A finales del siglo XIX, la era Meiji impulsó a Japón a una vertiginosa modernización. Mientras el país asimilaba la tecnología y las estructuras occidentales, un selecto grupo de mentes brillantes cruzó los océanos con una misión clara: absorber los últimos avances de la ciencia médica para transformar la salud de su patria.
Entre esos pioneros destaca con luz propia el Dr. Hayazo, un cirujano legendario que no solo se convirtió en el padre de la neurocirugía japonesa, sino que formó parte del exclusivo círculo internacional que moldeó los fundamentos de la salud cerebral moderna.
Nació el 12 de junio de 1864 en la antigua provincia de Inaba, actualmente la ciudad y prefectura de Tottori.
Se graduó en la Facultad de Medicina de la Universidad Imperial de Tokio en 1889 obteniendo formalmente su título avanzado poco después.
En 1891 asumió el control del hospital privado fundado por su padre adoptivo en Tottori, el Hospital Inaba, luego rebautizado Hospital Ito.
Su prestigio local lo llevó rápidamente a ser nombrado director del hospital de Yonago en 1893 y del gran hospital de Sapporo en 1894.
Viajó a perfeccionarse a Alemania y Suiza entre 1896 y 1899 donde hizo sus famosos experimentos con el Dr. Kocher. A su regreso en 1900, fue investido inmediatamente con la flamante cátedra de cirugía de la Universidad Imperial de Kioto.
La trayectoria cumbre de Ito comenzó en 1896, cuando desembarcó en Suiza para incorporarse a los laboratorios de la Universidad de Berna. Allí se puso bajo las órdenes del profesor Emil Theodor Kocher, un cirujano de una rigurosidad obsesiva que años más tarde sería galardonado con el Premio Nobel de Medicina.
En ese laboratorio, Kocher e Ito se propusieron desentrañar uno de los mayores misterios de la época: el comportamiento de la presión intracraneal (PIC) y su relación directa con los ataques epilépticos.
Durante tres años de extenuante investigación experimental, Ito lideró las pruebas de laboratorio. Conectando a los sujetos de estudio a quimógrafos —aparatos que registraban de forma gráfica los movimientos y presiones en papel continuo—, Ito demostró científicamente que cada vez que la presión dentro del cráneo aumentaba de forma drástica, el organismo respondía con alteraciones masivas en el pulso y la presión arterial, traduciéndose en pulsaciones inusualmente fuertes y altas.
Esta investigación experimental pavimentó el camino para lo que Kocher intuía de forma clínica: que la epilepsia de origen traumático surgía por picos de presión cerebral y que una craneotomía descompresiva (perforar quirúrgicamente el cráneo para liberar espacio) podía mitigar por completo las crisis.
La trascendencia de este laboratorio fue tal que, justo cuando el Dr. Ito planificaba regresar a Japón, un joven y ambicioso cirujano estadounidense llegó a Berna para tomar su relevo: Harvey Cushing, considerado hoy el padre de la neurocirugía americana.
Cushing continuó exactamente las mismas líneas de investigación y los métodos de registro gráfico que Ito había refinado junto a Kocher. Gracias a esa atmósfera compartida, Cushing terminó de describir formalmente el reflejo de Cushing (la respuesta biológica de supervivencia ante la compresión cerebral).
Este período dorado demostró que la neurocirugía nació de un puente de conocimiento vivo que conectó la metodología suiza, la experimentación del japonés Ito y la genialidad clínica estadounidense.
En 1900, con las revolucionarias técnicas europeas grabadas a fuego, el Dr. Ito regresó a su país natal para ser investido como el primer Profesor Titular del Segundo Departamento de Cirugía de la Universidad Imperial de Kioto, una de las cátedras más prestigiosas de Asia, la cual dirigiría durante un cuarto de siglo.
Ito introdujo de forma sistemática la cirugía para el tratamiento de la epilepsia en Japón.
En 1902, durante la primera gran reunión de la Asociación Médica de Japón, causó conmoción en la comunidad científica local al reportar los resultados exitosos de sus primeros treinta y nueve casos de descompresión craneal. A lo largo de su carrera hospitalaria, llegó a ejecutar un total de ciento ochenta y dos cirugías de este tipo, transformando por completo el pronóstico de pacientes que hasta entonces eran considerados incurables.
A pesar de su indiscutible estatus como pionero de la salud cerebral, el nombre de Hayazo Ito quedó inmortalizado a nivel global en un campo médico completamente diferente.
En las primeras décadas del siglo XX, las infecciones de transmisión sexual causaban estragos mundiales. Investigando los patógenos bacterianos, Ito colaboró con el científico sueco John Reenstierna para desarrollar la prueba de Ito-Reenstierna.
Este test intradérmico utilizaba cultivos inactivados de la bacteria Haemophilus ducreyi para diagnosticar de forma rápida y precisa el chancroide, una patología que provocaba dolorosas ulceraciones y que solía confundirse con la sífilis.
Gracias a esta prueba, los médicos de la época pudieron diferenciar ambas enfermedades y aplicar tratamientos adecuados.
Convertido en el líder médico absoluto de su nación, Ito presidió el vigésimo Congreso Anual de la Sociedad Quirúrgica de Japón en abril de 1919. Asimismo, su estrecho lazo con los comités científicos de Occidente lo llevó a formar parte del selecto grupo de profesionales internacionales encargados de nominar formalmente a candidatos al Premio Nobel de Medicina en las ediciones de 1912 y 1913, donde impulsó la postulación de su célebre compatriota Sahachirō Hata (codescubridor del Salvarsán, el primer tratamiento eficaz contra la sífilis).
El Dr. Hayazo Ito se jubiló en 1921.
Falleció el 14 de mayo de 1929 a los 65 años de edad.
Dejó tras de sí una escuela de cirujanos de élite plenamente capacitados y un cambio de paradigma definitivo: demostró al mundo que la medicina asiática no solo podía asimilar el conocimiento de Occidente, sino también perfeccionarlo en la primera línea de la ciencia mundial.
* Kocher, T., & Ito, H. (1898). Beiträge zur Kenntniss des Hirndruckes und der Epilepsie. Deutsche Zeitschrift für Chirurgie, Leipzig, 48, 211-344. (Artículo original fundacional de sus investigaciones experimentales de la presión intracraneal en Suiza).
* Ito, H. (1902). On the surgical treatment of traumatic epilepsy: An analysis of 39 cases. Acta Societatis Chirurgicae Japonicae, Kyoto, 3, 45-62. (Histórico artículo clínico fundacional presentado en la reunión nacional citada en la entrada).
* Reenstierna, J. (1923). Recherches sur le bacille de Ducrey (Haemophilus ducreyi) et inoculation intradermique: La réaction d'Ito-Reenstierna. Archiv für Dermatologie und Syphilis, historical collection. (Histórico artículo complementario sueco del test diagnóstico del chancroide).
* Kyoto University Graduate School of Medicine - Department of Surgery: Historical Faculty and Surgical Chairs (The Academic Registers of Professor Hayazo Ito, MD, 1900–1921).
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