El Barón Jakob Johann von Uexküll nace el 8 de septiembre de 1864 en Keblaste, Imperio ruso (actualmente Estonia), en el seno de una familia noble.
Pasó su juventud en el campo y en contacto con la naturaleza hasta la mudanza de la familia a la ciudad alemana de Coburgo en 1875. Allí hizo el secundario y entró en contacto por primera vez con la figura de Immanuel Kant, pensador que se convertiría más tarde en el fundamento de su pensamiento biológico y a quien reconocería en sus libros.
A los veinte años comienza a estudiar en la Universidad de Dorpat (hoy Tartu), donde fuera profesor von Baer una década antes, y se gradúa en 1889 con el título de Kandidat der Zoologie.
Consternado por la visión simplista y especulativa del darwinismo que ofreciera el zoólogo Julius von Kennel en Dorpat, se vuelca al estudio de la fisiología y cifra en ella la posibilidad de renovar los estudios biológicos depurándolos de los modelos de causalidad físico-químicos.
Es así que en 1890 comienza a estudiar fisiología en la Universidad de Heidelberg, en el laboratorio de Wilhelm Kühne, especializándose en el campo de la fisiología muscular de los invertebrados marinos.
Sus primeros materiales de estudio experimental son erizos de mar, pulpos, moluscos, estrellas de mar, sipúnculas… y su gran pasión teórica es Kant, al cual estudia con devoción durante toda la década del ’90.
En 1899 publica, junto a Albrecht Bethe y Theodor Beer, un artículo donde cuestiona la terminología antropomórfica empleada por la fisiología sensorial y propone una nueva batería de conceptos para designar la recepción de estímulos.
El texto tuvo un gran impacto, llegando incluso a influir en el desarrollo del conductismo norteamericano y en los conceptos de reflejo de Pavlov y Bekhterev.
En 1907 recibe el doctorado honoris causa en Heidelberg por sus investigaciones en fisiología muscular y, particularmente, por sus estudios de regulación neuromotora (lo que se dio en llamar luego la “ley de Uexküll”).
Estos estudios, y su desarrollo posterior en la noción de círculo funcional (Funktionskreis), constituirían algunos de los primeros modelos del principio de retroalimentación, noción capital en la cibernética.
Tras este primer período de investigación fisiológica, Uexküll comienza a abrirse camino para la reformulación de la biología teórica y, en 1909, publica una de sus obras más influyentes: Umwelt und Innenwelt der Tiere (Mundo circundante y mundo interno de los animales).
En ella describe el comportamiento y el funcionamiento corporal de diversas especies de invertebrados e introduce el concepto que lo llevará a la fama. En efecto, con el concepto de Umwelt (mundo circundante), Uexküll logra ofrecer una imagen totalmente diferente de la naturaleza y sienta las bases teóricas para el desarrollo de una “biología subjetiva” de inspiración kantiana y vocación antidarwinista.
Von Uexküll quería establecer cómo los organismos vivos perciben su ambiente, pero su itinerario intelectual no le permitía distinguir conceptualmente animales con existencialidad, capaces de dicha perspectiva subjetiva, y organismos sin ella, sólo capaces de procesar neuralmente la información correspondiente pero sin subjetividad ninguna.
Estudiaba por ejemplo un prado visto desde los ojos compuestos de una mosca o una libélula, cuya información podía registrarse con una microcámara, o visto por un perro en blanco y negro y por añadidura con sensaciones sonoras, toda cuya información también podía registrarse similarmente mientras que sus vivencias no.
Abocado a dicho proyecto, publica numerosos artículos y libros en los cuales va madurando y enriqueciendo su teoría biológica con nuevos conceptos, entre los cuales se destacan el de “círculo funcional” (Funktionskreis) y el de “conformidad a plan” (Planmäßigkeit).
Este último, que a primera vista restaura la tradicional teleología, se convierte en la idea regulativa central de toda su teoría biológica. Tal es así que en su Theoretische Biologie (Biología Teórica) de 1920, Uexküll, quizá recapitulando su propia historia, afirma programáticamente: “la pregunta sobre la conformidad a plan es asunto de la biología, la pregunta sobre el funcionamiento orgánico pertenece a la fisiología”.
Un año antes, en 1919, Uexküll publica por entregas sus Biologische Briefe an eine Dame (Cartas biológicas a una dama) en la revista conservadora Deutsche Rundschau. El mismo texto con ligeras modificaciones se reedita en 1920.
En este punto, cabe subrayar que Cartas biológicas…, además de ser una obra de divulgación científica que presenta la visión biológica de Uexküll en general y la teoría del Umwelt en particular, constituye el primer antecedente de la introducción del capital concepto de “círculo funcional” y, fundamentalmente, es expresión de un Uexküll auténtico: teóricamente maduro, históricamente situado y expresivamente locuaz. ¿Por qué?
En primer término porque es un libro contemporáneo de su Biología Teórica, considerada su gran obra. Luego porque permite vislumbrar, en cartas como la décima, su voluntad de intervención política (anti-República de Weimar), el furor germánico que lo asalta con la Primera Guerra Mundial (se nacionaliza alemán en 1918) y el creciente perfil anti-inglés y anti-liberal con que aderezaba su ya adquirido anti-darwinismo.
De hecho, ya en 1917 escribía un texto fustigando a la moral inglesa a partir de la “economía de la naturaleza” implicada en el darwinismo y en 1920, tras reeditar sus Cartas biológicas…, extiende sus consideraciones “biopolíticas” al publicar Staatsbiologie (Biología del Estado).
Estas luchas teórico-políticas se manifiestan en él con la fuerza de un destino y explican, junto a su genio literario y científico, la insolencia y la elocuencia que rebosan en su prosa.
A su carácter situado quizá quepa agregar que en 1917 la Revolución Rusa le expropia todos sus bienes en Estonia y que, por esta y otras razones, sus simpatías con los bolcheviques fueron nulas.
En 1925, gracias a las tratativas de Otto Kestner, Uexküll es designado para reconstruir el Acuario de Hamburgo y, un año más tarde, funda y dirige el Institut für Umweltforschung (Instituto de investigación del Medio ambiente) de la Universidad de Hamburgo.
El instituto, que funciona hasta 1934, se convierte en un vital centro de investigación y es visitado, entre otros, por Konrad Lorenz –fundador de la etología– a principios de la década del treinta.
En su “período de Hamburgo”, se destacan las publicaciones de Die Lebenslehre (1930) (Teoría de la vida) y de Streifzüge durch die Umwelten von Tieren und Menschen (1934) (Andanzas por los mundos circundantes de animales y humanos).
Finalmente, a los 76 años, publica su última gran obra teórica, Bedeutungslehre (1940) (Teoría del significado), que luego se convertiría en texto fundamental para el desarrollo de la biosemiótica.
Tras pasar en la isla de Capri con su pareja los últimos cuatro años de vida, Uexküll muere el 25 de julio de 1944.
* Juan Manuel Heredia "Jakob von Uexküll: Portavoz de Mundos Desconocidos" - Editorial Cactus
* Vicente Oddo (Médico, poeta e historiador argentino) y Mariela Szirko - Electroneurobiología 2006
