El Dr. Hoppe-Seyler nació en Freyburg, Alemania, el 26 de diciembre de 1825, en el seno de una familia de tradición docente y ministros. Fue el décimo hijo del pastor Ernst Hoppe y de Frederike Nitzsch.
Su madre murió cuando él tenía seis años y su padre tres años más tarde, así que se le asignó un hogar de acogida, con la familia Seyler.
Más tarde ingresó en el orfanato de Halle y en el Gymnasyum de dicha ciudad, etapa formativa que finalizaría en 1846, tras haber desarrollado vocación para las ciencias naturales y las matemáticas.
Estudió medicina en Halle, Leipzig y Berlín, ocupó cargos en Greifswald y Berlín y aceptó una cátedra en la Universidad de Tubinga en 1860.
Su fascinación por los procesos químicos que tienen lugar en los organismos vivos le impulsó a dedicarse a la bioquímica.
Dilucidó la estructura química de la hemoglobina, demostrando que está compuesta por globina y hemo. Este descubrimiento fundamental proporcionó información sobre cómo se transporta el oxígeno en el torrente sanguíneo.
Al estudiar la unión y liberación de oxígeno por parte de la hemoglobina, Hoppe-Seyler sentó las bases para comprender el intercambio de gases en el cuerpo, algo fundamental para la fisiología y la medicina.
Fue pionero en métodos para aislar y analizar la hemoglobina y otras proteínas, mejorando significativamente las técnicas disponibles para el análisis bioquímico en aquella época.
Su trabajo avanzó los métodos de purificación y caracterización de proteínas, lo que permitió a otros investigadores seguir sus pasos. Sus descubrimientos tuvieron importantes implicaciones clínicas, ya que mejoraron el diagnóstico de afecciones como la anemia y otros trastornos sanguíneos.
Algunos de los principios que estableció se siguen utilizando hoy en día para el análisis de la sangre, por ejemplo, para evaluar los niveles de oxígeno, detectar la anemia o analizar los trastornos metabólicos.
Sus esfuerzos contribuyeron de manera significativa al establecimiento de la bioquímica como disciplina científica independiente, fomentando la integración de la química y la biología/fisiología.
Incluso hoy en día, la bioquímica es esencial para comprender los complejos sistemas biológicos y representa la base de la biología molecular y la biotecnología, incluidos los nuevos enfoques traslacionales y terapéuticos.
El desarrollo de la investigación bioquímica en los últimos tiempos puede considerarse una prolongación de algunas ideas fundamentales iniciadas por Hoppe-Seyler, mediante el desarrollo de métodos y técnicas para analizar moléculas biológicas y realizar predicciones sobre su función biológica. Los métodos más avanzados, como la criomicroscopía electrónica, la cristalografía de rayos X, la espectroscopia de resonancia magnética nuclear, la espectrometría de masas, la criotomografía electrónica, la transferencia de energía por resonancia fluorescente y los modelos computacionales avanzados, así como las simulaciones, mejoran actualmente nuestra comprensión de la estructura y la función de las proteínas, lo que demuestra el reto que sigue existiendo para comprender cómo funcionan las proteínas en condiciones fisiológicas o patológicas.
Los conceptos de estructura y función de las proteínas son de importancia fundamental incluso en la bioquímica moderna. Ejemplos directamente relacionados con las observaciones de Hoppe-Seyler pueden ser la anemia falciforme, pero también otras enfermedades devastadoras como el Alzheimer o el Parkinson, la hemocromatosis o la fibrosis quística, por mencionar solo algunas.
La combinación de química, biología y medicina que realizó de forma pinera Hoppe-Seyler, ha dado lugar a la aparición de enfoques de investigación interdisciplinarios con un alto potencial de traslación. Incluso en la actualidad, se exige la investigación interdisciplinaria, y a veces incluso la investigación transdisciplinaria, para resolver algunos retos de la bioquímica y la medicina modernas.
Aunque para Hoppe-Seyler parecía lógico traspasar las fronteras disciplinarias, con demasiada frecuencia hemos descuidado este enfoque, pero ahora nos vemos obligados a unir fuerzas para resolver cuestiones biológicas complejas. Esto también puede referirse a los conceptos de ciencia abierta con libre acceso al conocimiento científico.
Hoppe-Seyler contribuyó de manera decisiva a establecer la bioquímica como disciplina científica independiente, ya que comenzó a diferenciarla de la química pura y, con ello, sentó las bases de la química biológica moderna.
Como consideraba necesario comunicar la investigación biomédica y compartirla con otros, dio el importante paso de fundar la revista «Zeitschrift für Physiologische Chemie» (Revista de Química Fisiológica), un foro para el intercambio de conocimientos y resultados de investigación en bioquímica, que promovió en gran medida la comunicación científica en este campo y permitió aprovechar el trabajo de los demás. Editó la revista hasta su muerte en 1895. La revista siguió activa y cambió su nombre por el de «Hoppe-Seyler’s Zeitschrift für Physiologische Chemie» en honor a su fundador.
De 1985 a 1996, la revista se denominó «Biological Chemistry Hoppe-Seyler» y, desde entonces, pasó a llamarse «Biological Chemistry». El nombre de la revista sigue reconociendo hoy en día la idea de Hoppe-Seyler de una educación e investigación interdisciplinarias que vinculan la química y la biología. En consecuencia, «Biological Chemistry» sigue reflejando el amplio espectro de la investigación biológica actual y su gram variedad de temas.
En 1872, aceptó una cátedra en la Universidad de Estrasburgo, donde fundó el primer Instituto de Química Fisiológica independiente de Alemania, con un número inusualmente elevado de científicos internacionales. Poco después de trasladarse a Estrasburgo, se convirtió en rector de la Universidad y, a pesar de la tensa relación entre Francia y Alemania (debido a la guerra franco-prusiana de 1870/1871), fue elegido miembro correspondiente de la Academia Francesa de Ciencias.
Parece que Felix Hoppe-Seyler no solo fue un modelo a seguir como científico y profesor, sino que también se sintió responsable de modernizar los planes de estudio y se comprometió activamente con el autogobierno universitario.
También cabe mencionar su actitud hacia la internacionalización. Felix Hoppe-Seyler abrió su laboratorio, especialmente en Estrasburgo, a investigadores internacionales, lo que era algo inusual en aquella época. Se adelantó claramente a su tiempo al reconocer que la ciencia no conoce fronteras (nacionales), se nutre del intercambio y que la diversidad puede ser una ventaja.
La vida y los esfuerzos científicos de Felix Hoppe-Seyler marcan un capítulo fundamental en la historia de la bioquímica. Sus brillantes contribuciones a nuestra comprensión de la hemoglobina y al establecimiento de la bioquímica como disciplina han dejado una huella indeleble en la ciencia moderna. Las técnicas y conceptos que introdujo siguen influyendo en la investigación actual, las prácticas clínicas y las innovaciones biotecnológicas.
Como fundador de la bioquímica, el legado de Hoppe-Seyler perdura, recordándonos el profundo impacto que la investigación científica dedicada puede tener en el mundo.
Falleció a la edad de sesenta y nueve años, a causa de un ataque al corazón repentino que le sobrevino en su residencia de verano del lago de Constanza en Wasserburg (Imperio alemán), el 10 de agosto de 1895. Fue sucedido en la cátedra de Estrasburgo por Franz Hofmeister.
* Bernhard Brüne, Faculty of Medicine, Goethe University Frankfurt, Frankfurt, Germany - 2025
* Enciclopedia Británica

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