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04/03/2022

DR. GUSTAV HAUSER

Célebre patólogo y bacteriólogo alemán, mundialmente reconocido en el ámbito de la microbiología por haber sido el primero en aislar e identificar el género bacteriano Proteus.
Nació el 13 de julio de 1856 en Nördlingen, Donau-Ries.
Estudió medicina en Múnich y Erlangen. 
Trabajó como asistente junto a Paul Zweifel y Friedrich Albert von Zenker.
Tras obtener su habilitación en 1883, sucedió a von Zenker en 1895 como profesor titular y director del Instituto de Patología de la Universidad de Erlangen.
El Dr. Hauser ideó un método innovador para la conservación permanente de las colonias y cultivos bacterianos en placas de gelatina mediante el uso de vapores de formalina (formol).
Los cultivos de bacterias en medios sólidos como la gelatina se licuaban o destruían rápidamente con el tiempo, lo que impedía guardarlos como muestras de referencia a largo plazo.
Descubrió que al exponer las placas de cultivo a los vapores de una solución de formalina diluida, la gelatina se volvía completamente insoluble y resistente al calor.
Las colonias bacterianas quedaban perfectamente "fijadas" y preservadas en su forma original dentro del medio, deteniendo su crecimiento de manera segura sin destruir la morfología que el científico necesitaba estudiar.
Esta técnica fue de gran utilidad en los laboratorios de microbiología de la época para crear colecciones de referencia y muestras didácticas de colonias de bacterias.
Además de este revolucionario método de fijación de gelatinas con vapores de formalina, el Dr. Gustav Hauser realizó otras aportaciones técnicas muy valiosas para los laboratorios de bacteriología y anatomía patológica:
Técnica especial para la tinción de esporas (1887): Las endosporas bacterianas tienen una capa protectora externa extremadamente gruesa (hecha de proteínas similares a la queratina) que impide el paso de los colorantes comunes a temperatura ambiente.
Desarrolló un método pionero de tinción que utilizaba calor intenso controlado para ablandar mecánicamente la cubierta de la espora. Esto permitía que el colorante primario penetrara profundamente. Tras un lavado posterior, la espora quedaba teñida de forma permanente, diferenciándose del resto del cuerpo bacteriano celular. 
Su principio sentó las bases para los métodos de tinción de esporas modernos de uso rutinario en microbiología.
Modificaciones y uso de la "Platina de Koch": Para llevar a cabo sus delicadas tinciones térmicas y fijaciones sin destruir las muestras, Hauser perfeccionó el uso y control térmico sobre la platina de Koch (un dispositivo de metal caliente de laboratorio).
Gracias a esto, logró estandarizar los tiempos exactos de exposición al calor para evitar la ebullición o desecación de los frotis microbianos durante los procesos de tinción.
Métodos avanzados de conservación de tejidos orgánicos: Como director del Instituto de Patología de Erlangen, Hauser aplicó sus hallazgos del formaldehído a la macrobiología. Diseñó procedimientos específicos de fijación tisular para mantener órganos humanos y muestras patológicas anatómicas intactas para su posterior corte, tinción histológica y estudio microscópico, impidiendo la putrefacción que él mismo tanto había investigado al descubrir el género Proteus.
El Dr. Gustav Hauser realizó aportes fundamentales en el área de la anatomía patológica del aparato digestivo. De hecho, en el año 1883 publicó una de sus obras médicas más célebres e influyentes, titulada originalmente en alemán: “Das chronische Magengeschwür; sein Vernarbungsprocess und dessen Beziehungen zur Entwicklung des Magencarcinoms” (La úlcera gástrica crónica; su proceso de cicatrización y sus relaciones con el desarrollo del carcinoma gástrico).
Hauser fue uno de los primeros patólogos en describir de forma minuciosa y con bases microscópicas cómo las alteraciones celulares producidas por la inflamación y la cicatrización constante de una úlcera estomacal crónica podían predisponer al tejido a transformarse en un tumor maligno (cáncer de estómago).
Describió paso a paso cómo se modificaban las capas musculares (muscularis mucosae) y las glándulas digestivas durante el proceso de reparación del tejido ulcerado.
Como director del Instituto de Patología de Erlangen, analizó de forma sistemática piezas anatómicas y biopsias del tracto digestivo superior, documentando la naturaleza histológica de las lesiones pépticas no solo en el estómago sino también en la transición hacia el esófago. Esta línea de investigación consolidó su reputación como un patólogo sumamente riguroso, antes de que pasara a la historia de la microbiología dos años más tarde (en 1885) al aislar la bacteria Proteus.
Como muchos grandes científicos del siglo XIX, Hauser encontraba en la naturaleza un espacio de estudio y desconexión. En su caso, desarrolló una profunda obsesión por la coleopterología (el estudio específico de los escarabajos) y el análisis de los sentidos de los insectos.
Hauser no se limitó a pinchar insectos en cajas de madera; aplicó su rigurosa formación médica para realizar investigación anatómica en ellos. 
En 1880, publicó un importante trabajo científico titulado originalmente en alemán: Physiologische und histologische Untersuchungen über das Geruchsorgan der Insekten (Investigaciones fisiológicas e histológicas sobre el órgano del olfato en los insectos). Mediante cortes microtómicos y tinciones especiales, describió con asombrosa precisión las estructuras celulares y nerviosas en las antenas de varios insectos, ayudando a demostrar científicamente cómo funcionaba su sentido del olfato.
A lo largo de su vida, Hauser logró reunir una de las colecciones privadas de coleópteros más grandes y completas de la región de Baviera. Capturaba ejemplares en sus viajes y también intercambiaba valiosas especies con otros entomólogos europeos de la época. 
Su colección destacaba por un orden sistemático impecable, etiquetado con la misma precisión con la que clasificaba las bacterias en su instituto. Cientos de cajas perfectamente preservadas que incluían rarezas exóticas y especies locales.
Tras su fallecimiento, la valiosa e inmensa colección de insectos no se perdió. Fue donada a instituciones científicas y museos de historia natural en Alemania (gran parte vinculada a los fondos entomológicos de Baviera), donde sus especímenes aún se conservan. 
Hoy en día siguen sirviendo a investigadores modernos para estudiar la biodiversidad histórica y la evolución de las especies de escarabajos en Europa central durante el último siglo.
Esta dualidad entre la bacteriología (estudiar lo invisible que causa enfermedades) y la entomología (estudiar la anatomía macroscópica de los insectos) consolidó a Gustav Hauser como un verdadero exponente de la erudición científica de su época.
Las siguientes son algunas de sus publicaciones en el campo de la medicina:
"Zur Histogenese des Cylinderepithelcarcinoms", 1883. (Sobre la histogénesis del carcinoma de epitelio cilíndrico). Uno de sus primeros trabajos microscópicos donde analizó el origen celular (histogénesis) de los tumores malignos que nacen en las células que recubren los órganos internos.
"Das chronische Magengeschwür; sein Vernarbungsprocess und dessen Beziehungen zur Entwicklung des Magencarcinoms", (1883). (La úlcera gástrica crónica; su proceso de cicatrización y sus relaciones con el desarrollo del carcinoma gástrico). Su obra cumbre en la patología digestiva. Explicó detalladamente cómo la inflamación continua de una úlcera en el estómago puede transformarse con el tiempo en cáncer.
"Über Faulnissbacterien und deren Beziehungen zur Septicamie; ein Beitrag zur Morphologie der Spaltpilze", (1885). (Sobre las bacterias de la putrefacción y sus relaciones con la septicemia; una contribución a la morfología de los esquizoficitos [bacterias]). Su publicación más famosa a nivel mundial. En este libro presentó ante la comunidad científica su descubrimiento, aislamiento y clasificación de las bacterias del género Proteus.
Para escribirlo el Dr. Gustav Hauser diseñó una serie de experimentos sumamente innovadores para la época. Su objetivo era entender qué microorganismos específicos causaban la descomposición de la materia orgánica y cómo estos podían provocar infecciones de la sangre (septicemia).
Hauser no extrajo las bacterias de pacientes enfermos, sino del entorno. Tomó trozos de carne y fluidos orgánicos de animales y los dejó descomponerse de forma controlada en su laboratorio. Cuando la putrefacción estaba en marcha, tomó muestras de ese caldo biológico para intentar separar cada tipo de microbio.
En aquella época, las placas de agar-agar apenas se estaban popularizando gracias a Robert Koch. Hauser utilizó placas de gelatina nutritiva sólida. Al inocular las muestras de carne descompuesta en la gelatina, Hauser notó algo que desconcertó a los científicos de la época. En lugar de formar colonias estáticas, redondeadas e inmóviles, un grupo de bacterias comenzó a expandirse rápidamente sobre la superficie, moviéndose en ondas concéntricas que cubrían toda la placa. Parecía una masa viva en constante migración. A este fenómeno lo denominó crecimiento en "enjambre" (swarming growth).
Al observar detalladamente las bacterias que migraban por la gelatina, Hauser realizó experimentos de seguimiento temporal (observar la misma placa hora tras hora) y descubrió el pleomorfismo (capacidad de cambiar de forma).
Cuando las bacterias estaban quietas dividiéndose, eran bastones cortos u óvalos.
Cuando el "enjambre" avanzaba, las bacterias se estiraban de forma drástica, convirtiéndose en filamentos largos llenos de flagelos. 
Debido a este asombroso cambio morfológico, Hauser bautizó al género como Proteus (por el dios griego capaz de cambiar de forma). En ese mismo experimento aisló y diferenció a las dos especies principales: la forma ordinaria (Proteus vulgaris) y la forma más activa y sorprendente (Proteus mirabilis).
Para cumplir con los postulados científicos de la época y demostrar la relación con la septicemia (como indicaba el título de su libro), Hauser realizó inoculaciones experimentales.
Inyectó cultivos puros de estas bacterias aisladas de la putrefacción en pequeños animales de laboratorio (ratones y conejos). Comprobó que las bacterias del género Proteus tenían la capacidad de invadir el torrente sanguíneo de los animales, reproduciendo los síntomas de una infección generalizada o choque séptico, demostrando así que los agentes de la putrefacción ambiental también podían actuar como patógenos peligrosos bajo ciertas condiciones.
Este enfoque experimental sistemático —que unió la observación microscópica del movimiento bacteriano con pruebas de laboratorio en animales— convirtió esta monografía de 1885 en un pilar de la bacteriología moderna.
"Das Cylinderepithel-Carcinom des Magens und des Dickdarms" (1890). (El carcinoma de epitelio cilíndrico del estómago y del intestino grueso). Una profunda investigación donde comparó de forma anatómica los tumores malignos del estómago con los del colon (intestino grueso).
"Ueber die Protozoen als Krankheitserreger und ihre Bedeutung für die Entstehung der Geschwülste" (1895). (Sobre los protozoos como patógenos y su importancia en el desarrollo de tumores). Escrito cuando ya era director del Instituto de Erlangen. En esta obra analizó si los organismos unicelulares (protozoos) jugaban algún rol directo en la aparición de masas tumorales.
El doctor Hauser murió el 30 de junio de 1935 (78 años) en Erlangen, Middle Franconia, Alemania.

* Hauser, G. (1883). Das chronische Magengeschwür; sein Vernarbungsprocess und dessen Beziehungen zur Entwicklung des Magencarcinoms. Leipzig: Vogel Verlag.
* Hauser, G. (1885). Über Faulnissbacterien und deren Beziehungen zur Septicämie. Leipzig: Verlag von F.C.W. Vogel.
* Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg (FAU) - Pathologisches Institut: Historische Lehrstühle.