Amitad del siglo pasado, mientras Paul Dudley White (1886-1973), en los Estados Unidos e Ignacio Chávez Sánchez (1897-1979) en México impulsaban el desarrollo de la cardiología moderna en América; en el Reino Unido surge la figura de Paul Wood liderando la respuesta europea.
Estos tres emblemáticos cardiólogos constituyen las principales figuras de la transición de la vieja cardiología a la era moderna.
El Dr. Wood nació en Coonoor, Tamil Nadu, India, el 16 de agosto de 1907.
Su padre era Richard Boardman Wood, funcionario del Gobierno Colonial Británico, y su madre Geraldine, hija de Alfred Tomson, agente inmobiliario de Birmingham.
De su escuela preparatoria, Yardley Court de Tonbridge, pasó a la Launceston Grammar School de Tasmania y luego a la Universidad de Melbourne.
Se graduó en Medicina y Cirugía en 1931 siguiendo los pasos de su abuelo y bisabuelo.
Fue un entusiasta jugador de fútbol y de rugby, representando a su universidad en diversos encuentros, e integró el equipo universitario australiano contra los equipos universitarios de Japón y Nueva Zelanda. También se destacó en tenis y en el ski de fondo. Era muy jovial y afecto a las típicas travesuras estudiantiles de la época.
Tras ocupar puestos de residente en el Hospital General de Christchurch, se trasladó a Londres.
Fue médico interno en el Hospital Brompton en 1933 y médico residente en el Hospital Nacional del Corazón en 1934-1935.
Hasta entonces, su mente lógica había pensado que encontraría la mayor satisfacción en la neurología, pero en 1935 se convirtió en el primer asistente (profesor titular) del catedrático de medicina de la British Post-Graduate Medical School, y en 1940 en uno de sus cardiólogos consultores.
Tres años antes fue nombrado médico consultor del Hospital Nacional del Corazón y en 1947 decano del nuevo Instituto de Cardiología, donde su energía y entusiasmo impregnaron cada nuevo avance.
Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo a cargo de la Unidad de Síndrome de Esfuerzo del Servicio Médico de Emergencia en Mill Hill hasta 1942, cuando se unió al R.A.M.C.
En 1945-6 fue médico consultor con el rango de brigadier en funciones. Después volvió a sus puestos de antes de la guerra.
Cuando en 1949 se convirtió en cardiólogo del Hospital de Brompton, y un año más tarde asumió la dirección del Instituto de Cardiología, tuvo que dejar su puesto en Hammersmith y, un poco más tarde, el del Canadian Red Cross Memorial Hospital de Taplow, con el que sólo estuvo asociado unos pocos años.
Durante los doce años siguientes, los escritos, conferencias y sesiones de enseñanza de Wood mostraron su mente clara y precisa y su dominio supremo del inglés.
En 1950 su producción fue excepcional, pues además de importantes trabajos sobre la comunicación interauricular y la prueba de esfuerzo en la angina de pecho, publicó su monumental libro Enfermedades del corazón y la circulación.
Se convirtió en un maestro del diagnóstico clínico a pie de cama. Sólo cuando su aguda observación, sensible palpación y cuidadosa auscultación, seguidas de un sencillo razonamiento deductivo, le habían llevado, como a Thomas Sydenham, a anticipar la causa de la afección y esbozar los pasos del tratamiento necesarios para tratarla, recurría a los accesorios del electrocardiograma, el skiagrama y la investigación de la hemodinámica, que dictarían cualquier intervención quirúrgica necesaria.
Rara vez alteraban su diagnóstico de cabecera, porque su mente rápida y razonadora ya había visto todos los indicios de su conclusión final en sus hallazgos anatómicos y los signos físicos que había provocado.
Si a veces parecía que le molestaban las críticas era sólo porque ya las había previsto al recoger y cribar todos los hallazgos. Así lo demostró con una respuesta amable y completa. Wood era esencialmente el hombre de corazón cálido que se preocupaba por el bienestar y el estatus de los técnicos cardiólogos en su presidencia de la sociedad. Su energía era ilimitada.
Además de ocupar la vicepresidencia del Comité Científico de la Fundación Británica del Corazón y de ser miembro honorario de numerosas sociedades cardiológicas, encontró tiempo para viajar más de un cuarto de millón de kilómetros para dar conferencias en muchos países de Europa y Oriente Medio, en los países de la Commonwealth, incluido Canadá como profesor itinerante Sims, y en Estados Unidos.
En el College fue profesor goulstoniano en 1941 y crooniano en 1958.
Su escaso tiempo libre lo dedicó a la jardinería, la pesca, la fotografía y la filatelia.
En 1934 se casó con Elizabeth Josephine, hija de John Guthrie, cirujano consultor en Christchurch (Nueva Zelanda). Tuvieron dos hijos y una hija.
Tal vez las exigencias del ejercicio profesional, la tarea intensa de preparar la tercera edición de su libro e indudablemente el hecho de que era un gran fumador de cigarrillos, hicieron que a la edad de 54 años, estando en su consultorio tuvo un infarto de miocardio. Fue internado el Middlesex Hospital de Londres e instruyó a los médicos que lo asistían que ante la eventualidad de un paro cardiaco, no debían intentar ninguna medida de resucitación, “o volveré para espantarlos”.
Dos días después, el 13 de julio de 1962 tuvo un paro cardiaco y falleció. Nada mejor que las palabras de Wood en los últimos dos párrafos del prefacio de la primera edición de su libro para definir su personalidad y pensamiento:
“Los clínicos más conservadores que han sido testigos de este desarrollo tecnológico (se refiere a los avances de la cardiología durante la primera mitad del siglo XX) pueden haberlo recibido con algún recelo, pero son relativamente pocos los que han expresado puntos de vista reaccionarios. Sin embargo, ya hay bastante evidencia que muestra que estamos en peligro de perder nuestro legado clínico, y depositar demasiada confianza en cifras registradas por máquinas. La Medicina sufrirá si esta tendencia no se controla.
Al presentar este libro, he intentado mantener el apropiado equilibrio entre el hombre y los instrumentos, entre la experiencia y las estadísticas, entre lo tradicional y lo heterodoxo, entre la medicina junto a la cabecera del enfermo y las pruebas especiales, entre la medicina práctica y la académica; y de esta manera enlazar el pasado con el presente”.
* Richard R Trail - Amer. Heart J., 1963, 66, 577-8 (p); Brit. Heart J., 1962, 24, 661-6 (p), bibl.; Brit.med.J., 1962, 2, 262-4 (p), 346, 419, 555; Lancet, 1962, 2, 205-06 (p); Med.J.Aust., 1962, 2, 683-4 - Royal College of Physicians
* Juan D. Humphreys, Pablo Young y col. - Revista Médica de Chile - 2012

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