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jueves, 24 de octubre de 2024

DRA. NAWAL EL SAADAWI

Nawal no entendía por qué, si ella sacaba buenas notas en la escuela y trabajaba duro en la casa mientras que sus hermanos varones tenían dificultades en el colegio y no se hacían ni la cama, ellos podían salir cuando querían y recibían más comida y dulces.
“Son chicos y eso es lo que Dios quiere”, le respondieron sus padres.
Nawal no estaba convencida. Así que la niña, en su pequeño pueblo en el delta del Nilo, agarró lápiz y papel y se puso a escribir una misiva que empezaba más o menos así: “Querido Dios, se supone que eres la Justicia. Entonces, ¿cómo puedes discriminar entre mi hermano y yo? Es injusto. Así que, si no eres justo, no estoy lista para creer en ti”.
“Luego tuve miedo y quemé la carta. Tampoco sabía la dirección adonde mandarla”.
Esta anécdota, que la escritora y doctora egipcia relató a la periodista de la BBC Lyse Doucet en 2013, resume bien cómo fue la vida de una de las más importantes y radicales feministas del mundo árabe: una constante rebeldía.


Nació el 27 de octubre de 1931 en Kafr Tahla, un pequeño pueblo en el Delta norte de El Cairo, Egipto. 
Saadawi es la segunda de nueve hermanos y durante parte de su infancia vivió en el exilio ya que su padre fue un activista opositor del régimen vigente. Cuando Nawal tenía seis años, su daya (comadrona) le practicó la ablación del clítoris, una costumbre árabe que marcó su vida y que formó parte de sus batallas en el futuro.
Estudió medicina en la Universidad de El Cairo, donde se licenció en 1955, especializándose en psiquiatría. 
Fue precisamente su trabajo como doctora rural el que le abrió las puertas y los ojos ante una realidad brutal y la arrastró hacia el activismo feminista.
En su consulta en Kafr Tahla trataba a mujeres de toda condición y pudo documentar las agresiones que se cometían hacia sus cuerpos y mentes: la ablación genital, que las “dayas” o comadronas practicaban a casi el 100% de las niñas, la obsesión con la virginidad, la prostitución o la violencia doméstica.
"Viviendo en el pueblo conocía los problemas y pobreza que exsitía, pero al trabajar como médico fui capaz de ver la miseria real de la gente, las enfermedades tropicales, la ignorancia... cómo las niñas morían desangradas por la circuncisión, los niños también, cómo al casarse las niñas tenían que mostrar la sangre de su himen y si no sangraban podían matarlas... era horrible", relató a la BBC en 2013.
Desde 1955 a 1965 trabajó en el Hospital Universitario. 
En 1966 se graduó en Salud Pública en la Universidad de Columbia y ocupó el puesto de Directora General en el Departamento de Educación Sanitaria en el Ministerio de Sanidad de El Cairo.
El año 1971 fundó la Asociación Egipcia de Mujeres Escritoras y en 1972 escribió su polémico libro Mujeres y Sexo, en el que denunció la práctica de la mutilación genital femenina, lo que la llevó a perder su trabajo como Directora General de Salud Pública del gobierno egipcio.
"Las raíz de los problemas radicaba en la doble moral que existía en la sociedad en torno al sexo. El sexo en la vida de un hombre es una fuente de orgullo y un símbolo de virilidad, mientras que la experiencia sexual en la vida de las mujeres es una fuente de desgracia y un símbolo de degradación", reza el libro.
No fue hasta que se enfrentó a la terrible realidad de la circuncisión genital que experimentó como doctora, con niñas que se desangraban hasta la muerte o que quedaban marcadas para siempre, sufriendo terribles dolores durante el acto sexual o complicaciones en los embarazos, que algo hizo clic en su cerebro.
“Pasó del inconsciente a la consciencia, y empecé a rebelarme y a escribir en contra de eso”, relató en una entrevista con “The Guardian”.
Durante más de medio siglo, Nawal hizo campaña para erradicar esta lacra, que finalmente se prohibió en Egipto en 2008, aunque sigue practicándose ampliamente, en especial en las zonas rurales.
“Fue muy valiente en hablar de todos estos temas de forma tan abierta”, concede Hoda Badran, que explica que en el mundo árabe no se consideraba “adecuado” tratar este tipo de temas relacionados con la sexualidad.
La doctora también denunció la circuncisión masculina, que se aplica a todos los niños en Egipto y que también produce víctimas.
Tras ser despedida, El Saadawi siguió escribiendo. Llegaron “Mujer en punto cero” en 1975, un relato basado en una mujer que conoció condenada a muerte por matar a su proxeneta, y “La cara oculta de Eva” en 1977, en la que denunció la opresión que vivían las mujeres en el mundo árabe. Sus obras le granjearon no pocos enemigos.
Vivió un tiempo en los Estados Unidos, autoexiliada por la presión que sentía en su país. Volvió en 1980 y al año siguiente fue encarcelada junto con otros egipcios por oponerse a la firma de los Acuerdos de Paz de Camp-David entre Egipto e Israel, durante el gobierno de Anwar el-Sadat. Mientras estuvo en la cárcel, junto a otras mujeres activistas egipcias, escribió Memorias de la Cárcel de Mujeres y tuvo que usar literalmente el papel higiénico de la cárcel para escribir sus notas. 
Su liberación se produjo dos meses después, el 6 de octubre de 1981, cuando murió Anwar el-Sadat, y fue gracias a la gestión del nuevo presidente de Egipto, Hosni Mubarak.
En 1982 fundó y presidió la AWSA (Asociación Solidaria de Mujeres Árabes), organización internacional que apoya la participación activa de las mujeres árabes y musulmanas en todos los ámbitos de la sociedad. 
En 2005 presentó su candidatura a la Presidencia de Egipto, sólo para que el debate en torno a su nominación dictara un precedente y un hito social.
Cuando millones de egipcios salieron a la calle en 2011 para protestar por la tiranía del régimen de Hosni Mubarak, se podía ver a Nawal, de casi 80 años entonces, en la plaza Tahrir, rodeada siempre de mujeres, jóvenes y mayores, veladas o con el pelo suelto, sonriente, combativa y rebelde.
En 2020, un año antes de su muerte, la revista Time la nombró una de las 100 Mujeres del Año, dedicándole una portada. A menudo, la prensa occidental la describía como la “Simone de Beauvoir árabe”, en referencia a la filósofa existencialista y activista feminista francesa, un apelativo que ella aborrecía.
Saadawi murió a los 89 años, el 21 de marzo de 2021 en El Cairo, Egipto, en tiempos que seguía vigente, polémica y combativa. 
Ha escrito más de 60 libros en los cuales rompe tabúes como la ablación del clítoris, la utilización del velo, el aborto, el matrimonio y el empoderamiento de la mujer.
 
* Paula Rosas - BBC News Mundo - 2024
* Enciclopedia Británica

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