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jueves, 12 de febrero de 2026

FLORENCE NIGHTINGALE

Toda enfermera aprende lo básico sobre Florence Nightingale: fue una mujer adinerada que, a pesar de las restricciones de género de su época, revolucionó la sanidad británica. En lugar de llevar una vida de ocio (o, más tarde, de invalidez), dedicó su talento a reformar el mundo.
Todos conocemos esa parte de la historia, pero hay otros datos sobre Nightingale menos conocidos. Por ejemplo, era políglota: hablaba con fluidez francés, italiano, latín y griego.
También era una matemática talentosa. Antes de ser enfermera, impartió clases particulares de aritmética, geometría y álgebra. A lo largo de su vida, demostró todas las características de una matemática seria: razonamiento claro, énfasis en los principios básicos y un sano escepticismo ante las suposiciones.
Nacida en una familia privilegiada el 12 de mayo de 1820 en Florencia, en aquel momento capital del Gran Ducado de Toscana, Nightingale se crio en el ambiente intelectual y cultural de la Inglaterra victoriana. 
Sus padres Willieam Edward y su esposa Frances Smith, viajaron por Europa los primeros dos años de su matrimonio. La hermana mayor de Florence habia nacido un año antes en Nápoles, Italia.
En un principio la educación de las niñas estuvo a cargo de una institutriz. Después, su padre, educado en Cambridge, asumió esa responsabilidad.
En 1840 le pidió a sus padres que la dejaran estudiar matemáticas en vez de trabajar en el campo, pero a su madre no le gustaba la idea. Después de muchas discuciones, los padres cedieron.
Entre sus tutores estuvo Sylvester, el creador de la Teoría de Invariantes, junto a Cayley.
La religión jugó un papel importante en la vida de Florence. Sus padres crecieron en la Iglesia Unitaria pero ella prefirió la fé anglicana.
A pesar de las restricciones sociales impuestas a las mujeres de su posición social, persiguió su pasión por la enfermería con una determinación inquebrantable, guiada por un sentido del deber moral y la compasión por el sufrimiento ajeno.
Los años de formación de Florence Nightingale estuvieron marcados por una serie de experiencias transformadoras que moldearon su visión del mundo y alimentaron su deseo de reforma social. 
Sin embargo, es importante destacar que, en la cultura de la época, cuidar a los enfermos no tenía la connotación noble que tiene en la actualidad. Se consideraba una de las profesiones más humildes posibles cuando no estaba vinculada a una institución religiosa.
Sin embargo, los encuentros con la enfermedad y la muerte dentro de su propia familia, junto con sus observaciones de las deplorables condiciones en hospitales y asilos, impulsaron su ferviente compromiso con la mejora de los estándares de atención médica y saneamiento.
Estas experiencias sentaron las bases para la cruzada de toda la vida de Nightingale por la reforma de la atención médica y su inquebrantable dedicación al bienestar de los enfermos y los inválidos.
Mientras estaba de viaje por Europa y Egipto en 1849, tuvo la oportunidad de estudiar los distintos sistemas hospitalarios. A principios de 1850, inició su entrenamiento como enfermera en el Instituto de San Vicente de Alejandría, Egipto, que era un hospital perteneciente a la Iglesia Católica.
También visitó el hospital del Pastor Theodor Fliedner en Kaiserwerth, cerca de Dusseldorf, Alemania, en julio de 1850. 
En 1851 se entrenó durante tres meses en el Instituto para Diaconisas Protestantes. Luego se trasladó a un hospital de Sant Germain, cerca de París, dirigido por las Hermanas de la Caridad.
Regresa a Londres en 1853 y toma el puesto sin salario de Superintendente en un Establecimiento para damas en la calle Harley.

Guerra de Crimea
Durante la Guerra de Crimea (1853-1856), los esfuerzos humanitarios de Nightingale en el campo de batalla la catapultaron a la prominencia internacional y le valieron el apodo de "La dama de la lámpara".
Mientras Nightingale atendía a los soldados heridos en las precarias condiciones de los hospitales militares, fue testigo de primera mano del devastador costo de las enfermedades infecciosas y las terribles consecuencias de una atención médica inadecuada.
Decidida a aliviar el sufrimiento de los heridos y mejorar el lamentable estado de la atención médica militar, Nightingale implementó una serie de reformas radicales que revolucionarían las prácticas médicas para las generaciones venideras.
Un aspecto central del legado de Nightingale es su trabajo pionero en saneamiento y control de infecciones. Conocía la crucial investigación epidemiológica de John Snow de 1854, que demostró una conexión directa entre el cólera y el agua contaminada de la bomba de Broad Street de Londres. Esta investigación la llevó a reconocer la relación entre las enfermedades que aquejaban a sus pacientes y la suciedad en las habitaciones de hospital, con ambientes insalubres. Tras identificar la conexión crucial entre las condiciones insalubres y la propagación de enfermedades infecciosas.
En el cuartel otomano Selimiye, convertido en hospital militar temporal, Nightingale reorganizó y perfeccionó las condiciones sanitarias durante la guerra de Crimea. Su énfasis en la limpieza, la ventilación y el mantenimiento de entornos sanitarios en los centros de salud condujo a reducciones drásticas de las tasas de mortalidad y sentó las bases de los protocolos modernos de control de infecciones.
La defensa de Nightingale de las reformas sanitarias sigue siendo una de las iniciativas de salud pública más importantes hasta la fecha, lo que subraya la perdurable relevancia de sus contribuciones.

Análisis estadístico pionero en medicina
Basándose en su formación en matemáticas y estadística, Nightingale recopiló y analizó datos sobre la evolución de los pacientes, las tasas de mortalidad y las prácticas sanitarias.
Sus análisis estadísticos aportaron información crucial sobre la eficacia de las intervenciones médicas y el impacto de los factores ambientales en la salud de los pacientes. 
En su influyente informe titulado "Notas sobre asuntos que afectan a la salud, la eficiencia y la administración hospitalaria del Ejército Británico", Nightingale presentó datos estadísticos sobre las tasas de mortalidad de los soldados heridos en hospitales militares. Específicamente, mediante un análisis minucioso de estos datos, demostró que la mayoría de las muertes no se debían a lesiones sufridas en el campo de batalla, sino a enfermedades prevenibles como el tifus, el cólera y la disentería.
Actuando sobre sus hallazgos, Nightingale implementó rigurosas medidas de higiene: el suministro de agua limpia, ventilación adecuada y la limpieza a fondo de las salas del hospital. 
El uso del análisis estadístico por parte de Nightingale no se detuvo en el campo de batalla. A lo largo de su carrera, recopiló y analizó conjuntos de datos sobre una amplia gama de temas de atención médica, incluida la gestión hospitalaria, las prácticas de enfermería y la salud pública. Su enfoque innovador para el análisis de datos allanó el camino para la medicina basada en la evidencia y la epidemiología, enfatizando la importancia de la evidencia empírica para guiar la toma de decisiones médicas. 

Establecimiento de la profesión y la educación de enfermería
Además de su trabajo en saneamiento, Nightingale jugó un papel fundamental en la profesionalización de la profesión de enfermería y el establecimiento de estándares para la educación en enfermería.
La primera escuela de enfermería secular del mundo en el Hospital St. Thomas de Londres fue fundada por Nightingale en 1860. 
El establecimiento de esta escuela fue un momento crucial en la historia de la educación y la profesionalización de la enfermería. Florence Nightingale reconoció la urgente necesidad de capacitación y educación sistemáticas para las enfermeras, ya que creía que la atención de enfermería competente y compasiva era esencial para mejorar los resultados de los pacientes. 
La Escuela de Capacitación de Enfermeras Nightingale se fundó sobre los principios de disciplina, educación y compasión. Nightingale imaginó un currículo riguroso que proporcionaría a las enfermeras tanto conocimientos teóricos como habilidades prácticas, asegurando que estuvieran bien preparadas para satisfacer las demandas de su profesión. El currículo incluía instrucción en anatomía, fisiología, higiene y técnicas de atención de enfermería, así como experiencia práctica trabajando con pacientes bajo la supervisión de enfermeras experimentadas.
Nightingale participó activamente en el desarrollo y la administración de la escuela de enfermería, seleccionando personalmente al personal y supervisando el plan de estudios. Se comprometió a mantener altos estándares de educación y profesionalismo, y trabajó incansablemente para garantizar que la escuela de enfermería estuviera a la altura de su visión.
La Escuela se convirtió rápidamente en un modelo de formación de enfermería a nivel mundial y desempeñó un papel crucial en la elevación del prestigio de la enfermería como profesión. Los graduados de la escuela trabajaron en hospitales y centros sanitarios de todo el mundo, llevando consigo los principios de Nightingale de atención compasiva y rigor científico.
Casi durante el resto de su vida estuvo postrada en cama debido a una enfermedad contraída en Crimea.
Algunos dicen que fue bruselosis, otros fiebre tifoidea o fiebre de Crimea.
Esto le impidió continuar con su trabajo de enfermera. No obstante, esto no la detuvo de hacer campaña para mejorar los estándares de salud.


Publicó aproximadamente 150 libros entre los que se encuentra el influyente Notes on Nursing: What It Is, and What It Is Not
En este libro, Nightingale da el consejo eterno: "Toda enfermera debe tener cuidado de lavarse las manos con mucha frecuencia durante el día". Este énfasis en la higiene de las manos es uno de los legados duraderos de Nightingale y ha permeado gran parte del mundo. Esta práctica ahora común disminuye drásticamente el riesgo de enfermedades infecciosas en las actividades diarias, y su importancia aumenta exponencialmente en el entorno de la atención médica. 
Es a partir de estos gestos y prácticas simples que se construye un enfoque holístico y saludable para el cuidado del paciente. 
La reina Victoria le otorgó la Cruz Roja Real y, en 1907, fue la primera mujer condecorada con la Orden al Merito. 
Las iniciativas visionarias de Nightingale siguen siendo fundamentales para configurar el panorama actual de la atención sanitaria, mejorando los resultados de los pacientes y la eficiencia sanitaria en todo el mundo.
En sus últimos años, realizó un exhaustivo informe estadístico acerca de las condiciones sanitarias en las zonas rurales de la India promoviendo la introducción de mejoras en la atención médica y en el servicio de salud pública en ese país.
Entre los años 1858 y 1859 presionó al gobierno de Gran Bretaña –con éxito– para que se estableciera una Comisión Real para tratar la situación India. Dos años después redactó un informe para la comisión y completó su propio estudio en 1863. Después de diez años de reformas sanitarias, en 1873, Florence informó que la mortalidad entre los soldados en la India disminuyó de 69 a 19 por cada mil
Florence falleció en Londres, Inglaterra, el 13 de agosto de 1910, a los 90 años. Esta enterrada en la Iglesia de San Margaret, en East Wellow, cerca de Embley Park. 
El Monumento de Crimea fue erigido en 1915 en Waterloo Place, Londres, para honrar la contribución que hizo Florence a esa guerra y a la salud del ejército.
Cada 12 de mayo, coincidiendo con el aniversario de su nacimiento, se celebra el Día Internacional de la Enfermería.
Una vez escribió que anhelaba una época sin hospitales. «¡Pero de nada sirve preocuparse por el año 2000!», admitió.

* Yana Turkowski y Victor Turkowski - Cureus. 5 de agosto de 2024
* Fronteras en Medicina - Pablo Young, Verónica Hortis de Smith, María C. Chambi y Bárbara C. Finn -   Hospital Británico de Buenos Aires - Argentina
* Mujeresconciencia.com
* Working Nurse

miércoles, 11 de febrero de 2026

DR. WILLIAM HENRY WELCH

William Henry Welch nació el 8 de abril de 1850 en Norfolk, Connecticut, EEUU., de una familia con una tradición de médicos y cirujanos.[
En 1866, Welch ingresó en Yale College. 
Era una persona apasionada, intensa y orgullosa, segura de sí misma y devota espiritualmente. En aquel entonces, Yale era una institución parroquial. La universidad contaba con solo ocho profesores titulares, un currículo clásico y los cuatro años de estudios consistían en asignaturas obligatorias. Los departamentos académicos abarcaban filosofía natural, astronomía, filosofía moral, metafísica, retórica, literatura inglesa, geología y mineralogía, lengua y literatura latina y griega, historia y matemáticas. Las ciencias no estaban incluidas en el currículo.
El diseño del programa en Yale era limitado y la enseñanza poco dinámica. Welch sentía personalmente que su elección a la secreta sociedad honoraria Skull and Bones fue el evento más importante que le ocurrió en Yale. Escribió a su sobrino diciéndole que cualquier puesto sería suficiente para quien no pudiera entrar en Bones, pero solo Yale para quien sí. 
Los miembros de esta sociedad secreta incluían a algunos de los graduados más famosos e influyentes de Yale. La membresía en Skull and Bones se determinaba por su nivel académico, posición social, popularidad y capacidad de liderazgo. Sus miembros tenían influencia en la administración de Yale, y se rumoreaba que Bones participaba en los asuntos de la universidad, juzgando a los instructores y el currículo.
Esta fue la primera oportunidad de Welch de participar en la política y la organización de la universidad, una experiencia que parece haber disfrutado. Cabe destacar que Daniel Coit Gilman, futuro presidente de la Universidad Johns Hopkins, era miembro de Bones y aún estaba en Yale, vinculado a la Escuela Científica de Sheffield cuando Welch era estudiante. Aunque no hay registro de que se conocieran antes de la entrevista de Welch en Johns Hopkins, es probable que tuvieran contacto dada la reputación de que los ex alumnos siguen siendo activos en la organización.
Welch esperaba quedarse en Yale como profesor en el departamento de estudios clásicos, pero el puesto deseado nunca se materializó. Aceptó a regañadientes un puesto en una nueva escuela preparatoria para niñas en Norwich, Nueva York, donde la tarea de enseñar los clásicos a las jóvenes le resultó aburrida y monótona. La escuela fracasó tras su primer año, y se quedó sin plaza ni ganas de seguir enseñando.
Un estudiante talentoso, pero no un profesor talentoso ni apasionado, no logró encontrar un lugar en la universidad. Yale y Bones habían despertado su entusiasmo por la organización, la política y la supervisión. 
Recurrió a su familia en busca de consejo. Su padre lo había animado durante mucho tiempo a estudiar medicina con la esperanza de que se uniera a él en Norfolk; ahora su madrastra y su hermana, sus confidentes y consejeras, lo animaban a considerar la medicina.
Welch decidió no ir directamente a la facultad de medicina, sino perfeccionar su formación científica ingresando en la Escuela Científica de Sheffield en New Haven. Esta escuela, asociada a Yale, contaba con excelentes laboratorios, y sus laboratorios de química eran superiores a los de cualquier facultad de medicina del país. El profesorado de la escuela incluía a los respetados científicos Oscar Allen y George Fredrick Barker, profesores que impartían experimentos prácticos en el laboratorio.
En el otoño de 1872, Welch ingresó en el Colegio de Médicos y Cirujanos de Nueva York. Pronto se sumergió y se comprometió con sus estudios de medicina. Si bien el Colegio de Médicos y Cirujanos era una de las facultades de medicina más antiguas y respetadas del país, era, como todas las facultades de medicina estadounidenses, privada y sin laboratorios científicos ni requisitos de admisión para los estudiantes. Solo se requerían dos años, que consistían en dos semestres, para graduarse.
Durante la escuela de medicina, la única oportunidad que Welch tuvo de adquirir experiencia práctica en el laboratorio y tomarse un respiro del aula fue en la sala de disección de anatomía. Allí, sus conocimientos se ampliaron con la observación directa y se interesó apasionadamente por la anatomía patológica. 
Desarrolló una estrecha relación con su profesor, Francis Delafield, quien impartió un curso de anatomía patológica, una asignatura optativa que hacía hincapié en los hallazgos en la autopsia como una fuente importante de conocimiento médico. Delafield nombró a Welch curador del Museo Wood de Especímenes Patológicos, un puesto que requería que Welch supervisara los exámenes post mortem y registrara los hallazgos. 
Delafield era un microscopista experto y dedicaba un tiempo considerable al estudio de los órganos enfermos a través del instrumento. Welch, que había ganado un microscopio Varick de su profesor de neurología, Edward Seguin, por el mejor ensayo de su curso, solo podía contemplar el instrumento con añoranza, ya que no había cursos sobre su uso y profesores como Delafield no ofrecían asistencia ni formación.
Welch tenía otro profesor en Nueva York, Abraham Jacobi, a quien admiraba profundamente y visitaba ocasionalmente en su casa. Jacobi fue una figura destacada de la medicina estadounidense a finales del siglo XIX y le aconsejó que continuara sus estudios en Alemania. 
La tradición de estudiar en el extranjero se había desarrollado desde los primeros líderes médicos estadounidenses. Los estudiantes de medicina estadounidenses fueron primero a Edimburgo, luego a París y finalmente a Alemania, con sus nuevas facultades de medicina de ciencias de laboratorio afiliadas a la universidad. Estas facultades se habían convertido en los principales centros de investigación científica y de la aplicación de las ciencias biológicas a la medicina, en constante evolución.
En marzo de 1875, Welch escribió a su padre solicitando apoyo para un año de estudios adicionales en Alemania. El mayor de los Welch no se mostró entusiasmado, y Welch le respondió: «Si absorbiendo un poco de conocimiento alemán puedo adelantarme a unos cuantos miles de rivales y así reducir mi competencia a unos pocos cientos más o menos, es un buen punto para sumar».
Welch zarpó hacia Europa el 19 de abril de 1876. Eligió Estrasburgo, posiblemente por consejo de Jacobi o alentado por varios profesores de medicina que se habían formado allí. La zona había sido recientemente adquirida por Alemania tras el conflicto franco-prusiano. 
Alemania intentaba extender su influencia en la zona convirtiendo la universidad en un importante centro de aprendizaje. 
En Estrasburgo, Welch conoció a Carl Waldeyer, el renombrado anatomista; al patólogo von Recklinghausen, uno de los alumnos más famosos de Virchow; y a Hoppe-Seyler, en química fisiológica, uno de los fundadores de este campo de estudio. Welch esperaba estudiar con von Recklinghausen, pero como no tenía conocimientos de microscopía, tuvo que empezar en histología con Waldeyer. Quedó fascinado y entusiasmado con su introducción a la ciencia de laboratorio alemana. 
Sin embargo, sabía que debía desarrollar habilidades para la práctica clínica y partió hacia Leipzig en agosto de 1876. Allí esperaba estudiar neurología con Johann Heubner. Tuvo que cambiar de planes al descubrir que Heubner ya no enseñaba neurología y se había centrado en la pediatría. Esta circunstancia fue sumamente fortuita para Welch, quien decidió trabajar con Carl Ludwig, el fisiólogo experimental más destacado del mundo, un científico comprometido e investigador médico. Su excepcional laboratorio y su método de investigación científica causaron una impresión irrevocable en Welch.
Carl Ludwig aconsejó a Welch que visitara Breslavia, donde su antiguo alumno, Julius Cohnheim, había creado un laboratorio de patología experimental. 
Cohnheim invitaba frecuentemente a los estudiantes a cenas que a menudo incluían a destacados juristas, intelectuales y científicos alemanes visitantes. El círculo permanente de Cohnheim incluía al profesor de filosofía Dilthey, a los juristas Gieke y von Bar, y al economista nacional Luigi Brentano. El compañero de estudios de Welch, el famoso bacteriólogo danés Carl Julius Salomonsen, describió reminiscencias del semestre de verano de 1877 en Breslau. 
El artículo fue escrito para la revista Berliner Klinische Wochenschrift en un número dedicado a los premios Nobel Paul Ehrlich y Emil von Behring. 
Salomonsen comentó que Welch era estudiante en el mismo laboratorio, habiendo terminado recientemente ocho meses con Ludwig. Trabajaron en experimentos propuestos y dirigidos directamente por Cohnheim. Asistieron a conferencias y demostraciones, y visitaron las clínicas, además de sus experimentos. 
Fue durante este período que Welch completó importantes estudios sobre la causa del edema pulmonar
Partió de Breslavia el 26 de octubre de 1877 con destino a Viena, centro de la medicina clínica en Europa. Aún le preocupaba mucho prepararse para su futura práctica clínica en Estados Unidos. Su experiencia allí fue decepcionante. Disfrutaba de la cultura vienesa, pero no estaba satisfecho con la experiencia clínica. 
Embarcó rumbo a Estados Unidos el 6 de febrero de 1878, con la esperanza de profundizar su interés por la investigación de laboratorio a su regreso a Nueva York.
En Alemania, la mente luminosa de Welch, alerta, inteligente y receptiva, comprendió la importancia de la revolución que se estaba produciendo en la medicina y se reconoció capaz de iniciarla en Estados Unidos. Su energía incansable, su actitud trabajadora y su ambición eran ideales para crear lo que ningún estadounidense había logrado hasta entonces: la ciencia basada en el laboratorio y la enseñanza en las facultades de medicina estadounidenses. 
Conocía el plan para la Facultad de Medicina de Johns Hopkins y se había entrevistado con John Shaw Billings, representante de Gilman, responsable del diseño físico e intelectual de la facultad. Welch regresó de Europa comprometido con la investigación científica; la práctica clínica ya no era una consideración seria.
Welch regresó a Nueva York en busca de un puesto que le permitiera ganarse la vida y realizar investigaciones de laboratorio. Francis Delafield, del Colegio de Médicos y Cirujanos, le ofreció un puesto no remunerado como profesor de patología. Welch solicitó, en cambio, la oportunidad de fundar un laboratorio en el Colegio. Delafield respondió que si encontraba algún espacio disponible en el edificio, podría usarlo como laboratorio. Welch buscó en todas las oficinas, aulas y almacenes, pero sin éxito. 


Recurrió a su amigo y antiguo compañero de Yale, Frederick Dennis, un miembro adinerado e influyente de la sociedad neoyorquina. Dennis estaba asociado con el Bellevue Medical College, la facultad neoyorquina menos prestigiosa, pero sede de uno de los médicos clínicos más destacados de Estados Unidos, Austin Flint Sr. 
Fue en Bellevue, tras largas negociaciones, que Welch consiguió tres habitaciones amuebladas con mesas de cocina. No había microscopios, instrumentos ni muestras, y la universidad solo había aportado 25 dólares para equipar el laboratorio. 
Welch perseveró y consiguió seis microscopios antiguos para su laboratorio, con portaobjetos y colorantes para las muestras. Dado que los estudiantes carecían de experiencia en microscopía, las muestras obtenidas de la casa de los muertos no eran apropiadas. Welch, con la ayuda de su familia y amigos, salió a cazar ranas y utilizó ranas vivas para sus primeras investigaciones. 
El primer curso de laboratorio en una facultad de medicina estadounidense comenzó en 1879 y fue un éxito inmediato. Estudiantes de las tres facultades de medicina de Nueva York solicitaron admisión. La demanda ejerció una gran presión sobre el profesorado de Médicos y Cirujanos para que abriera su propio laboratorio. Donde no había espacio, equipo ni dinero, se consiguieron nuevos recursos y se creó un laboratorio con Delafield como director. 
A Welch le ofrecieron un puesto como director de histología con un salario de 500 dólares. Le atrajo mucho la oferta y el apoyo financiero, pero Flint ejerció una gran presión para que se quedara en Bellevue, donde se le había presentado su primera oportunidad.
El laboratorio de Bellevue generaba unos ingresos irrisorios, limitados a las cuotas estudiantiles, y para mantenerse, Welch debía impartir clases a estudiantes, dar clases particulares para exámenes, mantener un consultorio y ser asistente del padre Flint. No tenía tiempo para la investigación original, pero Welch se mantuvo centrado en su objetivo de ser patólogo investigador. 
Cuando Austin Flint Sr. le ofreció una cátedra de medicina clínica, la rechazó, persistiendo en su deseo de ser patólogo investigador.
John Shaw Billings, anteriormente de la oficina del Cirujano General de los EE. UU., fue elegido para ayudar a diseñar el hospital y seleccionar al profesorado para la escuela de medicina John Hopkins. Fue en Alemania donde Billings conoció a Welch y discutieron un futuro puesto en Johns Hopkins.
Billings finalmente entrevistó a Welch en Nueva York en 1884, donde lo observó haciendo una demostración de autopsia en el anfiteatro del hospital.
Welch en Johns Hopkins abrió nuevas puertas para los científicos médicos estadounidenses y creó un nuevo paradigma para la educación médica. Welch fue la base sobre la cual se construyó la escuela de medicina, pero es William Osler quien fue el representante más famoso de la institución.
Los atributos que Welch aportó a Johns Hopkins fueron su brillantez intelectual, su capacidad organizativa y su buen juicio para reconocer y promover a personas con talento. Estas fueron las contribuciones tan apreciadas por Osler, Chesney, Cushing y sus contemporáneos. 
El deseo original de Welch de dedicarse a la investigación se vio alterado cuando la facultad de medicina se convirtió en el modelo para transformar la medicina en Estados Unidos. A diferencia de Osler, quien siempre fue un clínico, profesor e investigador comprometido, Welch pasó de un proyecto a otro, dejando atrás su interés por la investigación de laboratorio y la docencia estudiantil para luego crear y mejorar las instituciones, revistas y sociedades profesionales que revolucionaron la medicina en Estados Unidos. 
Vivió 84 años productivos, fue decano de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins, asesor de las Fundaciones Rockefeller, Carnegie y Milbank, general de brigada del ejército, fundador de la Facultad de Salud Pública de Johns Hopkins y primer director del Instituto de Historia Médica de Johns Hopkins. 
Falleció el 30 de abril de 1934 y fue enterrado junto a los doctores Welch en el cementerio de la iglesia de Norfolk, Connecticut.

* Primera foto: Archivos Alan Mason Chesney de las Instituciones Médicas Johns Hopkins.
* Barry D. Silverman, doctor en medicina - Hospital Piedmont, Atlanta, Georgia, EEUU. - Baylor University Medical Center - 2011

DR. HEINRICH FERDINAND EDMUND DRECHSEL

Bioquímico, químico y farmacólogo alemán nacido el 3 de setiembre de 1843 en Leipzig.
Estudió Química en Leipzig y Marburgo con H. Kolbe y O. L. Erdmann, y se doctoró en Leipzig en 1864. 
Tras cuatro años como asistente, trabajó en los campos de la química inorgánica y técnica, concretamente hasta la guerra franco-prusiana de 1870 en la fundición de plomo y plata de los hermanos Dumont en Sclaigneaux (Bélgica) y, posteriormente, en la Academia de Minas de Freiberg (Sajonia) como asistente de K. Scheerer. Allí también impartió clases de tecnología química. 
En 1872, su nombramiento en Leipzig como director del departamento químico del instituto fisiológico de C. Ludwig fue decisivo. 
En 1875 se habilitó en la facultad de filosofía y en 1878 fue nombrado profesor extraordinario de química fisiológica en la facultad de medicina. 
En 1892 aceptó una cátedra en Berna como profesor titular de química médica y fisiológica y farmacología. 
Contribuyó de manera decisiva al desarrollo de la química de las proteínas. 
Entre sus grandes logros se encuentra el descubrimiento de la lisina. 
Como mediador entre la fisiología y la química, intentó aproximar la síntesis y la degradación fisiológicas de las proteínas mediante experimentos modelo en el laboratorio (teoría de la formación de urea a partir de proteínas mediante ácido carbámico). 
Abrió nuevos caminos: es el descubridor de la electrosíntesis de corriente alterna como herramienta de la química preparativa orgánica.
Desarrolló este procedimiento en el laboratorio, explicó los procesos que tienen lugar en los electrodos como procesos de oxidación y reducción que cambian rápidamente y demostró la aplicabilidad de este método mediante la producción de numerosas sustancias.
Durante su trabajo, en 1875, inventó la llamada "Botella de Drechsel" por el que se le recuerda: una botella de gas con una sola junta de vidrio esmerilado en la que se encaja un tapón que combina un largo tubo de entrada de gas, que llega hasta el fondo del dispositivo, y una salida. Incluso los gases altamente corrosivos podían eliminarse de impurezas, ya que la junta de vidrio esmerilado evitaba las fugas. Utilizada a la inversa, la botella evitaba las peligrosas reabsorciones.
La presión sobre los académicos era diferente en aquel entonces, y probablemente a Drechsel nunca se le ocurrió patentar su dispositivo. En pocos años, la mayoría de los proveedores de cristalería vendían «frascos de lavado según Drechsel». 
Por ejemplo, en 1887, James Queen and Co., de Filadelfia, los vendía en cuatro tamaños diferentes por aproximadamente un dólar cada uno

Algunas de sus publicaciones:
Acerca del cianamida - 1875 
Acerca de la formación de la urea en el organismo animal - 1880
Electrólisis y electrosíntesis - 1884
Sobre la electrólisis del fenol con corrientes alternas - 1888 
Sobre la electrólisis con corrientes alternas
Química de las secreciones y los tejidos - 1883
La degradación de las proteínas - 1891

Fue miembro extraordinario de la Academia Sajona de Ciencias y Humanidades entre 1885 y 1892 y de la Academia Alemana de Ciencias Leopoldina.
El Dr. Drechsel murió el 22 de septiembre de 1897 en Nápoles.

* Neue Deutsche Biographie - 1959
* Andrea Sella - University College de Londres - Royal Society of Chemistry - 2008

DR. VICTOR CLARENCE VAUGHAN

El Dr. Victor C. Vaughan, como médico, administrador, profesor, científico, epidemiólogo y patriota, impregnó con su personalidad numerosos campos de la medicina, convirtiéndolo en una figura única en la ciencia y la medicina estadounidenses.
Nació en Mount Ayr, condado de Randolph, Misuri, EEUU., el 27 de octubre de 1851. 
Sus padres fueron John Vaughan y Adeline Dameron; sus abuelos paternos habían inmigrado de Gales en 1812 y la familia de su madre era de ascendencia hugonote francesa e inglesa y remontaba su tiempo en Estados Unidos a 1699.
A los diecinueve años era profesor de latín en el Mount Pleasant College de Huntsville, Misuri. Por casualidad, adquirió un equipo completo para un laboratorio químico y pronto se fascinó con el trabajo, de modo que en poco tiempo impartió clases de química junto con latín. 
En 1871 ingresó en la Universidad de Michigan para cursar sus estudios de química, y un año después añadió su maestría a la licenciatura obtenida en Misuri. 
En 1876 obtuvo el título de Doctor en Filosofía y dos años más tarde el de Doctor en Medicina.
Ya en 1875, el Dr. Vaughan se incorporó a la facultad de medicina de la Universidad de Michigan como profesor de química médica. 
En 1878 publicó un libro de texto sobre química fisiológica, que tuvo tres ediciones. 
En 1880 fue nombrado profesor adjunto y en 1883 ascendió a profesor titular de Química Fisiológica y Patológica, y Profesor Asociado de Terapéutica y Materia Médica. Fue el primero en ocupar una cátedra de química fisiológica en una facultad de medicina de EE.UU. y en impartir instrucción química desde esta perspectiva.
Durante los primeros veinte años tras su graduación, el Dr. Vaughan ejerció activamente la medicina, pero sus intereses siempre se centraron en el laboratorio. Si bien fue un médico de éxito, y aunque se interesaba por el paciente individual, su participación se centró en los problemas que afectaban a la población general.
Su primera contribución desde el laboratorio químico, en 1875, fue sobre la separación del arsénico de otros metales. Durante los años siguientes, el estudio de los venenos orgánicos e inorgánicos despertó gran interés en él. Esto propició un mayor interés en las medidas sanitarias, la contaminación de pozos y el envenenamiento por queso y otros productos lácteos. 
Sus contribuciones a estos temas adquirieron gran autoridad, y fue reconocido como uno de los toxicólogos más destacados del país, por lo que sus servicios fueron constantemente solicitados en casos de disputas médico-legales.
El doctor Vaughan fue pionero en salud pública en Michigan y durante treinta años fue miembro de la Junta Estatal de Salud de Michigan. 
En 1888, estudió en el laboratorio de Koch en Berlín, visitó los laboratorios de Pettenkoffer en Múnich y de Pasteur y Roux en París, quienes estaban creando la nueva ciencia de la bacteriología.
En 1889, se inauguró el nuevo laboratorio de higiene en la Universidad de Michigan, y el doctor Vaughan ejerció como director durante veinte años. En ese momento, su título cambió a Profesor de Higiene y Química Fisiológica. 
Como resultado de la investigación en este laboratorio y su experiencia en el campo, en 1891 comenzó a trabajar con F. G. Novy en ptomaínas, leucomaínas y proteínas bacterianas; en 1902, en venenos celulares; en 1913, en productos de la degradación de proteínas en relación con la inmunidad y la enfermedad; en 1913, en infección e inmunidad; y en 1922, una obra en tres volúmenes sobre Epidemiología y Salud Pública, con Henry F. Vaughan y George T. Palmer como coautores.
En 1915 se convirtió en el primer editor del Journal of Laboratory and Clinical Medicine. 
Con frecuencia expresó la opinión de que ningún médico debería ejercer la medicina sin la ayuda de un laboratorio, y vivió para ver laboratorios bien equipados como parte de todo hospital correctamente administrado.
Su servicio en la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan abarcó un período de cuarenta y cinco años como profesor y administrador. 
De 1891 a 1921, durante treinta años, se desempeñó como decano de la facultad de medicina. Su capacidad para reunir a su alrededor a líderes destacados en los diferentes campos de la medicina convirtió a su Alma Mater en una de las escuelas de medicina más reconocidas de Estados Unidos.
Durante la Guerra Hispano-Estadounidense, fue víctima de la fiebre amarilla en Siboney, Cuba, pero tras su recuperación fue asignado a un puesto con una Junta de Oficiales Médicos compuesta por los Mayores Reed Vaughan y Shakespeare para investigar la prevalencia de la fiebre tiroidea en los diversos campamentos militares. El informe final, en dos grandes volúmenes, fue preparado principalmente por el mayor Vaughan y fue una obra maestra de análisis minucioso, además de una importante contribución al conocimiento sobre la propagación de la fiebre tifoidea por moscas y contacto directo, así como a la prevención de la fiebre tifoidea. 
Posteriormente, en 1908, se convirtió en miembro de una junta para estudiar la inoculación antitiroidea, lo que condujo a la vacunación tiroidea obligatoria en el Ejército y la Marina. Esto se consideró un factor importante en la baja incidencia de la enfermedad durante la Primera Guerra Mundial.
Durante la contienda fue asignado como jefe de la sección de enfermedades transmisibles de la oficina del Cirujano General. Uno de los servicios más importantes del Coronel Vaughan estuvo relacionado con numerosas inspecciones sanitarias de acantonamientos y hospitales militares. Su amplia experiencia y el prestigio de su nombre fueron de gran ayuda para el General Gorgas en el control de la propagación del sarampión, la neumonía, la meningitis y la gripe, que prevalecieron durante aquellos tiempos difíciles. 
Fue condecorado con la Medalla al Servicio Distinguido por su meritorio y destacado servicio.
Lo que Vaughan presenció en el ejército cambió su vida para siempre y lo obligó a cuestionar su propia fe en la ciencia médica.
“Lo más triste de mi vida”, admitió Vaughan, “fue cuando presencié la muerte de cientos de soldados en los campamentos del ejército y no supe qué hacer. En ese momento decidí no volver a hablar de los grandes logros de la ciencia médica y admitir humildemente nuestra profunda ignorancia en este caso”. Al observar la escena en el Campamento Devens, Vaughan observó: “Vi a cientos de jóvenes valientes uniformados entrar en las salas del hospital. Todas las camas estaban ocupadas, pero otros se agolpaban. Los rostros tenían un tono azulado; una tos expulsó el esputo manchado de sangre”.
El día que Vaughan llegó al Campamento Devens, 63 hombres sucumbieron a la gripe.
En el Journal of the Association, el 24 de abril de 1920, publicó el artículo "Fiebre tifoidea en las Fuerzas Expedicionarias Estadounidenses", un estudio clínico de 373 casos, incluidos 270 pacientes que habían recibido la vacuna triple contra la fiebre tifoidea. La incidencia fue inferior al 1,1 %, en comparación con el 20 % de la Guerra Hispano-Estadounidense.
Los cinco hijos del Dr. Vaughan sirvieron en la Primera Guerra Mundial. Una de las tragedias de la guerra que sufrió fue la pérdida de su homónimo, el teniente coronel Victor C. Vaughan, Jr., miembro de la Orden de la Cruz Roja, en Francia.
Su servicio en la Asociación Médica Estadounidense abarcó un cuarto de siglo en diversos cargos. 
Fue miembro de la Cámara de Delegados de 1902 a 1906; en 1904, presidió el Comité de Referencia sobre Educación Médica, que recomendó la formación del Consejo de Educación Médica, del cual fue miembro de 1904 a 1913. 
Tras presidir la Asociación, presidió el Consejo de Salud e Instrucción Pública de 1919 a 1923. Durante el último año de este período, trabajó en la oficina de la Asociación, colaborando en la creación de la nueva revista Hygiene. 
Se desempeñó como presidente de la División de Ciencias Médicas del Consejo Nacional de Investigación durante dos años, 1922 y 1925.
Recibió muchos otros honores: en 1897, la Universidad de Pensilvania Occidental le otorgó el título de Doctor en Ciencias y recibió el título de Doctor en Derecho de las siguientes instituciones: Universidad de Michigan, 1900; Central College, Missouri, en 1910; Jefferson Medical College en 1915; y de la Universidad de Missouri en 1923. 
En 1894, la Universidad de Illinois le otorgó el título honorario de Doctor en Medicina.
También se desempeñó como presidente de la Asociación Americana de Médicos en 1908 y recibió la medalla Kober en 1928.
Su salud comenzó a deteriorarse en 1927, lo que lo obligó a retirarse de toda actividad, y falleció en casa de su hijo, el Dr. Warren T. Vaughan, en Richmond, Virginia, el 21 de noviembre de 1929. 
En palabras de William J. Mayo, exalumno del Dr. Vaughan: «No solo ayudó a los miembros de la profesión médica a comprender mejor sus responsabilidades profesionales, tanto para con el paciente individual como para con los enfermos en conjunto, sino que los indujo a vivir conforme a un estándar ético que él mismo siguió durante toda su vida»

* Morris Fishbein, MD - WBSaundeers Co., Filadelfia, 1947 - Vaughan.org
* Ciencia

DR. ARTHUR ROBERTSON CUSHNY

Arthur Robertson Cushny nació en la Manse of Speymouth, Fochabers, Morayshire, Reino Unido, el 6 de marzo de 1866. 
Su padre era el reverendo John Cushny, que falleció a los 48 de edad, y su madre Catherine Ogilvie Brown. La familia quedó en una situación muy precaria.
Se educó en la Milnes Free School de Fochabers y luego estudió en la Universidad de Aberdeen. 
Se graduó en 1886 con el título de MA y, en 1889, con los títulos de MB y CM. 
Uno de los profesores que más le influyó fue John Theodore Cash (1854-1936), de materia médica, quizás uno de los responsables de que se dedicara a la farmacología. 
Su madre murió en 1887 sin poder ver la graduación de su hijo.
Después pasó un tiempo en Berna, Würzburg y Estrasburgo, donde, en esta última, de 1892 a 1893, fue asistente de Oswald Schmiedeberg, profesor de farmacología. 
En 1893, Cushny fue nombrado profesor de farmacología en la Universidad de Michigan, Ann Arbor.
En 1896 se casó con Sarah Firbank (1870-1928). Este mismo año fue invitado a colaborar en el Journal of Experimental Medicine en el que publicó tres artículos. También recibió una invitación para presidir la Sección de Fisiología y Farmacología del Duodécimo Congreso Internacional de Medicina que debía celebrarse en Moscú el año siguiente, aunque no aceptó.
En 1897 publicó tres artículos más sobre el ritmo del corazón de los mamíferos. 
En 1898 nació la que sería su única hija.
En 1905 le llegó a Cushny la oferta de una cátedra de farmacología del University College, donde estaban Bayliss y Starling. Cuando dejó Estados Unidos, 12 años después, el Detroit Medical Journal escribió: "Su admirable equilibrio científico al enseñar un tema que apenas había emergido de las brumas de la charlatanería y el empirismo, y su humor seco han convertido al profesor Cushny en uno de los favoritos de los estudiantes de medicina de Ann Arbor". 
Al año siguiente llegaba la cuarta edición de su Texbook.
Fue elegido Fellow de la Royal Society en 1907 y se le construyó un nuevo laboratorio. Allí se convirtió en maestro de numerosos médicos que acudían a su departamento para formarse en farmacología. Con su discípulo Charles Wallis Edmunds (1873-?) publicó Laboratory Guide in Experimental Pharmacology que también llegó a alcanzar varias ediciones. Ese año también se le ofreció la cátedra de Pensilvania, que rechazó.
En torno a 1907 también empezó a colaborar con James Mackenzie (1853-1925), que había sido médico de cabecera en Burnley y llegó a Londres para ser cardiólogo. Juntos estudiaron el efecto de la digital en varias afecciones cardíacas, especialmente en la fibrilación auricular.
En 1910 se publicó la quinta edición de su Textbook que iba poniendo al día y también vino el segundo ofrecimiento de la cátedra de Pensilvania.
En 1911 regresó a los Estados Unidos para dar las Conferencias Herter, la Conferencia Harvey y la Conferencia Weir Mitchell. Ese mismo año fue a Aberdeen para recibir el título LL.D. honorario. de su antigua universidad. Esto le proporcionó un inmenso placer.
En 1912 se acabó de construir el laboratorio del University College. Asistió también a un congreso de fisiología en Groningen, Holanda. La participación alemana fue numerosa mostrando ésta un carácter hostil y agresivo.
En 1915 la Royal Society creó un War Physiological Committee en el que participó y un Poison Gas Committee at the War Office. Cuando más tarde se creó el Antigas Committee, seccción del Chemical Warfare Committee, pudo estar unos días en el frente para estudiar el efecto de los gases en el lugar de la acción.
A principios de 1918, se supo que Sir Thomas Fraser (1841-1920), que durante 41 años había ocupado la cátedra de Materia Médica en Edimburgo, iba a jubilarse. Su puesto se lo ofrecieron a Cushny en forma de cátedra de farmacología. Se creó la de terapéutica para Jonathan Campbell Meakins (1882-1959). Al mismo tiempo, se estableció otra nueva Cátedra de Química en relación con la medicina, que ocupó George Barger (1878-1939). 
Este esquema tuvo mucho éxito y sorprende que otras facultades no siguieran el modelo.
Entre sus publicaciones se incluyen la entonces pionera obra Textbook of pharmacology and therapeutics (octava edición, 1924), The action and uses in medicine of digitalis and its allies (1924) y The secretion of the urine (1917). 
Con el profesor John J. Abel fue editor de la revista Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics. 
El profesor Cushny sufrió una hemorragia cerebral y falleció el 24 de febrero de 1926 en su casa de Edinburgo, Escocia.

* The University of Edinburgh
* José L. Fresquet Febrer, Universitat de València, abril, 2021.

martes, 10 de febrero de 2026

DR. MARCELI NENCKI

Marceli Nencki nació el 15 de enero de 1847 en una pequeña finca propiedad de sus padres en el pueblo de Boczki, cerca de Sieradz, Polonia, que sin embargo no existía como estado independiente en aquella época. 
A los 9 años, ingresó en la escuela primaria y luego en el secundario de Piotrk6w Trybunalski, que terminó en 1863. Ese año, como estudiante de secundaria de 16 años, se unió al levantamiento polaco contra Rusia, uno de los estados que dividían Polonia. 
Cuando el ejército insurgente fue derrotado, Nencki tuvo que abandonar su patria y se instaló en Cracovia (entonces bajo la autoridad austrohúngara), donde se matriculó en la Facultad de Filosofía de la Universidad Jagellónica. Sin embargo, como tampoco se sentía seguro en Cracovia, pronto se trasladó a Jena y luego a Berlín, donde estudió filosofía y clásicos. 
En Berlín, Nencki conoció a dos jóvenes médicos, Otto Schultzen y Bernhard Naunyn, que pronto se convirtieron en sus amigos íntimos. Probablemente influenciado por ellos, se fascinó por las ciencias naturales y en 1867 se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Berlín con el objetivo de estudiar los procesos químicos en los organismos vivos. 
Para adquirir un conocimiento más profundo de la química, Nencki trabajó al mismo tiempo durante dos años en el «Gewerbeinstitut» con el conocido químico orgánico Adolf Bayer. Nencki completó su formación médica en poco tiempo. 
En 1870 presentó su tesis sobre «La oxidación de los compuestos aromáticos en el cuerpo animal» (Opera Omnia, vol. 1, 17, 1870) y obtuvo el título de Doctor en Medicina. 
En 1869, cuando aún era estudiante, publicó, junto con Schultzen, los resultados de su investigación sobre la formación de urea (Opera Omnia, vol. 1, 1, 1869) y, en 1871, un artículo sobre la estructura del ácido úrico (Opera Omnia, vol. 1, 3, 1871). Mantuvo su interés por estos tres problemas hasta el final de su vida. 
La extraordinaria calidad de la investigación de Nencki atrajo una considerable atención y, ya en 1872, le ofrecieron el puesto de asistente en el Departamento de Patología de la Universidad de Berna. Aquí, en Suiza, su carrera científica se desarrolló de manera espectacular. 
En 1876 fue nombrado profesor asociado y en 1877 profesor titular y director de la Cátedra de Química Fisiológica, la primera cátedra de este tipo en Suiza, creada especialmente para él.
Nencki continuó su actividad científica y organizativa y pronto se convirtió en una autoridad reconocida, desarrollando y mejorando los planes de estudio de los estudiantes de medicina y farmacia, así como organizando servicios sociales de salud. Sus investigaciones y las de sus cada vez más numerosos discípulos y estudiantes le valieron un renombre mundial. 
Sin embargo, en 1890, tras 18 años de fructífera actividad en Berna, Nencki decidió abandonar su consolidada posición en Suiza y aceptó la invitación de organizar, junto con el fisiólogo ruso Iván Petrovich Pavlov, el Instituto de Medicina Experimental en la capital rusa, San Petersburgo. Probablemente, esta decisión estuvo influenciada por las condiciones excepcionalmente favorables que le ofrecieron allí para su investigación científica, muy superiores a las que podía esperar obtener en Suiza. 
El futuro demostró que tenía razón: el periodo de actividad de Nencki en San Petersburgo (1891-1901) fue el más exitoso de su carrera científica. 
Fue nombrado director del Departamento de Química y Bioquímica, y se construyó un edificio especial para albergar este departamento siguiendo estrictamente sus instrucciones. Sus laboratorios estaban equipados con los instrumentos científicos más modernos disponibles en aquella época. 
Otra ventaja de la posición de Nencki en San Petersburgo era la posibilidad de colaborar estrechamente con Pavlov y el hecho de que un grupo de científicos de su antiguo laboratorio en Berna pudiera unirse a él en su nuevo departamento. De este modo, las investigaciones iniciadas por Nencki en San Petersburgo fueron en gran medida una continuación de su trabajo anterior en Berna.
Desafortunadamente, este periodo de intensa y fructífera actividad científica de Nencki no duró más de una década. 
Murió prematuramente el 14 de octubre de 1901 en San Petersburgo de cáncer de estómago a la edad de 54 años. De acuerdo con su última voluntad, su cuerpo fue trasladado a Varsovia y enterrado en el Cementerio Evangélico Reformado.
 El principal interés científico de Nencki se centró en la síntesis de urea, la química de las purinas y la oxidación biológica de compuestos aromáticos. También se interesó por la estructura de las proteínas, los procesos enzimáticos intestinales y la bioquímica bacteriana.
Demostró que la urea se forma en el organismo a partir de aminoácidos, en lugar de estar preformada en una molécula de proteína, y que esta se acompaña de la unión del dióxido de carbono .
Propuso que la síntesis de ácidos grasos se produce paso a paso, mediante una condensación gradual de fragmentos de dos átomos de carbono y que la oxidación de los ácidos grasos ocurre mediante su división en unidades de dos carbonos.
Uno de los mayores logros de Nencki fue su estudio de la estructura química de la hemoglobina. Identificó el hemopirrol entre los productos de degradación de la hemoglobina y demostró su identidad con uno de los productos obtenidos por Leon Marchlewski a partir de la clorofila.
El Instituto Nencki de Biología Experimental se fundó en 1919 mediante la unión en una nueva entidad de dos unidades de investigación que ya existían en la Sociedad Científica de Varsovia: el Departamento de Fisiología y el Departamento de Biología General.
El primero de ellos estaba dirigido por Kazimierz Bialaszewicz y el segundo por Romuald Minkiewicz.
En primer lugar, la fecha de su fundación coincide significativamente con la recuperación de la independencia y el establecimiento de la Primera República de Polonia, tras la Primera Guerra Mundial. 
A pesar de los numerosos esfuerzos, todas las iniciativas para crear un centro de investigación biológica polaco en Varsovia, emprendidas desde 1901, no tuvieron éxito hasta el renacimiento de Polonia. 
Los obstáculos encontrados al perseguir el objetivo de establecer el nuevo Instituto Marceli Nencki en los territorios polacos bajo ocupación rusa y posteriormente alemana fueron descritos por Romuald Minkiewicz.

* S.B. Schryver y S.B. Schryner - El progreso de la ciencia en el siglo XX (1906-1916) - Vol. 1, No. 3 (ENERO 1907)
* Acta Neurobiol. Exp. 1994

DR. OSWALD SCHMIEDEBERG

Oswald Schmiedeberg nació el 29 de septiembre de 1838, hijo de un guardabosques en un pequeño lugar de Courland, una de las antiguas provincias bálticas de Rusia
Tras visitar el Gymnasium de Dorpat (hoy Tartu), estudió medicina en la Universidad de Dorpat entre 1860 y 1866, en la cercana Estonia, y recibió una fuerte influencia de las enseñanzas de Rudolf Buchheim. 
En 1847, Buchheim había organizado el primer instituto de farmacología experimental. Schmiedeberg recibió su doctorado en medicina en 1866 tras preparar una tesis sobre la determinación del cloroformo en la sangre. 
Permaneció en Dorpat, donde fue nombrado profesor de farmacología en 1868. 
Cuando Buchheim dejó Dorpat en 1869, Schmiedeberg se convirtió en su sucesor. 
Visitó al fisiólogo Carl Ludwig en la Universidad de Leipzig para adquirir herramientas experimentales específicas, como el quimógrafo y el corazón de rana aislado, que no estaban disponibles en Dorpat.
Mientras estudiaba medicina allí, Buchheim tradujo "Los elementos de la materia médica y la terapéutica" de Jonathan Pereira. Revisó su contenido, omitió los fármacos que consideraba ineficaces, los sustituyó por otros e intentó fundamentar la terapia. 
En 1872 recibió un nombramiento como profesor de farmacología en Estrasburgo, donde permaneció durante 46 años, hasta el final de la Primera Guerra Mundial, cuando todos los alemanes tuvieron que abandonar el antiguo Reichsland de Elsa-Lorena. 
Su mayor logro entre 1871 y 1872 fue la identificación de la muscarina como estimulante del nervio vago y su antídoto, la atropina. Este trabajo, publicado con Koppe, presentó por primera vez un antídoto específico, evaluado en experimentos con animales y apto para su aplicación clínica.
En 1873, Schmiedeberg, junto con el patólogo Klebs (Praga) y el clínico Naunyn (Königsberg), fundó el Archiv für experimentelle Pathologie und Pharmakologie. Tras el fallecimiento de Naunyn en 1925, la publicación se denominó Naunyn–Schmiedeberg's Archiv, a partir del volumen 110. 
En 1969, se eliminó la denominación «patología experimental», ya que casi todos los artículos presentados trataban sobre farmacología.
En 1883, Schmiedeberg publicó los Grundriss der Arzneimittellehre. Ediciones posteriores tuvieron el título Grundriss der Pharmakologie in Bezug auf Arzneimittellehre und Toxikologie (Schmiedeberg 1906 ), y en 1912, el libro Arzneimittel und Genußmittel (Schmiedeberg 1912 ).
En 1919, todos los alemanes residentes en Alsacia-Lorena tuvieron que abandonar los recién creados departamentos franceses de Bajo Rin y Alto Rin, perdiendo así todas sus pertenencias. Cuando Schmiedeberg esperaba en la estación de tren su transporte de regreso a Alemania, Albert Schweitzer lo vio allí con un paquete envuelto bajo el brazo. Al preguntarle si podía ayudarle a trasladar sus muebles a Alemania, Schmiedeberg solo le pidió que tomara el paquete e intentara enviarlo de forma segura a su nueva dirección en Baden-Baden. 
Era el manuscrito de su último trabajo, y temía que lo confiscaran antes de subir al tren. 
Schweitzer lo tomó y posteriormente lo trasladó de forma segura a Schmiedeberg, quien desde entonces residía en Baden-Baden. 
Murió allí, el 12 de julio de 1921.
En reconocimiento a Schmiedeberg, la Sociedad Alemana de Farmacología Experimental y Clínica y Toxicología desde 1956 dedica la Medalla Oswald Schmiedeberg a los científicos por sus extraordinarias contribuciones a la farmacología, la farmacología clínica y la toxicología.
Aunque el valor de la ciencia de la farmacología aún no se había demostrado para la profesión médica, Schmiedeberg comenzó a construir un instituto farmacológico de fama mundial.
A lo largo de su vida, publicó más de 200 artículos y libros. 
Estudió una serie de ésteres de ácido carbámico y la relación entre su estructura química y su eficacia narcótica. 
En Estrasburgo, se realizaron estudios farmacológicos iniciales sobre algunos de los fármacos y venenos más importantes de la época, como la muscarina, la nicotina, los glucósidos digitálicos y diversos metales pesados ​​tóxicos. 
La temprana observación de Schmiedeberg de que el alcanfor ingerido se excretaba en forma hidroxilada junto con una sustancia reductora condujo al descubrimiento del ácido glucurónico. Posteriormente, demostró que el ácido glucurónico era un componente del cartílago y se presentaba como un disacárido del sulfato de condroitina. 
Estudio de la química de los mucopolisacáridos y las mucoproteínas, definió los componentes del ácido hialurónico y exploró su relación con el sulfato de condroitina, el colágeno y el amiloide.
Durante su administración, más de 150 farmacólogos se formaron en Estrasburgo. Al fallecer Schmiedeberg, sus estudiantes ocupaban más de cuarenta cátedras de farmacología.
La Historia de la farmacología y la toxicología de Holmstedt y Liljestrand (1963) señaló: "Schmiedeberg fue sin duda el farmacólogo más destacado de su tiempo".
En la introducción a su texto clásico Grundriss der Arzneimittellehre, publicado por primera vez en 1883, Schmiedeberg definió su percepción del papel del farmacólogo en la medicina:

"Este esquema presenta solo la parte de la enseñanza de medicamentos que puede ser evaluada por el farmacólogo y, por lo tanto, no constituye un compendio de terapia. El farmacólogo no se ocupa de la terapia, sino del clínico en ejercicio. La complejidad del tratamiento en la medicina moderna, por un lado, y el alcance de la farmacología, por otro, ya no permiten a nadie representar ambas disciplinas si no se desea convertirse en un diletante en una de ellas. Sin conocimientos farmacológicos, el médico se encontrará en la incertidumbre al emplear medicamentos. Transmitir dicho conocimiento es una de las tareas del farmacólogo. Sin embargo, no puede indicar a los médicos cómo tratar las enfermedades. Debe contentarse con describir las acciones de importantes agentes farmacológicos en el ser humano, caracterizar las consecuencias para todo el organismo de su uso en diversas condiciones y derivar reglas generales para el uso de medicamentos a partir de datos farmacológicos. La utilidad terapéutica de las acciones ejercidas por un fármaco en el organismo depende no solo de la naturaleza de la enfermedad, sino, fundamentalmente, de las características de cada caso particular".

* J. Koch-Weser y P.J. Schechter - Life Sciences - 1978
* Helmut Greim (Universidad de Munich) - Naunyn Schmiedebergs Arch Pharmacology - Noveno Foro Farmacológico-Histórico, 2024, Múnich, Alemania

lunes, 9 de febrero de 2026

DR. ERNST FELIX IMMANUEL HOPPE-SEYLER

El Dr. Hoppe-Seyler nació en Freyburg, Alemania, el 26 de diciembre de 1825, en el seno de una familia de tradición docente y ministros. Fue el décimo hijo del pastor Ernst Hoppe y de Frederike Nitzsch. 
Su madre murió cuando él tenía seis años y su padre tres años más tarde, así que se le asignó un hogar de acogida, con la familia Seyler.
Más tarde ingresó en el orfanato de Halle y en el Gymnasyum de dicha ciudad, etapa formativa que finalizaría en 1846, tras haber desarrollado vocación para las ciencias naturales y las matemáticas. 
Estudió medicina en Halle, Leipzig y Berlín, ocupó cargos en Greifswald y Berlín y aceptó una cátedra en la Universidad de Tubinga en 1860. 
Su fascinación por los procesos químicos que tienen lugar en los organismos vivos le impulsó a dedicarse a la bioquímica. 
Dilucidó la estructura química de la hemoglobina, demostrando que está compuesta por globina y hemo. Este descubrimiento fundamental proporcionó información sobre cómo se transporta el oxígeno en el torrente sanguíneo. 
Al estudiar la unión y liberación de oxígeno por parte de la hemoglobina, Hoppe-Seyler sentó las bases para comprender el intercambio de gases en el cuerpo, algo fundamental para la fisiología y la medicina. 
Fue pionero en métodos para aislar y analizar la hemoglobina y otras proteínas, mejorando significativamente las técnicas disponibles para el análisis bioquímico en aquella época. 
Su trabajo avanzó los métodos de purificación y caracterización de proteínas, lo que permitió a otros investigadores seguir sus pasos. Sus descubrimientos tuvieron importantes implicaciones clínicas, ya que mejoraron el diagnóstico de afecciones como la anemia y otros trastornos sanguíneos. 
Algunos de los principios que estableció se siguen utilizando hoy en día para el análisis de la sangre, por ejemplo, para evaluar los niveles de oxígeno, detectar la anemia o analizar los trastornos metabólicos. 
Sus esfuerzos contribuyeron de manera significativa al establecimiento de la bioquímica como disciplina científica independiente, fomentando la integración de la química y la biología/fisiología. 
Incluso hoy en día, la bioquímica es esencial para comprender los complejos sistemas biológicos y representa la base de la biología molecular y la biotecnología, incluidos los nuevos enfoques traslacionales y terapéuticos. 
El desarrollo de la investigación bioquímica en los últimos tiempos puede considerarse una prolongación de algunas ideas fundamentales iniciadas por Hoppe-Seyler, mediante el desarrollo de métodos y técnicas para analizar moléculas biológicas y realizar predicciones sobre su función biológica. Los métodos más avanzados, como la criomicroscopía electrónica, la cristalografía de rayos X, la espectroscopia de resonancia magnética nuclear, la espectrometría de masas, la criotomografía electrónica, la transferencia de energía por resonancia fluorescente y los modelos computacionales avanzados, así como las simulaciones, mejoran actualmente nuestra comprensión de la estructura y la función de las proteínas, lo que demuestra el reto que sigue existiendo para comprender cómo funcionan las proteínas en condiciones fisiológicas o patológicas. 
Los conceptos de estructura y función de las proteínas son de importancia fundamental incluso en la bioquímica moderna. Ejemplos directamente relacionados con las observaciones de Hoppe-Seyler pueden ser la anemia falciforme, pero también otras enfermedades devastadoras como el Alzheimer o el Parkinson, la hemocromatosis o la fibrosis quística, por mencionar solo algunas. 
La combinación de química, biología y medicina que realizó de forma pinera Hoppe-Seyler, ha dado lugar a la aparición de enfoques de investigación interdisciplinarios con un alto potencial de traslación. Incluso en la actualidad, se exige la investigación interdisciplinaria, y a veces incluso la investigación transdisciplinaria, para resolver algunos retos de la bioquímica y la medicina modernas. 
Aunque para Hoppe-Seyler parecía lógico traspasar las fronteras disciplinarias, con demasiada frecuencia hemos descuidado este enfoque, pero ahora nos vemos obligados a unir fuerzas para resolver cuestiones biológicas complejas. Esto también puede referirse a los conceptos de ciencia abierta con libre acceso al conocimiento científico. 
Hoppe-Seyler contribuyó de manera decisiva a establecer la bioquímica como disciplina científica independiente, ya que comenzó a diferenciarla de la química pura y, con ello, sentó las bases de la química biológica moderna. 
Como consideraba necesario comunicar la investigación biomédica y compartirla con otros, dio el importante paso de fundar la revista «Zeitschrift für Physiologische Chemie» (Revista de Química Fisiológica), un foro para el intercambio de conocimientos y resultados de investigación en bioquímica, que promovió en gran medida la comunicación científica en este campo y permitió aprovechar el trabajo de los demás. Editó la revista hasta su muerte en 1895. La revista siguió activa y cambió su nombre por el de «Hoppe-Seyler’s Zeitschrift für Physiologische Chemie» en honor a su fundador. 
De 1985 a 1996, la revista se denominó «Biological Chemistry Hoppe-Seyler» y, desde entonces, pasó a llamarse «Biological Chemistry». El nombre de la revista sigue reconociendo hoy en día la idea de Hoppe-Seyler de una educación e investigación interdisciplinarias que vinculan la química y la biología. En consecuencia, «Biological Chemistry» sigue reflejando el amplio espectro de la investigación biológica actual y su gram variedad de temas.
En 1872, aceptó una cátedra en la Universidad de Estrasburgo, donde fundó el primer Instituto de Química Fisiológica independiente de Alemania, con un número inusualmente elevado de científicos internacionales. Poco después de trasladarse a Estrasburgo, se convirtió en rector de la Universidad y, a pesar de la tensa relación entre Francia y Alemania (debido a la guerra franco-prusiana de 1870/1871), fue elegido miembro correspondiente de la Academia Francesa de Ciencias. 
Parece que Felix Hoppe-Seyler no solo fue un modelo a seguir como científico y profesor, sino que también se sintió responsable de modernizar los planes de estudio y se comprometió activamente con el autogobierno universitario. 
También cabe mencionar su actitud hacia la internacionalización. Felix Hoppe-Seyler abrió su laboratorio, especialmente en Estrasburgo, a investigadores internacionales, lo que era algo inusual en aquella época. Se adelantó claramente a su tiempo al reconocer que la ciencia no conoce fronteras (nacionales), se nutre del intercambio y que la diversidad puede ser una ventaja. 
La vida y los esfuerzos científicos de Felix Hoppe-Seyler marcan un capítulo fundamental en la historia de la bioquímica. Sus brillantes contribuciones a nuestra comprensión de la hemoglobina y al establecimiento de la bioquímica como disciplina han dejado una huella indeleble en la ciencia moderna. Las técnicas y conceptos que introdujo siguen influyendo en la investigación actual, las prácticas clínicas y las innovaciones biotecnológicas. 
Como fundador de la bioquímica, el legado de Hoppe-Seyler perdura, recordándonos el profundo impacto que la investigación científica dedicada puede tener en el mundo. 
Falleció a la edad de sesenta y nueve años, a causa de un ataque al corazón repentino que le sobrevino en su residencia de verano del lago de Constanza en Wasserburg (Imperio alemán), el 10 de agosto de 1895. Fue sucedido en la cátedra de Estrasburgo por Franz Hofmeister. 

* Bernhard Brüne, Faculty of Medicine, Goethe University Frankfurt, Frankfurt, Germany - 2025
* Enciclopedia Británica

DR. BERNHARD NAUNYN

El Dr. Naunyn nació el 2 de septiembre de 1839 en Berlín, Alemania, en una prominente familia de Prusia Oriental.
En 1862  se graduó en medicina en la Universidad de Berlín y en 1963 acepto un puesto como asistente de Friedrich Theodor von Frerichs (1819-1885) en la Charité.
Entre 1862–1868, realizó los primeros estudios de zoología y anatomía en Bonn con Lieberkühn y Wagener,  influenciado por Frerichs para centrarse en la medicina interna.
Fue nombrado profesor de Medicina en la Universidad de Dorpat (Tartu) en 1868.
En 1871 tuvo una breve estancia en la Universidad de Berna como profesor de Medicina.
En 1872 se traslada a la Universidad de Königsberg como profesor de medicina hasta 1888. 
Cofundó el Archiv für experimentelle Pathologie und Pharmakologie con Oswald Schmiedeberg (1838-1921) y Edwin Klebs (1834-1913)
En el laboratorio de Frerichs, Naunyn disfrutó de considerable libertad y desarrolló un profundo interés por la patología metabólica. 
Aunque su principal interés era la medicina clínica, Naunyn se apoyó en el laboratorio experimental para comprender las enfermedades y sus tratamientos. En sus estudios sobre las fermentaciones estomacales, Naunyn reconoció la propiedad contrafermentativa del benceno
Despertó su curiosidad por los efectos del benceno en el paciente y pronto se dio cuenta de que los humanos excretan fenol tras haber recibido benceno. 
Intrigado por el destino de otros hidrocarburos, colaboró ​​con O. Schultzen, otro asistente de Frerichs, y publicó un tratado titulado "El comportamiento de los hidrocarburos derivados del benceno en el organismo animal". 
Tras esta incursión en la investigación del metabolismo, Naunyn se concentró en estudios más tradicionales. A lo largo de su carrera, enfatizó la aplicación de la ciencia a la medicina. Dirigió varias clínicas de renombre, como las de Dorpat (1869-1871), Berna (1871-1872), Königsberg (1872-1888) y Estrasburgo (1888-1904).
En 1898, Naunyn publicó su tratado clásico "La diabetes melítus",  donde "contrarrestó la opinión predominante sobre el supuesto beneficio de una dieta rica en proteínas en el tratamiento de la diabetes melítus".
Naunyn atribuyó su interés por la patología metabólica, especialmente la relacionada con el hígado, el páncreas y la diabetes, al estímulo que recibió de Frerichs y sus colaboradores en la clínica.
Recordado por Friedrich Müller como «el último de aquellos hombres verdaderamente grandes que elevaron la medicina alemana al nivel de ciencia experimental natural».
Se jubiló en 1905 de Estrasburgo y se estableció en Baden-Baden, donde permaneció activo académicamente.
En 1908 se publica La Escuela de Berlín hace 50 años, que reflexiona sobre el desarrollo de la medicina interna.
Su teoría desarrollada con Minkowski en 1913 de que la formación del pigmento biliar era exclusivamente hepática fue refutada por John William McNee.
Murió el 26 de julio de 1925 en Baden-Baden, a la edad de 85 años.
Su tumba se conserva en el protestante Cementerio nº II de las congregaciones de la Iglesia de Jerusalén y la Iglesia Nueva, en Berlín-Kreuzberg, al sur de Hallesches Tor.
La autobiografía Erinnerungen Bedanken und Meinungen fue publicada póstumamente.
Naunyn fue ampliamente considerado como uno de los gigantes de la medicina interna del siglo XIX, aunque, al igual que su colega Heinrich Quincke, nunca recibió un Premio Nobel.
Fue nominado varias veces entre 1905 y 1918 por su trabajo pionero en medicina metabólica, incluyendo sus tratados clásicos sobre la colelitiasis y la diabetes mellitus. Sus contribuciones a la comprensión de la acidosis, el coma diabético y la química biliar se consideraron avances fundamentales.
A pesar de estos logros, el Comité Nobel se negó repetidamente a otorgarle el premio. Para cuando su candidatura fue revisada de nuevo en 1918, Naunyn se acercaba a los 80 años y, al igual que Quincke antes que él, fue considerado demasiado mayor para el honor.
Notablemente, las reglas del Nobel evolucionaron: en 1966, Peyton Rous (1879-1970) recibió el Premio Nobel a los 87 años, por un descubrimiento publicado 55 años antes, corrigiendo el principio edadista que alguna vez excluyó a Quincke, Babinski y Naunyn.

* International Society for the Study of Xenobiotics
* Life in the Fastline - 2026

sábado, 7 de febrero de 2026

DR. JOHANNES WISLICENUS

Johannes Wislicenus, nacido el 24 de junio de 1835 en Kleineichstädt, Turingia, cerca de Halle, fue un químico alemán cuyo trabajo pionero condujo al reconocimiento de la importancia de la disposición espacial de los átomos dentro de una molécula .
Era el hijo mayor de Gustav Wislicenus, un ministro luterano. 
Comenzó sus estudios de química en Halle con el profesor Wilhelm Heintz (1817-1880) en 1853 y los reanudó entre 1857 y 1859. Se trasladó a Zúrich, donde obtuvo su doctorado en Filosofía bajo la dirección de Georg Städeler en 1860. Solo un año después realizó su habilitación. 
La formación de Wislicenus incluyó estudios en Harvard, donde impartió docencia, antes de ocupar cátedras en otros lugares. 
Fue miembro del cuerpo docente de química en la Technische Hochschule (posteriormente Eidgenosische Technische Hochschule) de Zúrich entre 1860 y 1864 y en la Universidad de Zúrich entre 1864 y 1872, ocupando ambos cargos simultáneamente durante parte de ese periodo. Luego se trasladó a Würzburg, donde permaneció desde 1872 hasta 1885, y finalmente a Leipzig, desde 1885 hasta su muerte en 1902. 
Tanto en Würzburg como en Leipzig, Wislicenus ocupó el cargo de rector de la universidad. Desempeñó un papel fundamental en la fundación de sociedades químicas en Zúrich, Würzburg y Leipzig, y fue presidente de la Chemische Gesellschaft en 1889. 
En 1898 fue galardonado con la Medalla Davy por la Sociedad Química de Gran Bretaña.
Dos de sus hijos obtuvieron el doctorado en química bajo su tutela: Wilhelm (1861-1922) en Würzburg en 1885 y Johannes (1867-1951) en Leipzig en 1892. 
Dos relatos biográficos de la vida de Wislicenus fueron escritos por químicos. Una reseña biográfica de Johannes escrita por su hijo Wilhelm incluye parte de la misma información. 
Probablemente, su mayor contribución a la química fue la promoción de la idea del carbono tetraédrico, al fomentar la traducción al alemán de la edición holandesa del libro de van't Hoff y diseñar experimentos para comprobar la hipótesis de van't Hoff. 
Se le puede considerar uno de los primeros químicos en adoptar un enfoque físico-químico y mecanicista para comprender algunas transformaciones químicas. Sin embargo, estos logros solo recibieron un reconocimiento modesto durante su vida y, de hecho, fueron despreciados por Hermann Kolbe.
Para un químico alemán del siglo XIX, un aspecto singular de la vida de Wislicenus fue su estancia de dos años en Estados Unidos, cuando aún era muy joven. Es posible que esta experiencia, que pudo haberle causado una impresión duradera, hiciera que Wislicenus, que más tarde sería profesor de química, se sintiera especialmente comprensivo con los jóvenes aspirantes a químicos que, como él, se encontraban en un país extranjero, luchando con un idioma desconocido y buscando la orientación de una figura «paterna».
En 1853, con la publicación de su libro titulado Die Bibel im Lichte der Bildung unserer Zeit (La Biblia a la luz de la educación de nuestro tiempo), fue acusado de socavar los principios religiosos y violar la infalibilidad de la Biblia. Al darse cuenta de que no podría evitar el encarcelamiento, huyó de Alemania a Inglaterra, donde esperó la llegada de su esposa y sus ocho hijos: nueve personas que tuvieron que deshacerse de sus pertenencias domésticas alemanas y organizar el viaje a Inglaterra, tarea de la que se encargó Johannes, el hijo mayor, de 18 años.
El propio Johannes dejó constancia detallada de sus experiencias entre 1853 y 1856 en un diario, que se cita a menudo en las biografías de Beckmann y Perkin.
Una vez reunida, la familia de diez miembros zarpó de Liverpool hacia Nueva York en un velero de tres mástiles, el Guiding Star, en octubre de 1853. Una fuerte tormenta a lo largo de la costa de Irlanda destruyó el mástil central. Cuando estalló una epidemia de cólera a bordo, Johannes ayudó al único médico como intérprete. Por suerte, ningún miembro de la familia Wislicenus enfermó. 
Tras una experiencia agitada, el barco finalmente atracó en Belfast antes de ser remolcado de vuelta a Liverpool. Finalmente, la familia zarpó en noviembre en el buque correo Niagara, con destino a Boston, donde desembarcaron tras dos semanas, el 9 de diciembre de 1853. 
En mayo de 1856, las condiciones habían cambiado lo suficiente como para que toda la familia Wislicenus regresara a Europa, pero no a Halle, donde no eran bienvenidos, sino a Zúrich, donde Gustav, su esposa y varios de sus hijos permanecieron. 
Johannes reanudó sus estudios de química en Halle, pero finalmente obtuvo el doctorado en Zúrich.
Es como si los dos años que pasó en Estados Unidos hubieran sido una pesadilla para Johannes Wislicenus, que borró de su memoria.
En 1872 fue destinado a Wurzburgo. Enseñó allí hasta 1885 y luego se trasladó a Leipzig, donde permaneció hasta su fallecimiento. 
Se anticipó varios años a la teoría estructural de Jacobus van't Hoff y Joseph-Achille Le Bel en su trabajo sobre el ácido láctico, lo que condujo a su descubrimiento (1873) de que dos compuestos podían tener la misma fórmula química pero presentar características diferentes. Wislicenus atribuyó este fenómeno (isomerismo) a la diferente estructura molecular o disposición atómica de los dos compuestos.
Falleció 5 de diciembre de 1902 en Leipzig, Alemania a los 67 años.

* Enciclopedia Británica
* Universidad de Illinois
* Universidad de Würsburg

DR. RUDOLF ALBERT MARTIN BOEHM

Destacado farmacólogo nacido el 19 de mayo de 1844 en Nördlingen, Baviera, hijo de un médico. 
Recibió su formación médica en Múnich, Würzburg y Leipzig, donde se doctoró a los 23 años. 
Primero se dedicó a la psiquiatría, trabajando como asistente en la clínica psiquiátrica de Würzburg. 
Tras unos meses, el trabajo se interrumpió debido a la guerra franco-prusiana (1870-71), en la que Boehm sirvió como médico en el batallón bávaro. Después de la guerra, fue nombrado asistente en el Instituto Fisiológico de Würzburg, bajo la dirección de A. Fick, y al año siguiente sucedió a Schmiedeberg en la cátedra de farmacología de Dorpat, llegando a ocupar las cátedras correspondientes en Marburgo y Leipzig. 
En 1872, Schmiedeberg fue nombrado profesor en Estrasburgo y recomendó a Boehm como su sucesor. Boehm asumió la cátedra de Farmacología, Dietética e Historia de la Medicina en la «Academia Gustaviana» de Dorpat, Estonia, donde trabajó hasta 1881. Durante su estancia, realizó varios estudios que abarcaban diversos campos de la farmacología experimental y la toxicología.
Entre 1886 y 1888 se construyó allí, siguiendo sus especificaciones, el que entonces era el instituto farmacológico más grande y funcional de Alemania. 
Hasta 1921, trabajó en Leipzig en diversas cuestiones científicas. Le interesaban los efectos de los venenos nerviosos, cardíacos y musculares; se ocupó del metabolismo de los hidratos de carbono, los antiparasitarios y, sobre todo, los venenos de flecha sudamericanos como el curare. 
Supervisó y apoyó a numerosos colaboradores e invitados extranjeros. Su competencia profesional y su personalidad hicieron que numerosos doctorandos, colaboradores e invitados nacionales y extranjeros acudieran a su instituto, procedentes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia, Rusia y Japón. 
El «padre de la farmacología estadounidense», John Jakob Abel, también fue alumno de Boehm entre 1884 y 1886.
La reputación nacional e internacional de Boehm también se reflejó en el hecho de que, ya en la «primera generación», cinco de sus alumnos fueron nombrados para ocupar cátedras prestigiosas (Arthur Heffter, Walther Straub, Oskar Gros, Fritz Külz y Josef Schüller). 
En la primera mitad del siglo XX, aproximadamente dos tercios de todos los directores de institutos farmacológicos y responsables de centros farmacológicos en los países de habla alemana procedían de la escuela de Estrasburgo de Oswald Schmiedeberg o de la escuela de Rudolf Boehm en Leipzig.
Sin embargo, Rudolf Boehm no solo era un excelente experimentador y un profesor universitario dotado, sino también una persona extraordinariamente amable, como atestiguaban una y otra vez sus colaboradores. Su alumno, Josef Schüller, describió a Boehm de la siguiente manera: «La sinceridad y la nobleza de carácter, unidas a una comprensión benevolente, definían todo su ser». 
Murió el 19 de agosto de 1926 en Bad Kohlgrub, Baja Baviera.
Además de numerosos artículos farmacológicos sobre la veratrina, la aconitina, el arsénico, el curare e investigaciones fisiológicas, especialmente sobre el metabolismo de los hidratos de carbono, fue autor de un «Lehrbuch der allgemeinen und speziellen Arzneiverordnungslehre» en 1884, cuya tercera edición apareció en 1903.

* Nature - 1944
* Universidad de Leipzig