Oftalmólogo suizo, pionero e innovador de la medicina ocular de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Es mundialmente reconocido por sus escritos científicos, por la invención del imán gigante que lleva su nombre y por describir patologías clave de la visión que siguen vigentes en la terminología médica contemporánea.
Nació el 19 de abril de 1850 en Wülflingen, Winterthur.
Trabajó con Karl Joseph Eberth en anatomía patológica durante su etapa estudiantil.
Se formó con grandes figuras internacionales de la época como Johann Friedrich Horner en Zúrich, Frans Cornelis Donders en Utrecht, Ferdinand von Arlt en Viena y William Bowman en Londres.
En 1886 sucedió a su mentor, Johann Friedrich Horner, como profesor titular de oftalmología en la Universidad de Zúrich.
Dirigió con éxito la clínica oftalmológica de Zúrich durante alrededor de 34 años, hasta su retiro en 1919.
Diseñó un electroimán gigante de gran potencia clínica. Este instrumento revolucionó la cirugía de trauma ocular al permitir extraer cuerpos extraños metálicos e intraoculares sin dañar más el tejido ocular.
En 1885, el Dr. Otto Haab publicó un hallazgo clínico revolucionario que transformó la comprensión del envejecimiento ocular. Tras analizar meticulosamente más de 50,000 historias clínicas en Zúrich, aisló una patología específica de la retina que bautizó originalmente como “Enfermedad de la mácula lútea de la retina por senilidad” (comúnmente abreviada como Enfermedad Macular Senil). Hoy en día, esta afección se conoce en todo el mundo como Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE).
Antes de las publicaciones de Haab, la pérdida drástica de la visión central en adultos mayores solía atribuirse erróneamente a cataratas avanzadas o a un desgaste generalizado e inevitable del cerebro. Haab utilizó el oftalmoscopio para demostrar que el problema radicaba estrictamente en el fondo del ojo.
Investigó y dibujó las sutiles alteraciones tróficas y de pigmentación que ocurren en la mácula (la zona central de la retina encargada de la visión de alta definición).
Describió que el fondo de ojo de estos pacientes mostraba un "moteado claro u oscuro" con presencia de diminutas manchas de color rojo amarillento o amarillento.
Haab fue muy realista y reportó con precisión que la enfermedad solía ser bilateral (afectaba a ambos ojos) y progresiva. Dejó por escrito que la condición era "incurable" para la tecnología de su época.
A pesar de contar únicamente con herramientas ópticas rudimentarias si se comparan con la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) moderna, Haab formuló una teoría sobre la evolución de la enfermedad en tres etapas cronológicas:
Aparición de puntos blanco-amarillentos dispersos.
Fusión de estos puntos creando parches más grandes con bordes irregulares.
Hemorragia en la mancha amarilla (mácula) y posterior absorción de la sangre.
Esta tercera fase descrita por Haab en el siglo XIX coincide exactamente con lo que la medicina moderna clasifica como DMAE Exudativa o Húmeda.
Esta variante se caracteriza por el crecimiento de vasos sanguíneos anormales y frágiles que se rompen, filtrando fluido y sangre debajo de la retina, lo que destruye rápidamente la visión central si no se trata a tiempo.
Una de las contribuciones más prácticas de Haab a la práctica médica de su tiempo fue su advertencia explícita sobre la cirugía de cataratas.
Instó a sus colegas a evaluar minuciosamente el ojo remanente de un paciente antes de operarle una catarata madura en el otro ojo. Si descubrían indicios de Enfermedad Macular Senil en el ojo contralateral, el cirujano debía advertir al paciente que extraer la catarata no le devolvería una visión perfecta, ya que la mácula subyacente también estaría dañada.
A pesar de su brillantez, la historia de la medicina recuerda un punto de controversia en las investigaciones de Haab: su rechazo a vincular las "drusas" con la enfermedad macular.
Las drusas son depósitos amarillentos de grasa y proteínas que se acumulan bajo la retina. Aunque otros científicos contemporáneos sugerían que estos depósitos desencadenaban la ceguera central, Haab escribió firmemente que las drusas eran "cambios bastante inocentes en personas ancianas" y que no guardaban relación directa con la Enfermedad Macular Senil.
Hoy sabemos que Haab estaba equivocado en este punto particular: la detección de drusas en la mácula es, de hecho, el signo clínico clave y el estándar de oro para diagnosticar la DMAE en sus etapas tempranas.
Descubrió las roturas horizontales o concéntricas en la membrana de Descemet de la córnea (estrías de Haab). Estas lesiones ocurren por la expansión elástica del ojo provocada por la presión intraocular elevada, siendo un signo patognomónico clave del glaucoma congénito.
Describió el reflejo pupilar cortical (reflejo de Haab), que consiste en la contracción pupilar bilateral cuando una persona presta atención visual a un objeto luminoso en una habitación oscura sin desviar directamente la mirada hacia él.
A lo largo de su carrera, publicó colecciones ilustradas muy utilizadas en las facultades de medicina de todo el mundo: Atlas de Oftalmoscopia (1895), Atlas de las Enfermedades Externas del Ojo (1899) y Atlas y Epítome de Oftalmoscopia Operativa (1904).
El Dr. Otto Haab falleció el 17 de octubre de 1931 en Zúrich a los 81 años de edad, dejando un legado imperecedero en el instrumental quirúrgico y el diagnóstico clínico de la oftalmología moderna.
* Haab, O. (1885). Erkrankungen der Macula lutea infolge von Alter. Centralblatt für praktische Augenheilkunde, 9, 383–391. (Artículo original fundacional de la descripción de la degeneración macular).
* Haab, O. (1895). Atlas und Grundriss de Ophthalmoskopie und ophthalmoskopischen Diagnostik. München: J.F. Bergmann Verlag. (Obra monumental citada en la entrada).
* Universität Zürich (UZH) - Universitäts-Augenklinik: Historische Lehrstühle und Direktoren register (Periodo Prof. Dr. Otto Haab, 1886–1919).