Henry Woltman se convirtió en el primer neurólogo de la Clínica Mayo de Rochester (Minnesota) en una época en la que había pocos médicos trabajando a tiempo completo en este campo en Norteamérica.
El notable crecimiento de la sección de neurología de la Mayo reflejó la expansión que se produjo en la Clínica Mayo a principios del siglo XX.
Su liderazgo fue decisivo para establecer la neurología como una especialidad viable, distinta de la psiquiatría y más estrechamente alineada con la medicina interna.
Entre los rasgos distintivos que instituyó figuraban un original sistema de puntuación y anotación, y una estrecha colaboración con la neurocirugía. También se le recuerda por el signo de Woltman, el hallazgo de la relajación lenta del músculo cuando se provoca el reflejo tendinoso en el hipotiroidismo.
El Dr. Woltman, hijo de un ministro y profesor, nació el 16 de junio de 1889 en Westfield, EEUU.
Se graduó con honores de la Universidad de Minesota, recibió su título de bachiller en ciencias en 1911 y el de Doctor en medicina en 1913.
Su trabajo en medicina fue tan brillante que fue elegido miembro de la sociedad médica de honor, Alpha Omega Alpha, casi como una cuestión de rutina.
Luego, en 1917, fue uno de los primeros estudiantes graduados en obtener el títutlo de Doctor en Filosofía y Neurología de la Universidad de Minesota.
Hizo prácticas en el Hospital de la Universidad con el Dr. Arthur S. Hamilton, un hombre que infundía a sus alumnos un vivo interés por sus temas. Henry pronto decidió estudiar neurología bajo su dirección.
Además, y lo que es mucho más gratificante, consiguió pasar muchas horas felices con Mildred Bertie, que en 1917 se convirtió en su esposa y en su querida compañera durante muchos años.
A Henry le fue tan bien en su beca de neurología con el Dr. Hamilton que éste se lo recomendó al Dr. Walter D. Shelden, que en aquella época se encargó de crear una sección de neurología en la Clínica Mayo. Trabajó con Shelden hasta 1917.
No es ninguna fantasía decir que, como resultado directo de la ardua labor y el juicio clínico superlativo del Dr. Shelden y Henry, se desarrolló gradual pero sólidamente uno de los grandes centros de neurología de EEUU.
En los primeros años en la Clínica Mayo, el camino del neurólogo no siempre estaba claro para él.
Por un lado, la psiquiatría no era entonces más que una hijastra, y la neurología era la madrastra.
Henry era un buen psiquiatra, a juzgar por los estándares de la época.
Desempeñó un papel importante en la introducción de la terapia con insulina en el Hospital Estatal de Rochester. Con la ayuda del Dr. E.J. Baldes construyó y puso en funcionamiento el primer aparato de electroshock de Minesota.
Durante un tiempo defendió el procedimiento de la lobotomía frontal en casos bien seleccionados, un procedimiento y un concepto que en aquella época eran nuevos.
A su muerte, el 1 de noviembre de 1964, le sobrevivieron su esposa y cuatro hijos.
El premio Henry Woltman es un premio médico anual en neurología, otorgado por primera vez a Leonard Robin Carney en 1966 por la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota.
Se otorga con el propósito de honrar a un "miembro o residente en las ciencias neurológicas que demuestre una capacidad y un desempeño superiores en el campo de la neurología clínica en lo que respecta a la observación cuidadosa de los fenómenos clínicos, el cuidado comprensivo de los pacientes y la iniciativa en la enseñanza de la neurología clínica".
* Frederick P. Moersch, MD - Obituary - Arch Neurol Vol 13 - 1965
* Ciencia
* Don Todman, MA FRCP FRACP - Journal of Medical Biography - 2007

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