Médico, pediatra e investigador francés, reconocido en los archivos de la medicina europea de principios del siglo XX por sus tempranas aportaciones en el diagnóstico y abordaje de los problemas respiratorios y del desarrollo en la primera infancia.
Nació el 10 de abril de 1888 en el 1er Distrito de París, Francia.
Hijo de Louis Feldstein y Claire Eugénie Feldstein.
Desarrolló toda su carrera académica e instrucción clínica en la capital francesa, integrándose al cuerpo médico de los hospitales de París durante la década de 1910.
En el año 1917, en plena Primera Guerra Mundial, el Dr. Feldstein presentó y defendió su revolucionaria tesis para el Doctorado en Medicina titulada Traitement des Végétations Adénoïdes chez les Nourrissons (Tratamiento de las vegetaciones adenoides en los lactantes).
En esa época, la inflamación y crecimiento del tejido linfoide en la parte posterior de la nariz (las adenoides) solía ignorarse o maldiagnosticarse en bebés muy pequeños, asociándose falsamente a deformaciones congénitas incurables.
Su investigación ayudó a sistematizar la detección temprana de la obstrucción respiratoria en lactantes, promoviendo tratamientos terapéuticos y quirúrgicos específicos que salvaron a miles de niños de sufrir asfixia crónica, problemas auditivos recurrentes y retrasos en el desarrollo físico.
El 15 de noviembre de 1919 contrajo nupcias en París con la célebre cantante de ópera y mezzo-soprano francesa Jeanne Borel.
De perfil profundamente reservado, el Dr. Feldstein prefirió el anonimato de la práctica médica privada y el cuidado directo de sus pacientes infantiles en Francia antes que los focos de las grandes sociedades internacionales.
Falleció a los 76 años de edad el 22 de mayo de 1964 en el 14º Distrito de París, Francia, consolidado en los registros históricos franceses como un médico entregado por entero a la salud infantil.
En el año 1913, el renombrado neuropatólogo Maurice Klippel, quien ya gozaba de fama internacional tras haber descubierto el año anterior el síndrome de Klippel-Feil (la fusión de las vértebras del cuello), se encontraba trabajando en el Hospital Tenon.
A su lado se encontraba su aventajado discípulo y estudiante de medicina, el Dr. Feldstein.
Juntos recibieron en consulta a miembros de una misma familia que presentaban una característica física inusual: un notable y marcado agrandamiento en el tamaño de sus cabezas.
Klippel y Feldstein realizaron un examen clínico y anatómico exhaustivo de los pacientes.
Al estudiar la estructura ósea, descubrieron que no se trataba de hidrocefalia (acumulación de líquido en el cerebro) ni de tumores.
En su publicación médica de 1913, acuñaron el hallazgo bajo el término científico de: "Hipertrofia familiar de la bóveda craneal" (hypertrophie familiale de la voûte du crâne).
La comunidad médica internacional comenzó a llamar a esta entidad el Síndrome de Klippel-Feldstein basándose en dos observaciones críticas que los autores plasmaron en su informe.
Era una condición estrictamente familiar, transmitida de padres a hijos. A pesar de que el grosor y tamaño del cráneo eran masivos, los pacientes no presentaban ningún tipo de desorden funcional. Es decir, sus funciones cerebrales eran perfectas, no tenían retraso mental, no sufrían de dolores neurológicos, ni presentaban deformidades en las facciones de la cara o la mandíbula. El problema era puramente el volumen del hueso superior de la cabeza.
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, las prioridades de la medicina francesa cambiaron drásticamente. El Dr. Feldstein se enfocó años más tarde en la pediatría respiratoria (su famosa tesis de las adenoides en 1917) y el síndrome quedó relegado a las páginas de los libros de teratología y enfermedades raras.
Debido a que el nombre "Feil" y "Feldstein" suenan fonéticamente similares, y a que ambos fueron discípulos de Klippel en la misma década, la literatura médica posterior —e incluso los buscadores modernos— sufrieron una gran confusión histórica, sepultando el trabajo de Feldstein bajo la gigantesca sombra del síndrome de fusión cervical de Klippel-Feil.
Durante casi un siglo, el síndrome de Klippel-Feldstein sobrevivió en los diccionarios de epónimos médicos como una "curiosidad diagnóstica". Sin embargo, la llegada de la genética molecular moderna a finales del siglo XX y principios del XXI resolvió el misterio de la familia parisina de 1913.
Los científicos descubrieron que la "hipertrofia de la bóveda craneal" descrita por Klippel y Feldstein no era una enfermedad aislada, sino la manifestación inicial, localizada y más leve de una displasia ósea hereditaria conocida hoy en día como la Enfermedad de Van Buchem (o hiperostosis cortical generalizada). Se trata de un trastorno genético autosómico recesivo que causa que el cuerpo acumule hueso de manera excesiva, comenzando típicamente por el cráneo.
* NIH
* ScienceDirect