Nació en Obfelben, Zurich, Suiza, el 19 de Abril de 1909, donde se formó bajo los rigurosos estándares de la escuela de medicina helvética.
Desde el inicio de su carrera, se estableció como un dedicado médico general de cabecera (General Practitioner), combinando la atención clínica diaria con una profunda curiosidad por los casos médicos complejos y la salud pública.
Hijo de David Adolf Altherr y Elisabeth Altherr. Franz tuvo 3 hermanos.
Comenzó a estudiar medicina en Zurich alrededor del año 1928.
En 1934 completa la carrera y trabaja un año como asistente en el Instituto de Anatomía Patológica de Zurich.
Se casó con Doris Altherr en 1943, a la edad de 34 años y tuvieron 5 hijos.
En el ámbito de la investigación médica y el diagnóstico visual, el Dr. Altherr dejó una huella imborrable al describir e identificar, junto a los célebres patólogos suizos Hans von Meyenburg y Erwin Uehlinger, una enfermedad extremadamente rara de los cartílagos: la policondritis recidivante o síndrome de Meyenburg-Altherr-Uehlinger.
Participó activamente en la documentación clínica de este raro trastorno autoinmune multisistémico, caracterizado por episodios sucesivos de inflamación y destrucción de las estructuras cartilaginosas del cuerpo (como las orejas, la nariz, la laringe y la tráquea). Debido a este hito, su apellido quedó inmortalizado en la literatura médica de la anatomía patológica.
Más allá de las fronteras suizas, el Dr. Altherr dedicó décadas de su vida a servir como médico delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Su experiencia en medicina general y epidemiología de campo lo convirtió en un experto clave para evaluar crisis sanitarias en zonas de conflicto.
A lo largo de los años 1970 y 1980, lideró numerosas misiones de evaluación médica en los territorios de Medio Oriente, incluyendo la Franja de Gaza, el Sinaí y Cisjordania. Su intervención histórica más célebre ocurrió en abril de 1983, cuando fue enviado de urgencia por Ginebra a Cisjordania para investigar de manera independiente un brote masivo y misterioso de desmayos y síntomas de presunto envenenamiento que afectaba a cientos de escolares. Su análisis e informes clínicos neutrales determinaron que el brote no se debía a toxinas u agentes químicos, sino a un fenómeno psicógeno masivo inducido por el estrés del entorno (histeria colectiva), ayudando a calmar las tensiones internacionales en la región.
Falleció en el año 2000, en Zúrich, a la edad de 90 años.
* International Review of the Red Cross
* Издательство "Мир науки"