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jueves, 19 de septiembre de 2024

DR. FRANZ WEITLANER

Franz Weitlaner nació el 17 de septiembre de 1872 en Welsberg, municipio germanófono de la provincia de Tirol del Sur, al norte de Italia, en las estribaciones de los Dolomitas, cadena montañosa que forma parte de los Alpes y, desde 2009, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. 
Tras estudiar teología en el Seminario Diocesano, Franz cambió la teología por la medicina y comenzó sus estudios a los 20 años en la Universidad de Medicina de Innsbruck. Esta histórica universidad fue inaugurada por el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Leopoldo I el 15 de octubre de 1669.
Weitlaner se doctoró en medicina en 1898 y, tras completar su formación clínica en 1902, trabajó como cirujano naval en la naviera austriaca Lloyd Shipping Company, navegando a países asiáticos y escribiendo sobre temas como el mareo, la sífilis y la peste. 
Tras sus aventuras náuticas, Weitlaner regresó a tierra firme, se casó en 1903 con una pianista clásica llamada Leopoldine Kraubmann y se instaló en el remoto pueblo de Ottenthal, al noreste de Austria. Fue aquí, donde dirigía una consulta general sin ayudantes disponibles, donde la necesidad dio lugar al nacimiento de su invento.
Weitlaner creó su retractor autorretentivo, que podía manejarse con una sola mano, para suplir esta carencia de asistentes quirúrgicos que se encargaran de la retracción. 
 Publicó una descripción de este invento en un artículo de 1905 en la Revista Clínica de Viena, titulado «Ein Automatischer Wundspreizer» (esparcidor automático de heridas). En este artículo, Weitlaner afirmaba que «no era raro que un médico generalista tuviera que realizar pequeñas o grandes operaciones quirúrgicas sin asistencia suficiente».
Weitlaner murió el 6 de septiembre de 1944, de un ataque al corazón, cerca de sus queridas montañas Dolomitas, sin haber patentado ni sacado provecho de su ingenioso invento.
Este retractor manual autorretentivo puede encontrarse en los quirófanos de todo el mundo; sin embargo, su creador ha quedado un tanto olvidado para la historia. Esto es particularmente notable en los centros de habla inglesa, ya que a menudo se hace referencia a él como el Wheatlander, Weetlaner, o incluso simplemente «Wheatie», y no por su nombre propio, el Weitlaner (pronunciado VIGHT-lahn-er).

* Tyler B. Rouse - British Journal of Surgery - Oxford Academy - 2023

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