Toda enfermera aprende lo básico sobre Florence Nightingale: fue una mujer adinerada que, a pesar de las restricciones de género de su época, revolucionó la sanidad británica. En lugar de llevar una vida de ocio (o, más tarde, de invalidez), dedicó su talento a reformar el mundo.
Todos conocemos esa parte de la historia, pero hay otros datos sobre Nightingale menos conocidos. Por ejemplo, era políglota: hablaba con fluidez francés, italiano, latín y griego.
También era una matemática talentosa. Antes de ser enfermera, impartió clases particulares de aritmética, geometría y álgebra. A lo largo de su vida, demostró todas las características de una matemática seria: razonamiento claro, énfasis en los principios básicos y un sano escepticismo ante las suposiciones.
Nacida en una familia privilegiada el 12 de mayo de 1820 en Florencia, en aquel momento capital del Gran Ducado de Toscana, Nightingale se crio en el ambiente intelectual y cultural de la Inglaterra victoriana.
Sus padres Willieam Edward y su esposa Frances Smith, viajaron por Europa los primeros dos años de su matrimonio. La hermana mayor de Florence habia nacido un año antes en Nápoles, Italia.
En un principio la educación de las niñas estuvo a cargo de una institutriz. Después, su padre, educado en Cambridge, asumió esa responsabilidad.
En 1840 le pidió a sus padres que la dejaran estudiar matemáticas en vez de trabajar en el campo, pero a su madre no le gustaba la idea. Después de muchas discuciones, los padres cedieron.
Entre sus tutores estuvo Sylvester, el creador de la Teoría de Invariantes, junto a Cayley.
La religión jugó un papel importante en la vida de Florence. Sus padres crecieron en la Iglesia Unitaria pero ella prefirió la fé anglicana.
A pesar de las restricciones sociales impuestas a las mujeres de su posición social, persiguió su pasión por la enfermería con una determinación inquebrantable, guiada por un sentido del deber moral y la compasión por el sufrimiento ajeno.
Los años de formación de Florence Nightingale estuvieron marcados por una serie de experiencias transformadoras que moldearon su visión del mundo y alimentaron su deseo de reforma social.
Sin embargo, es importante destacar que, en la cultura de la época, cuidar a los enfermos no tenía la connotación noble que tiene en la actualidad. Se consideraba una de las profesiones más humildes posibles cuando no estaba vinculada a una institución religiosa.
Sin embargo, los encuentros con la enfermedad y la muerte dentro de su propia familia, junto con sus observaciones de las deplorables condiciones en hospitales y asilos, impulsaron su ferviente compromiso con la mejora de los estándares de atención médica y saneamiento.
Estas experiencias sentaron las bases para la cruzada de toda la vida de Nightingale por la reforma de la atención médica y su inquebrantable dedicación al bienestar de los enfermos y los inválidos.
Mientras estaba de viaje por Europa y Egipto en 1849, tuvo la oportunidad de estudiar los distintos sistemas hospitalarios. A principios de 1850, inició su entrenamiento como enfermera en el Instituto de San Vicente de Alejandría, Egipto, que era un hospital perteneciente a la Iglesia Católica.
También visitó el hospital del Pastor Theodor Fliedner en Kaiserwerth, cerca de Dusseldorf, Alemania, en julio de 1850.
En 1851 se entrenó durante tres meses en el Instituto para Diaconisas Protestantes. Luego se trasladó a un hospital de Sant Germain, cerca de París, dirigido por las Hermanas de la Caridad.
Regresa a Londres en 1853 y toma el puesto sin salario de Superintendente en un Establecimiento para damas en la calle Harley.
Guerra de Crimea
Durante la Guerra de Crimea (1853-1856), los esfuerzos humanitarios de Nightingale en el campo de batalla la catapultaron a la prominencia internacional y le valieron el apodo de "La dama de la lámpara".
Mientras Nightingale atendía a los soldados heridos en las precarias condiciones de los hospitales militares, fue testigo de primera mano del devastador costo de las enfermedades infecciosas y las terribles consecuencias de una atención médica inadecuada.
Decidida a aliviar el sufrimiento de los heridos y mejorar el lamentable estado de la atención médica militar, Nightingale implementó una serie de reformas radicales que revolucionarían las prácticas médicas para las generaciones venideras.
Un aspecto central del legado de Nightingale es su trabajo pionero en saneamiento y control de infecciones. Conocía la crucial investigación epidemiológica de John Snow de 1854, que demostró una conexión directa entre el cólera y el agua contaminada de la bomba de Broad Street de Londres. Esta investigación la llevó a reconocer la relación entre las enfermedades que aquejaban a sus pacientes y la suciedad en las habitaciones de hospital, con ambientes insalubres. Tras identificar la conexión crucial entre las condiciones insalubres y la propagación de enfermedades infecciosas.
En el cuartel otomano Selimiye, convertido en hospital militar temporal, Nightingale reorganizó y perfeccionó las condiciones sanitarias durante la guerra de Crimea. Su énfasis en la limpieza, la ventilación y el mantenimiento de entornos sanitarios en los centros de salud condujo a reducciones drásticas de las tasas de mortalidad y sentó las bases de los protocolos modernos de control de infecciones.
La defensa de Nightingale de las reformas sanitarias sigue siendo una de las iniciativas de salud pública más importantes hasta la fecha, lo que subraya la perdurable relevancia de sus contribuciones.
Análisis estadístico pionero en medicina
Basándose en su formación en matemáticas y estadística, Nightingale recopiló y analizó datos sobre la evolución de los pacientes, las tasas de mortalidad y las prácticas sanitarias.
Sus análisis estadísticos aportaron información crucial sobre la eficacia de las intervenciones médicas y el impacto de los factores ambientales en la salud de los pacientes.
En su influyente informe titulado "Notas sobre asuntos que afectan a la salud, la eficiencia y la administración hospitalaria del Ejército Británico", Nightingale presentó datos estadísticos sobre las tasas de mortalidad de los soldados heridos en hospitales militares. Específicamente, mediante un análisis minucioso de estos datos, demostró que la mayoría de las muertes no se debían a lesiones sufridas en el campo de batalla, sino a enfermedades prevenibles como el tifus, el cólera y la disentería.
Actuando sobre sus hallazgos, Nightingale implementó rigurosas medidas de higiene: el suministro de agua limpia, ventilación adecuada y la limpieza a fondo de las salas del hospital.
El uso del análisis estadístico por parte de Nightingale no se detuvo en el campo de batalla. A lo largo de su carrera, recopiló y analizó conjuntos de datos sobre una amplia gama de temas de atención médica, incluida la gestión hospitalaria, las prácticas de enfermería y la salud pública. Su enfoque innovador para el análisis de datos allanó el camino para la medicina basada en la evidencia y la epidemiología, enfatizando la importancia de la evidencia empírica para guiar la toma de decisiones médicas.
Establecimiento de la profesión y la educación de enfermería
Además de su trabajo en saneamiento, Nightingale jugó un papel fundamental en la profesionalización de la profesión de enfermería y el establecimiento de estándares para la educación en enfermería.
La primera escuela de enfermería secular del mundo en el Hospital St. Thomas de Londres fue fundada por Nightingale en 1860.
El establecimiento de esta escuela fue un momento crucial en la historia de la educación y la profesionalización de la enfermería. Florence Nightingale reconoció la urgente necesidad de capacitación y educación sistemáticas para las enfermeras, ya que creía que la atención de enfermería competente y compasiva era esencial para mejorar los resultados de los pacientes.
La Escuela de Capacitación de Enfermeras Nightingale se fundó sobre los principios de disciplina, educación y compasión. Nightingale imaginó un currículo riguroso que proporcionaría a las enfermeras tanto conocimientos teóricos como habilidades prácticas, asegurando que estuvieran bien preparadas para satisfacer las demandas de su profesión. El currículo incluía instrucción en anatomía, fisiología, higiene y técnicas de atención de enfermería, así como experiencia práctica trabajando con pacientes bajo la supervisión de enfermeras experimentadas.
Nightingale participó activamente en el desarrollo y la administración de la escuela de enfermería, seleccionando personalmente al personal y supervisando el plan de estudios. Se comprometió a mantener altos estándares de educación y profesionalismo, y trabajó incansablemente para garantizar que la escuela de enfermería estuviera a la altura de su visión.
La Escuela se convirtió rápidamente en un modelo de formación de enfermería a nivel mundial y desempeñó un papel crucial en la elevación del prestigio de la enfermería como profesión. Los graduados de la escuela trabajaron en hospitales y centros sanitarios de todo el mundo, llevando consigo los principios de Nightingale de atención compasiva y rigor científico.
Casi durante el resto de su vida estuvo postrada en cama debido a una enfermedad contraída en Crimea.
Algunos dicen que fue bruselosis, otros fiebre tifoidea o fiebre de Crimea.
Esto le impidió continuar con su trabajo de enfermera. No obstante, esto no la detuvo de hacer campaña para mejorar los estándares de salud.
Publicó aproximadamente 150 libros entre los que se encuentra el influyente Notes on Nursing: What It Is, and What It Is Not.
En este libro, Nightingale da el consejo eterno: "Toda enfermera debe tener cuidado de lavarse las manos con mucha frecuencia durante el día". Este énfasis en la higiene de las manos es uno de los legados duraderos de Nightingale y ha permeado gran parte del mundo. Esta práctica ahora común disminuye drásticamente el riesgo de enfermedades infecciosas en las actividades diarias, y su importancia aumenta exponencialmente en el entorno de la atención médica.
Es a partir de estos gestos y prácticas simples que se construye un enfoque holístico y saludable para el cuidado del paciente.
La reina Victoria le otorgó la Cruz Roja Real y, en 1907, fue la primera mujer condecorada con la Orden al Merito.
Las iniciativas visionarias de Nightingale siguen siendo fundamentales para configurar el panorama actual de la atención sanitaria, mejorando los resultados de los pacientes y la eficiencia sanitaria en todo el mundo.
En sus últimos años, realizó un exhaustivo informe estadístico acerca de las condiciones sanitarias en las zonas rurales de la India promoviendo la introducción de mejoras en la atención médica y en el servicio de salud pública en ese país.
Entre los años 1858 y 1859 presionó al gobierno de Gran Bretaña –con éxito– para que se estableciera una Comisión Real para tratar la situación India. Dos años después redactó un informe para la comisión y completó su propio estudio en 1863. Después de diez años de reformas sanitarias, en 1873, Florence informó que la mortalidad entre los soldados en la India disminuyó de 69 a 19 por cada mil
Florence falleció en Londres, Inglaterra, el 13 de agosto de 1910, a los 90 años. Esta enterrada en la Iglesia de San Margaret, en East Wellow, cerca de Embley Park.
El Monumento de Crimea fue erigido en 1915 en Waterloo Place, Londres, para honrar la contribución que hizo Florence a esa guerra y a la salud del ejército.
Cada 12 de mayo, coincidiendo con el aniversario de su nacimiento, se celebra el Día Internacional de la Enfermería.
Una vez escribió que anhelaba una época sin hospitales. «¡Pero de nada sirve preocuparse por el año 2000!», admitió.
* Yana Turkowski y Victor Turkowski - Cureus. 5 de agosto de 2024
* Fronteras en Medicina - Pablo Young, Verónica Hortis de Smith, María C. Chambi y Bárbara C. Finn - Hospital Británico de Buenos Aires - Argentina
* Mujeresconciencia.com
* Working Nurse












