El Dr. Simons fue un destacado médico y neurólogo judío-alemán, reconocido en la historia de la medicina por sus fundamentales aportes al estudio de los reflejos tónicos del cuello y por co-describir el síndrome de Barraquer-Simons (lipodistrofia progresiva).
El doctor Simons representa tanto la brillantez de la escuela neurológica alemana de principios del siglo XX como la tragedia humana provocada por la persecución racial.
Como colaborador cercano de algunas de las mentes médicas más brillantes de Berlín, Simons revolucionó la comprensión de los reflejos corporales tras lesiones cerebrales y describió patologías raras del tejido graso. Su legado científico perdura en los epónimos médicos, a pesar de los intentos del régimen nazi por borrar su nombre de la historia.
Arthur Siegfried Simons nació el 11 de octubre de 1877 en la ciudad de Düsseldorf, Alemania, en el seno de una familia de origen judío.
Atraído por los misterios del sistema nervioso humano, se trasladó a la capital para realizar sus estudios superiores en la Universidad de Berlín, donde se graduó como Doctor en Medicina.
Su agudeza clínica le abrió las puertas de los centros de investigación más importantes del país.
Simons se incorporó al equipo médico del célebre hospital La Charité de Berlín, trabajando como asistente y colaborador del legendario neurólogo Hermann Oppenheim. Gracias a su abundante producción científica y su excelencia en la enseñanza, logró ascender al rango de profesor de neurología, consolidándose como una autoridad respetada en la comunidad académica berlinesa.
A nivel internacional, el nombre del doctor Simons quedó inmortalizado en la literatura médica gracias a sus investigaciones sobre los trastornos metabólicos del tejido adiposo.
Casi en paralelo con el neurólogo español Lluís Barraquer Roviralta, Simons describió minuciosamente una rara afección que comenzó a conocerse universalmente como el "Síndrome de Barraquer-Simons", también denominada lipodistrofia progresiva o síndrome de Holländer-Simons.
Esta patología se caracteriza por una pérdida o atrofia progresiva, bilateral y simétrica de la grasa subcutánea en la parte superior del cuerpo, afectando principalmente la cara, el cuello, los brazos y el tórax. Paradójicamente, la enfermedad suele provocar un aumento o acumulación compensatoria de tejido graso en la parte inferior del cuerpo (caderas y piernas).
El detallado análisis clínico de Simons permitió a los médicos de la época diferenciar este trastorno de estados de desnutrición severa o tuberculosis.
Otro de los grandes hitos en la carrera de Simons fue su estudio sobre los reflejos tónicos del cuello, continuando las investigaciones biológicas que Rudolf Magnus y Adriaan de Kleijn habían realizado previamente en animales.
Simons enfocó su trabajo en seres humanos, analizando de forma meticulosa a pacientes con hemiplejía, en su gran mayoría soldados supervivientes que habían sufrido graves lesiones cerebrales durante la Primera Guerra Mundial.
Demostró cómo la rotación o inclinación de la cabeza desencadenaba movimientos involuntarios asociados (conocidos en la literatura médica alemana como Mitbewegungen) en las extremidades afectadas por la parálisis.
Para documentar este fenómeno de manera indiscutible, Simons filmó sus exámenes clínicos entre 1916 y 1919, creando un archivo audiovisual histórico invaluable de 11 bajas de guerra que reveló la asimetría de los reflejos. Este trabajo se convirtió en su contribución neurofisiológica más importante y se mantuvo como el estándar de referencia insuperable durante décadas.
La era dorada de su carrera se desmoronó trágicamente en 1933 con la llegada de Adolf Hitler al poder. Debido a las leyes raciales antisemitas implementadas por el régimen nazi, el doctor Simons fue despojado inmediatamente de su derecho a enseñar y expulsado de su puesto de profesor en el hospital La Charité.
A pesar de las crecientes hostilidades y la pérdida de su sustento profesional, Simons permaneció en Berlín viviendo bajo condiciones severamente restrictivas.
El horror definitivo lo alcanzó el 26 de septiembre de 1942, cuando fue arrestado por las autoridades nazis y deportado en los trenes de la muerte hacia el este de Europa, con destino a Raasiku, cerca de la actual Estonia.
El doctor Arthur Simons fue asesinado en el otoño de 1942 en los campos de concentración de la región, asociados al complejo de KL Vaivara, perdiendo la vida a los 65 años de edad.
En la actualidad, una piedra de la memoria (Stolperstein) colocada frente a su antiguo domicilio en la Kurfürstenstraße de Berlín recuerda a los transeúntes el lugar donde vivió este genio de la medicina antes de ser víctima de la barbarie.
• Registro oficial de nacimiento, dirección residencial en Berlín y datos de deportación custodiados por el archivo histórico de la Stolpersteine in Berlin Foundation.
• Análisis histórico sobre la expulsión de médicos judíos de La Charité y detalles de la lipodistrofia publicados en la revista oficial de la Academia Española de Dermatología y Venereología (Actas Dermo-Sifiliográficas).
• Monografía científica sobre su trabajo audiovisual de la Primera Guerra Mundial y sus descubrimientos neurofisiológicos indexada en el repositorio de la National Library of Medicine (PubMed).
• Registro cronológico de especialidades, hitos de coautorías de epónimos y deceso en el Holocausto disponible en el índice enciclopédico de la Wikipedia en Alemán sobre Arthur Simons.
• Compendio de epónimos dermatológicos y neurológicos que honran a médicos judíos víctimas del nazismo editado por la plataforma científica internacional ScienceDirect Journal.