26/01/2022

DR. GEORGES CHARLES GUILLAIN

Georges Guillain nació el 3 de marzo de 1876 en Rouen, Francia. 
Su padre, Louis Guillain, era ingeniero, y su madre, Gabrielle Guillain, era hija de un rico propietario de una hilandería en la ciudad de Normandía. 
De la vida privada de Guillain se sabe muy poco, pues parece que dedicó su vida a su labor profesional.
Tras los estudios secundarios, que le dejaron el gusto por la antigüedad grecorromana, el gusto por las letras y un lenguaje impecable, cursó sus dos primeros años de medicina en Rouen, su ciudad natal. 
En 1895, en París, fue interno de los Hospitales, luego en 1898, a la edad de 21 años, el primero de su promoción. A partir de ese momento, tomó forma su vocación neurológica y fue pasante de Raymond, quien sucedió a Charcot en la Cátedra de Enfermedades del Sistema Nervioso de la Salpêtrière.
Durante sus clases clínicas en los hospitales de París, se interesó cada vez más por la neurología, que se convirtió en el tema de su primer trabajo de investigación publicado en 1898 sobre el daño del plexo braquial. 
La persona que en ese momento tuvo el mayor impacto en Guillain, como científico en desarrollo, fue Pierre Marie (1853-1940).
En 1902, Guillain recibió su Ph.D. con una tesis sobre siringomielia
Durante los años de formación médica de Guillain a finales de la década de 1890, Francia seguía siendo la meca del estudio de la neurología en todo el mundo. Muchos médicos europeos y estadounidenses viajaron a París para ampliar su experiencia y establecer sus credenciales como expertos en neurología. Como tal, las interacciones neurológicas franco-estadounidenses a principios de siglo eran una calle de un solo sentido, con estadounidenses que viajaban regularmente a París y traían ideas europeas a los Estados Unidos.
El joven George Guillain, sin embargo, representa una vívida excepción a este patrón. 
En 1902, a los 26 años, se embarcó en un viaje de 3 meses por los Estados Unidos, con un interés particular en explorar las instalaciones de neurología estadounidenses.
Este viaje dejó a Guillain muy impresionado por las importantes contribuciones de los filántropos al avance de la ciencia.
Desde 1903, Guillain trabajó en varios departamentos de neurología. 
En 1906 obtuvo el título de médico, título necesario para ocupar un puesto independiente en un hospital. Posteriormente, Guillain trabajó en varios hospitales de París, incluido el Salpêtrière. Este fue el lugar donde se convirtió en jefe del departamento de neurología en 1910, luego del concurso de agregación, una etapa en el avance de la carrera científica, similar a la cátedra. Esto fue posible gracias al apoyo abrumador de los estudiantes de medicina.
Ocupó este cargo hasta su retiro en 1947.
En 1916, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Guillain se convirtió en jefe del Centro de Neurología del sexto ejército francés, donde conoció a Jean Alexander Barré (1880-1967). 
La reunión marcó el comienzo no solo de una cooperación de investigación duradera, sino también de amistad. 
En 1916, en solo 2 semanas, ingresaron en un hospital militar con dos soldados que presentaban parestesias, fatiga progresiva y trastornos de la marcha. Los síntomas se convirtieron en un trastorno neurológico que afectaba las extremidades y la cara, e incluía problemas como el debilitamiento de la función y el tono muscular, reflejos neurológicos más débiles, síntomas de hiperalgesia y, por último, el debilitamiento progresivo de la fuerza muscular de las extremidades. 
Las observaciones clínicas fueron corroboradas por estudios electrofisiológicos realizados por un psiquiatra, André Strohl (1887-1977). Las pruebas demostraron reflejos neurológicos debilitados, así como reflejos musculares debilitados y retrasados. Sin embargo, el conocimiento médico de la época no permitía interpretar que tales síntomas se debían a la desmielinización de los nervios periféricos. 
Los investigadores también examinaron el líquido cefalorraquídeo y encontraron niveles elevados de proteínas pero una composición celular normal, lo que les ayudó a excluir la meningitis. 
Guillain, Barré y Strohl creían que los trastornos eran causados ​​por daños en las raíces nerviosas, los nervios y los músculos, ya sea de origen infeccioso o tóxico. Con el paso del tiempo, el primer paciente se recuperó por completo, mientras que los síntomas del otro paciente disminuyeron significativamente. Los médicos creían que los casos que describían eran diferentes de los casos descritos anteriormente por Octave Landry (1826–1865)
Los casos de Landry mostraron una heterogeneidad significativa, su curso fue mucho más grave, el resultado fue pobre y, en varios casos, los pacientes fallecieron.
La experiencia de Guillain y Barré durante el período de guerra dio como resultado estudios sobre el daño a la columna vertebral y los síntomas neurológicos que lo acompañan. 
Guillain y Barré también desarrollaron un conjunto de indicaciones para la cirugía que se basaban en los síntomas neurológicos. Además, Guillain también cuestionó la opinión de que la histeria era una causa subyacente de muchos síntomas neurológicos, ya que en ese momento la histeria era una condición "de moda", con demasiada frecuencia en el diagnóstico de pacientes. 
Después de la guerra, Guillain reanudó su trabajo como neurólogo en el hospital Charité. 
Desde 1920, fue miembro de la Academia de Medicina. 
En 1923, fue reintegrado como profesor en el departamento de neurología de Salpêtrière y se convirtió en Catedrático de Enfermedades Clínicas del Sistema Nervioso en la cátedra donde, después de su ilustre fundador y después de Raymond, se habían sucedido dos prestigiosos neurólogos: Déjerine y Pierre-Marie. 
Cuando toma posesión de su cátedra, su labor científica ya es considerable. El trabajo anatómico y fisiológico continuó bajo la dirección de Pierre-Marie, sobre la cápsula interna, el haz piramidal, el núcleo rojo y la oliva bulbar. Obras didácticas que ya lo sitúan a la vanguardia de los docentes. Obras clínicas, que reflejan todas las inquietudes de la época en que la semiología, la nosografía y la patología nerviosa aún dejaban lagunas.
En 1916, en pleno apogeo de la Primera Guerra Mundial durante la cual dirigía un Hospital Neurológico del Ejército, la descripción de “Polirradiculoneuritis con hiperalbuminosis del líquido cefalorraquídeo sin reacción celular” se denominó universal y acertadamente “Síndrome de Guillain-Barré”.
El nombre "síndrome de Guillain-Barré" se utilizó por primera vez durante un congreso de neurología de 1927. La presentación del congreso estuvo precedida por un discurso de Barré, en el que omitió el nombre de Strohl. De manera similar, Strohl no fue mencionado como coautor de la primera publicación de 1916, lo que respalda la afirmación de que la omisión de Barré fue deliberada. 
De esta manera, ganó terreno el nombre de “síndrome de Guillain-Barré”. Sin embargo, si el nombre del síndrome fuera para reconocer objetivamente los méritos de todos los investigadores que contribuyeron a su descripción, la condición debería llamarse síndrome de Guillain-Barré-Strohl-Landry.
Formado en la disciplina biológica, seguirá siendo siempre un clínico. Recordando la importancia primordial que Claude-Bernard le dio a la patología en las concepciones fisiológicas, afirma que no cree "exagerar al decir que es a la clínica neurológica a la que debemos casi todo nuestro conocimiento de la fisiología del sistema nervioso central y que, en el futuro, la neurología clínica obviamente debe asociarse a la fisiología experimental, pero nunca subordinarse a ella en sus conclusiones".
La contribución de Guillain a la medicina también es evidente en la cantidad de epónimos derivados de su nombre. 
Describió un síntoma típico de meningitis, síntoma presente en la sífilis del sistema nervioso central (síndrome de Guillain-Thaone), y describió una estructura anatómica en el cerebelo (triángulo de Guillain-Mollaret), así como síntomas coreiformes (síndrome de Guillain-Bertrand-Lereboullet).
También descubrió un síntoma asociado con tumores de la nasofaringe y la base del cráneo (síndrome de Guillain-Alajouanine-Garcin. Finalmente, describió una de las reacciones diagnósticas en pruebas de laboratorio de líquido cefalorraquídeo (reacción de Guillain-Laroche-Lechelle).
Guillain siguió trabajando en Salpêtrière hasta su jubilación en 1947. 
Fue uno de los neurólogos más conocidos e influyentes de su época. Miembro de varias sociedades científicas francesas y extranjeras, Guillain también recibió la Legión de Honor en 1947. 
Cuando ingresó en la Academia de Ciencias en 1951, se convirtió en miembro del Institut de France.
En 1909, Guillain se casó con Juliette Chauffard (1885-1941). La pareja tuvo cinco hijas. 
Georges Guillain murió en París el 29 de junio de 1961.

* Krzysztof Pietrzak, Andrzej Grzybowski y Jacek Kaczmarczyk - Journal of Neurology
actualizado el 5 de mayo de 2014 de M Bonduelle Rev. Neurol (París) 1977;133(12):661-671

DR. SIMEON HAYDEN GUILFORD

Las últimas tres décadas del siglo XIX pueden considerarse el comienzo de la ortodoncia como un tipo especial de odontología. Odontólogos dedicados dieron especial atención e importancia a esta fase de la odontología. A pesar de que la ortodoncia estaba incluida en la odontología operativa, la especialidad comenzó a surgir. Fue la experiencia de los dentistas que poseían habilidades exquisitas en odontología mecánica y un conocimiento de ciencias básicas como la anatomía, la patología y la fisiología lo que forjó una nueva era en la ortodoncia.
Entre ellos figuraba Simeon Hayden Guilford de Pensilvania. 
Descendiente de una familia inglesa que llegó al nuevo continente a mediados del siglo XVII para asentarse en Boston, Massachussets, nació el 11 de abril de 1841 en la localidad de Lebanon, Pensilvania. Su padre, del mismo nombre, fue un reputado ingeniero, autor de celebradas obras de construcción civil.
Después de recibir su educación primaria en las escuelas públicas de su lugar natal y en la Lititz Pensilvania Academy, se graduó en 1861 en el Franklin and Marshall College como bachiller en artes y, en este mismo lugar, varios años después y ya implicado de lleno en otras actividades muy destacadas, continuaría sus estudios para egresar con más altas titulaciones, como la de doctor en filosofía que ganó en 1886. 
Enseñó en la escuela durante 1 año y luego se ofreció como voluntario en la Guerra Civil donde fue asignado a la Infantería de Voluntarios de Pensilvania. 
Reclutado en 1863, se matriculó en la Facultad de Odontología de Filadelfia y se graduó en el reputado Pennsylvania College of Dental Surgery en 1865 con el grado de doctor en cirugía dental.
Comenzó su práctica en Lebanon, Pensilvania, pero después de unos años se mudó a Filadelfia.
Durante su estancia allí practicó algunos años en uno de sus suburbios, Lansdowne, y tuvo por vecinos a dos importantes figuras de la odontología de aquellos lugares, el doctor Edward C. Kirk, decano del Dental Department, y el doctor Edwin T. Darby, profesor de operatoria dental del mismo centro, en la Universidad de Pensilvania.
En poco tiempo fue reconocido como un practicante distinguido. 
En 1881 fue designado para ocupar la cátedra de odontología quirúrgica y protésica y ortodoncia en su alma mater. Ocupó ese cargo durante 15 años, hasta que fue elegido decano del colegio. 
Como autor científico, además de las contribuciones aparecidas en varias revistas profesionales de su época, hay que nombrar su trabajo "El Óxido Nitroso. Sus propiedades, métodos de administración y efectos", editado en 1887. 
Igualmente, contribuyó con sendos capítulos sobre ortodoncia, anomalías dentofaciales e hipercementosis en los siguientes repertorios: The American System of Dentistry (1886), y The Textbook of Operative Dentistry (1900, 1903 y 1905), en el que lo hizo, dando cuenta una vez más de su amplio dominio de los muchos campos de la ciencia dental, disertando sobre preparación de cavidades.
A pedido de la Asociación Nacional de Facultades de Odontología, escribió el primer libro de texto sobre ortodoncia, titulado "Orthodontia, Malposition of Human Teeth, its Preservation and Remedy". Publicado en 1889, su popularidad está atestiguada por el hecho de que se reimprimió en cuatro ediciones y se tradujo a varios idiomas extranjeros.
Uno de los fundamentos que defendió fue su clasificación de la maloclusión. 
Al revisar los intentos anteriores de clasificación, los encontró inadecuados. Propuso uno que intentaba un nuevo enfoque, un concepto que no estaba vigente en ese momento. Distinguió dos tipos de maloclusión, cada uno basado en el desarrollo de la dentición. Tipo I, o maloclusión en desarrollo, y Tipo II, dentición completamente desarrollada con maloclusión. Cada tipo tenía sus recomendaciones para el posicionamiento de los dientes.
Brevemente, el Tipo I se ocupaba de las malposiciones labiales, linguales, mesiales y distales; extrusión e intrusión; y doble torsión. El tipo II incluía malposición de los dientes anteriores, protrusión superior e inferior, retrusión superior con normal inferior y viceversa, protrusión bimaxilar y no oclusión. 
Sin embargo, hubo críticos que condenaron esta clasificación porque no era definitiva y no ilustraba la maloclusión de los arcos. Además de la clasificación, su libro de texto describía temas como "fuerzas" y "etiología". Las fuerzas consistían en una explicación de expansión, que era tensión, y constricción, que era tracción. La etiología consistía en herencia, falta de desarrollo de los arcos alveolares y maxilares, retención demasiado prolongada o extracción temprana de dientes temporales, dientes supernumerarios y gigantismo, la influencia en el cuerpo de modos de vida y hábitos artificiales.
Su libro de texto fue la base para un curso de ortodoncia impartido en su alma mater. Fue el primer curso de este tipo impartido en este país.
Fue uno de los pocos autores que trató la ortodoncia de manera integral, particularmente en la formulación de ciertos principios fundamentales. Debe recordarse que, aunque se estaban realizando muchas mejoras en los aparatos y métodos de tratamiento, las causas y los factores relacionados con la maloclusión eran una cuestión de tradición más que de observación e investigación. La maloclusión, tal como se entiende hoy, no fue reconocida. 
Estos primeros practicantes hablaron de "articulación" y hasta ahí se había desarrollado su concepto. Puede decirse que la práctica de la ortodoncia en la época de Guilford estaba más preocupada por las “irregularidades” dentales que por la corrección de la maloclusión.
Pero su buen hacer no quedó circunscrito, en lo profesional, al ámbito universitario sino que ostentó también otros importantes cometidos, como la presidencia de la Pennsylvania State Dental Society, la Odontological Society of Philadelphia, la Philadelphia Academy of Stomatology, el National Institute of Dental Pedagogies, etc.
Igualmente, fue miembro de la American Dental Association y de la American Dental Society of Europe.
En junio de 1915 organizó una unidad y marchó junto a otros tres profesores del Philadelphia Dental College hacia París, con el fin de intervenir durante tres meses en la sección dental del Ambulante Corps al servicio de los heridos de guerra afectados de fracturas maxilofaciales.
El doctor Simeon H. Guilford falleció próximo a los 78 años de edad, un 18 de enero de 1919 tras una breve enfermedad, en el Samaritan Hospital of  Philadelphia.
Durante su generación, la mayoría de los dentistas fueron formados por el método preceptoral. Relativamente pocos recibieron capacitación formal en odontología, su arte y ciencia. Guilford fue uno de esos pocos. Habiendo asistido a la universidad y la escuela de odontología, recibió una formación educativa muy valiosa y amplia. Fueron estos antecedentes y la determinación de ampliar los horizontes de la odontología, y en particular de la ortodoncia, lo que le otorga un lugar distinguido en la historia de la ortodoncia.

* Milton B. Asbell - American Journal of Orthopedic
* Dr. Javier Sanz Serulla - Profesor de Historia de la Odontología - Universidad Complutense de Madrid // Presidente de la Sociedad Española de Historia de la Odontología // Magister en Bioética. Madrid.

DR. GUIDO GUIDI

El anatomista y cirujano florentino del siglo XVI, Guido Guidi, suele ser conocido por su nombre latinizado Vidus Vidius. 
Nació el 10 de febrero de 1509 de una afortunada unión de la medicina y el arte al tener un médico por padre y la nieta del famoso pintor florentino Domenico Ghirlandaio por madre. Su nombre era Costanza y le había traído al Dr. Giuliano Guidi una dote de 700 florines. 
No se sabe nada de la vida de Vidius cuando era joven, ni de sus estudios, ni de dónde (o si) obtuvo un título de médico. La suya no se menciona en los registros médicos o documentos oficiales de Florencia, y no sabemos nada de su vida o actividades durante los tiempos turbulentos de la república florentina, el asedio de la ciudad en 1529, o los malos tiempos durante el reinado de Alejandro de Medici. 
El único registro sobreviviente es una consulta de tres páginas escrita en 1540 sobre un paciente a quien nunca vio y que padecía algún tipo de disentería con fiebre. Recomendó miel, hierro, jugo de limón, granadas, varios otros ingredientes extraños, así como venesección y varias aplicaciones locales. 
Antes de 1540 Vidius parece haber pasado algún tiempo en Roma, escribiendo y practicando u observando la medicina. Allí debió llamar la atención de Francisco I, el gran mecenas de las artes y las letras, quien en 1544 lo invitó a ser su médico personal y enseñar en el Colegio de Francia. 
Al convertirse en rey, Francisco había atraído a Francia a muchas personas ilustres, incluido Leonardo da Vinci, y en 1530 había fundado el Royal College para enseñar humanidades, principalmente las tres lenguas clásicas, hebreo, griego y latín. 
Vidius fue el primer profesor de anatomía y medicina en el Royal College. 
En París, Vidius se hizo amigo de Benvenuto Cellini, a quien pudo haber conocido antes en Roma, y ​ quien lo menciona en sus memorias. 
Cellini sufría de varias enfermedades: malaria, común en Roma en ese momento; quizás fiebre tifoidea; algún tipo de erupción cutánea; posiblemente también sífilis; y fue asistido en varias ocasiones por Vidius y también por Berengario da Carpi.
En 1547 Vidius regresó a Florencia. Allí se convirtió en el médico personal del duque Cosmo de Medici y enseñó en la universidad de Pisa, por entonces una posesión florentina. 
Fue ennoblecido y tomó las órdenes sagradas.
Uno de los libros científicos más hermosos del Renacimiento, la traducción al latín de Guido Guidi "Chirurgia" (Translated from Greek into Latin by the author. Paris: Pierre Gaultier, 1544), que quedó inconcluso a su muerte y que su sobrino completó entre 1596 y 1611, incluye traducciones al latín de tratados sobre cirugía de Hipócrates, Galeno, Oribasio y otros, con comentarios de Galeno y otros escritores antiguos. 
El tratado de Hipócrates sobre fracturas y dislocaciones y el trabajo de Soranus sobre vendajes están ilustrados con xilografías, muchas de ellas a toda página, que ilustran los tratamientos discutidos en el texto. 
Ilustrado por el famoso pintor manierista Francesco Primaticcio de Bolgna, incluía muchos de los instrumentos utilizados por estos médicos antiguos y tiene descripciones de articulaciones, un método para realizar una traqueotomía y una referencia temprana a la varicela. Su amistad con Benvenuto Cellini pudo haber influido en la excelencia artística de la obra.
Tanto los textos como las ilustraciones se derivan de un manuscrito griego ilustrado del siglo X compilado por el médico bizantino Nicetas. Traído a Italia por Janus Lascaris en 1495, este códice fue utilizado por Guido Guidi para la preparación de esta traducción latina. 
Las xilografías, probablemente de Francois Jollat, se basaron en dibujos de Primaticcio y Jean Santorinos que fueron copiados a su vez del códice del siglo X. Estos dibujos sobreviven, junto con la referencia de Guidi a los artistas, en el manuscrito dedicatorio de la traducción presentado a Francisco I. 
El origen de los diseños se remonta al siglo I a.C.; indudablemente, se transmitieron directamente desde la Antigüedad a Bizancio y, por lo tanto, se puede considerar que encarnan la genuina tradición hipocrática de la práctica quirúrgica (H. Schne, Apollonius von Kitium, Leipzig 1896).
Sigue siendo a los ojos de los críticos modernos el pionero cuyo hermoso libro mezcló la estética con la búsqueda del conocimiento, ocupando un lugar igual en la historia del arte, la literatura y la ciencia. 
Hoy, el nervio vidiano en el cráneo y la arteria vidiana llevan su nombre.
Murió el 26 de mayo de 1569.

* Hektoen International Journal // Instituto de Medicina Hektoen
* Websites

25/01/2022

DR. GUIDO GUGLIELMI

El 28 de julio de 2015, en la 12.ª reunión anual de la Sociedad de Cirugía Neurointervencionista (SNIS), se llevó a cabo una sesión especial para celebrar y recordar el 25.º aniversario del primer uso en humanos de la bobina desmontable de Guglielmi (GDC). 
La historia del tratamiento neurológico endovascular es larga y rica en historias, pero uno de los eventos más trascendentales fue el desarrollo y uso de estas espirales desmontables para el tratamiento de aneurismas cerebrales. 
Esto cambió drásticamente el panorama y el alcance de la terapia para los aneurismas y la especialidad de neurointervención en sí. 
Anteriormente, los profesionales eran pocos y el número y tipo de casos tratados eran muy limitados. A la GDC se le puede atribuir el desarrollo de un nuevo segmento de la industria, lo que provocó un impresionante desarrollo creativo y generó toda una generación de especialistas y del propio SNIS. Tuve la gran fortuna de ser miembro y profesor durante el desarrollo final y el uso de la GDC mientras estaba en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
Estamos legítimamente orgullosos de honrar el legado de aquellos involucrados en la historia de GDC. Por supuesto, eso comienza con el Dr. Guido Guglielmi, quien tuvo la visión y las ideas para desarrollar este novedoso método de tratamiento de aneurismas. 
El Dr. Guglielmi nació en Roma, Italia,  el 24 de abril de 1948. 
Estudió medicina y neurociencia en la Universidad de Roma. Mientras era residente de neurocirugía allí, volvió a su interés inicial por la ingeniería y comenzó a investigar la posibilidad de usar electrotrombosis en aneurismas cerebrales. El destino quiso que su padre sufriera una hemorragia subaracnoidea por un aneurisma. Este evento traumático personal intensificó sus esfuerzos y, en 1979, había realizado sus primeros tratamientos experimentales en conejos. 
En 1983, mientras visitaba la Universidad de Western Ontario, comenzó una amistad y colaboración con el Dr. Fernando Viñuela, quien era un joven miembro de la facultad que realizaba neurointervención. Una correspondencia continua y el interés de ambos por avanzar en este tratamiento novedoso significó que las ideas se filtraran. 
Para 1989, el Dr Viñuela se había mudado a UCLA. El Dr. Viñuela convenció al visionario presidente de Radiología, Hooshang Kangarloo, de que estas ideas podrían revolucionar el tratamiento de los aneurismas. El Dr. Kangarloo proporcionó la financiación y los recursos esenciales para permitir que el Dr. Guglielmi se mudara a los Estados Unidos para trabajar a tiempo completo en sus ideas, algo que simplemente no era posible en la Universidad de Roma. 
Parte del trabajo inicial se centró en colocar microimanes electrolíticamente desmontables en aneurismas e infundir partículas ferrosas para llenar el aneurisma. 
Desafortunadamente, la cantidad de relleno del aneurisma fue limitada. Pero, parecía que el proceso electrolítico aumentaba la trombosis del aneurisma. Así comenzó la idea de acoplar algún método para llenar el aneurisma con un dispositivo blando y separarlo in situ .con electrólisis. Claramente se requería más ingeniería. 
En ese momento, una empresa muy pequeña, Target Therapeutics, estaba desarrollando y produciendo microcatéteres muy pequeños (en ese momento) y muy flexibles que eran ideales para la navegación intracraneal. Como la empresa inicialmente tenía su sede en Los Ángeles, Guido tenía acceso a sus ingenieros. Uno de los mejores ingenieros que he conocido, Ivan Sepetka, comenzó a colaborar con Guido, creando prototipos, probando, refinando y generando ideas. Los veía en la oficina contigua a la mía a todas horas mientras trabajaban y trabajaban para llevar a cabo el proyecto.
Después de meses de pruebas, refinación y desarrollo, las bobinas estaban esencialmente en la forma en que las encontramos hoy. Pero usarlos en humanos seguía siendo un obstáculo. 
Sin embargo, el 6 de marzo de 1990 estábamos tratando a un paciente que había desarrollado una fístula carótida cavernosa directa. Probamos el abordaje arterial y venoso con balones sin éxito. Así que, como último recurso, Fernando Viñuela, Jacques Dion y yo decidimos probar la GDC. 
Guido Guglielmi entregó dos bobinas (una de 40 cm de largo y la otra de 15 cm de largo), pero no pasó nada, la fístula seguía ahí. Paramos en ese punto con la intención de volver a intentarlo al día siguiente. Pero, el angiograma de seguimiento mostró que la fístula había desaparecido. Todos saltamos hasta el techo. Todos sabíamos que las bobinas del Dr. Guglielmi traerían grandes cambios a nuestro campo. 
Finalmente, imágenes de ese caso fueron utilizadas como portada de la revista Neurocirugía.
Las siguientes fases fueron los ensayos, la aprobación de la FDA y la promulgación de la terapia en todo el mundo. Al principio hubo mucha resistencia a esta terapia, y ciertamente había razones para tener mucha precaución. Pero como podemos ver, el enrollamiento de aneurismas es ahora el tratamiento principal para los aneurismas en todo el mundo. 
Es un testimonio de la innovación y la obstinada determinación de los doctores Guido Guglielmi, Fernando Vinuela, Ivan Sepetka y muchos otros que ayudaron a convertir esta idea en realidad.
Obtuvo la especialización en Neurocirugía en el Instituto de Neurocirugía de la Universidad de Roma "La Sapienza" (1976); (1980-1989) Investigador Universitario, Departamento de Neurociencias, Universidad de Roma" La Sapienza”; (1989-1994) Profesor Asistente Departamento de Neurorradiología Intervencionista Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) Los Ángeles, CA USA; (1989-1997) Calificado para realizar neurocirugía endovascular clínica en la Universidad de California Los Ángeles. 
Ha realizado cientos de cirugías de embolización terapéuticas como primer operador. 
(1993-1998) Director del Laboratorio de Investigación Leo. GRAMO. Rigler en el Departamento de Neurorradiología Intervencionista de la Universidad de California en Los Ángeles. 
(1994-1998) Profesor Titular Emérito (Full Professor Emeritus) Departamento de Neurorradiología Intervencionista Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) Los Ángeles, CA EE. UU. 
(1998-2003) Profesor Titular de la Cátedra "Chiara Fama" de Neurorradiología Departamento de Neurocirugía Endovascular de Universidad de Ciencias Neurológicas "La Sapienza", Roma.
Guido Guglielmi finalmente, trabajó como neurocirujano en la Facultad de Medicina de la Universidad de Roma.
A partir de 1990, tres de sus publicaciones científicas se encuentran entre las 50 publicaciones más citadas en toda la historia de la neurocirugía mundial desde sus orígenes hasta la actualidad. Como nadie más ha hecho lo mismo, sus trabajos son los más citados en la historia de la neurocirugía.    


* Gary Duckwiler // Profesor y director de Neurorradiología Intervencionista, director del Programa de Becas INR y codirector del Centro de Excelencia HHT de           UCLA, Facultad de Medicina David Geffen de UCLA, EE. UU. 
* Paginemediche

DR. CÉSAR GUERREIRO

Investigador médico brasileño nacido el 22 de agosto de 1885 en Belém, en el estado de Pará. 
El 1 de marzo de 1911, Cesar Guerreiro fue contratado para trabajar en los servicios de la Sección de Diagnóstico Bacteriológico y Combate a Epizootias del Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio.
En 1917, fue designado auxiliar interino en la vacante dejada por el nombramiento del Dr. Antônio Cardoso Fontes como Jefe de Servicio.
En julio de 1918 viajó a Francia en misión médica. 
De 1917 a 1940 reemplazó varias veces al investigador Arthur Neiva, quien colaboró ​​en el Ministerio de Agricultura con Alcides Godoy.
En 1925, Guerreiro fue puesto a disposición del Ministerio del Ejército para organizar, en el Hospital Central del Ejército, el servicio anatomopatológico.
En 1931 fue ascendido a Jefe de Servicio del Instituto y nueve años después se retiró de ese cargo.
Murió en mayo de 1949 en Río de Janeiro, Brasil.

* IOC - Instituto Oswaldo Cruz 

DR. ALPHONSE FRANCOIS MARIE GUÉRIN

Hablar del avance revolucionario de la medicina en el siglo XIX y no mencionar a Jenner, cuyo trabajo se realizó en el último cuarto del siglo anterior y cuyo primer libro se publicó en 1798, sería un grave error.
Pero dar vuelta la hoja, comenzar en ese período y seguir leyendo hasta el presente es considerar debidamente el uso antiguo y establecido y la cohesión de los datos comprobados de la ciencia.
Este siglo y medio constituye una era, que en la naturaleza de las cosas está lejos de completarse. Antes hubo grandes líderes en medicina, Esculapio, Hipócrates, Galeno, Celso, Harvey, que hicieron época.
Durante el presente período históricamente breve, tres nombres se destacan con fama imperecedera como organizadores de un nuevo arte para la prevención de enfermedades, la restauración de la salud y la prolongación de la vida; Eduardo Jenner (1749-1823); José Lister (1827-1912); Luis Pasteur (1822-1895).
De estos, el primero fue un caballero consumado, un agudo observador, muy interesado desde su juventud en temas biológicos, un médico clínico que, después de una larga oposición y demora, pudo borrar la viruela de la faz de la civilización; el segundo, también clínico, que desterró la gangrena hospitalaria, marcando así el comienzo de la cirugía moderna; el tercero, no clínico pero un maestro de la investigación en biología vegetal y animal, quien, usando la química, el microscopio y los métodos experimentales prestaron un servicio incalculable a la humanidad de muchas maneras.
Estos tres, trabajando en armonía aunque separados y en diferentes campos, le han dado al mundo la medicina de hoy. 
Debe señalarse aquí que la anestesia artificial, una práctica aparentemente de gran antigüedad, pero considerada incluso después de que la química revelara las propiedades anestésicas del óxido nitroso y el vapor de éter cuando se inhalaban meramente como una curiosidad científica, atrajo poca atención hasta que Long en 1842, Wells en 1844 y Morton en 1846 llevaron a la popularización de estos y otros anestésicos e hicieron del uso indoloro del bisturí un hecho cotidiano. Varios nombres y mucha controversia enturbian la historia de este destacado regalo para la cirugía quirúrgica.
Alphonse Guerin, cuyo nombre está al frente de esta biografía, nunca más allá de su propia gente y las fronteras de su propio país, ha recibido el reconocimiento que le corresponde.
Nacido en la pequeña ciudad de Ploermel en Bretaña el 9 de agosto de 1816, recibió su primera educación en el colegio jesuita de Vannes y luego comenzó a estudiar medicina en París.
Su tesis de doctorado de 1847 titulada “De la fievre purulente” demostró que ya intuía el descubrimiento que lo colocaría entre los grandes benefactores de la humanidad. Sin embargo, no tuvo éxito porque, como escribió en su vida posterior, a los maestros de esa época parecía importarles muy poco una opinión que estaba en completo desacuerdo con las que habían sostenido durante mucho tiempo.
El mismo año publicó un folleto de 72 páginas sobre la “Influencia de la presión en el desarrollo y tratamiento de las enfermedades quirúrgicas”. A partir de ese momento estuvo ocupado enseñando cirugía y escribiendo “Enfermedades de los órganos genitales externos de la mujer”, “Elements de chirurgie operatoire, ou traite practique des operationes” y “Lemons cliniques sur les maladies des organes genitaux internes de la femme”, todas seguidas en una sucesión que sólo un intenso interés por su obra y una energía magistral permitieron al autor lograr.
Designado para el Hopital Lourcine en 1858, dedicó cuatro años a las enfermedades peculiares de las mujeres. Este trabajo continuó clínicamente en el Hopital Cochin y atrajo una amplia atención profesional por su novedad y su manejo juicioso.
Trasladado del Hospital Cochin al Hospital Saint-Louis en 1863, continuó su enseñanza clínica, que se siguió en detalle en un volumen posterior.
La guerra de 1870 encontró a Alphonse Guerin dedicado a su puesto. De hecho, tuvo un doble servicio en Saint Louis y Saint-Martin durante todo el asedio.
En este período de prueba, sin embargo, tenía constantemente en mente los pensamientos que lo impulsaron a elegir para su tesis la fiebre purulenta y poco después a publicar el folleto sobre la influencia de la presión en el desarrollo y tratamiento de enfermedades quirúrgicas. 
Las oportunidades de probar su plan de tratamiento aumentaron considerablemente. Habiendo cesado la guerra, Alphonse Guerin renunció a su conexión con el hospital Saint-Martin y se dedicó por completo al servicio del hospital Saint-Louis. La insurrección de la Comuna estalló en este momento y volvió a poner a su disposición numerosos heridos a los que aplicó su tratamiento.
Las salas de este hospital habían tenido durante mucho tiempo una reputación extremadamente desfavorable; pero bajo su dirección, el número de recuperaciones de heridos, tanto operados como no operados, aumentó tan rápidamente y en gran medida que despertaron en general sorpresa y admiración.
De hecho, los observadores competentes pensaron que el método de Alphonse Guerin marcó el comienzo en Francia de una nueva era en el arte de la cirugía.
M. Orieulx de la Porte en su muy legible “Alphonse Guerin Sa Vie—Ses Oeuvres”, cita al Dr. Paul Reclus: "El año terrible ha terminado; los heridos han muerto como moscas en los hospitales de París".
Los más eminentes maestros de la cirugía, horrorizados, han dudado de su arte. 
Trelat huyó del hospital Saint-Louis después de haber perdido allí a todos sus heridos; Gosselin, Verneuil y Nelaton cerraron sus salas.
Broca dejó su bisturí. Nelaton estaba desesperado por haber perdido setenta pacientes después de setenta operaciones en un servicio instalado en el Grand-Hotel con todas las comodidades posibles.
Nelatón declaró que quien encontrara el medio de prevenir la infección purulenta, causa de tan espantosa mortalidad, merecería una estatua de oro. En esta misma hora tan nefasta que nunca antes había aparecido una semejante corrió por los hospitales un rumor que causó un asombro indescriptible.
¡El cirujano Alphonse Guerin a su servicio en Saint Louis había obtenido diecinueve recuperaciones en treinta y cuatro operaciones! 
Afirmó curar las amputaciones del muslo (y todos los que estaban atendidos por él mismo escaparon de la muerte). Tres días después de la operación se veía a los enfermos de pie, desplazándose con sus muletas, mientras que en los otros servicios, los recuperados —una escasa minoría— permanecían los habituales cuarenta días estirados en su aparato. Y esto era cierto. . . 
Era la Revolución en cirugía, la aurora de una era triunfante, el amanecer del método antiséptico en Francia.
Se confirieron honores; la Alcaldía del distrito uno, le otorga una medalla destinada a conmemorar la devoción patriótica de Alphonse Guerin, de la que había dado prueba, y la gratitud de sus conciudadanos y lo nombran  Oficial de la Legión de Honor, siendo Caballero desde 1864.
Alphonse Guerin le dio importancia a cada cargo que ocupó; al mismo tiempo, se detuvo en la teoría y la práctica, y sus comunicaciones en la Academia y otras Sociedades científicas fueron siempre notables y llevaban la impronta de la autoridad.
Su peculiar método de tratamiento fue sugerido por primera vez en el momento de su tesis rechazada. Llegó a él, como afirmó repetidamente más tarde, por intuición y se desarrolló gradualmente en el transcurso de los años a medida que se presentaba la oportunidad. 
Ya su imaginación buscaba una causa. Todo el mundo quirúrgico hablaba de infección purulenta pero el mundo apenas sabía más de ella que el nombre. Después de una herida accidental o de una operación por la que se desnudó la carne, los microbios impotentes para penetrar la piel o la mucosa intactas se abrieron paso en la parte lacerada, multiplicándose con rapidez prodigiosa y terrible, desorganizando los tejidos, envenenando la sangre y los líquidos de la piel y el cuerpo y produciendo los espantosos desórdenes específicos conocidos bajo nombres tales como gangrena, infección purulenta, piemia, septicemia y erisipela, que destruían la vida después de horribles sufrimientos. Este flagelo desafía todos los esfuerzos, no cede ante ninguna cura experimental de cirugía o medicina, arrasa con todo lo que encuentra a su paso. A partir de 1847, Alphonse Guerin se atrevió a enfrentarse a un enemigo que parecía invencible.
Trajo al servicio de cirugía dones que en un período anterior de su vida había deseado utilizar en la práctica de la ley. La decisión de su carácter, su voluntad resuelta, su combatividad influyeron en la elección de un tema tan difícil. El éxito que coronó el esfuerzo de toda su vida probó la solidez de su juicio. La fiebre purulenta se debía a miasmas infecciosos en el ambiente. Esta fue la carga de su tesis rechazada. De ello se sigue directamente que la única forma de escapar al horrible flagelo de los hospitales era impedir el acceso del aire contaminado a la herida.
La tesis de 1847 concluye con la afirmación de que la observación profiláctica allí anunciada prometía al autor abundantes buenos resultados si tuviera el debido reconocimiento. Pero este reconocimiento se retrasó mucho. Alphonse Guerin nunca dejó de llamar la atención de sus alumnos sobre esa importante cuestión; discutió la doctrina con los médicos visitantes; inspiró a sus residentes con él como tema para sus tesis; pero estaba en completo desacuerdo con las doctrinas reinantes y con la práctica prevaleciente de vendar las heridas.
En una discusión en la Academia de Medicina en 1869 sobre la naturaleza de la infección purulenta, él solo defendió la teoría del envenenamiento miasmático de la sangre y todos sus colegas en la Sección de Cirugía se opusieron.
Alphonse Guerin era un clínico, no un maestro de la investigación. A él le bastaba lo que aparecía como causa suficiente. Las miríadas de partículas en movimiento reveladas en el aire por un rayo de luz en una habitación a oscuras eran miasmáticas. Más allá de esto, no tenía ni el conocimiento ni el deseo urgente de averiguar su naturaleza. ¿Cómo iban a mantenerse fuera de las heridas?
Pasteur, en su trabajo sobre la cerveza, había filtrado el aire con éxito utilizando guata. ¿Por qué no usar guata para filtrar el aire de las salas? No se explica qué era esta guata ni cómo prepararse. 
Es desconocido. La limpieza y cierto grado de calor indudablemente intervinieron en su preparación. La limpieza o el filtro era inútil. Sin embargo, es la primera palabra en higiene personal. 
Alguien ha dicho, hablando del declive de la peste en Europa Occidental (menos brotes y disminución de la mortalidad) “Cuando la camisa entró, la peste salió”. El calor es el enemigo de los microbios; el fuego, en su alto grado, lo purifica todo. Londres, azotada por la peste durante siglos, ha estado libre de peste desde el gran incendio de 1666.
La influencia de la presión en el desarrollo y tratamiento de enfermedades quirúrgicas había sido considerada en una de las primeras contribuciones a la literatura.
Alphonse Guerin estaba así completamente preparado para su trabajo. El tratamiento de guata, consistía en la combinación del filtrado del aire, presión firme pero elástica, temperatura constante y vendajes poco frecuentes. Estos eran sus factores esenciales. Se instituyeron lo antes posible después de la herida, en la mesa de operaciones, en el campo de batalla.
Después de limpiar la parte a envolver con una solución débil de ácido fénico, se aplicó la guata sobre la herida y las partes circundantes en capas con una presión firme. Luego se hicieron vueltas de vendaje mediante las cuales se apretaron los tejidos, se borraron las anfractuositas y las depresiones y se borraron los espacios en los que se acumulaba la sangre y el suero. Cuando, al cabo de tres semanas más o menos, se retiraron los vendajes, se había producido la cicatrización.
La poca frecuencia de los vendajes causó mucha inquietud por parte de los cirujanos.
Si el vendaje de guata se aplica correctamente, no hay motivo de alarma. No sólo son frecuentes las curas sino que además es notable la ausencia de dolor desde el principio.
Alphonse Guerin murió el 21 de febrero de 1895.
Una búsqueda en la literatura biográfica médica produce escasa mención de su vida y obra.
En francés, el duodécimo de 174 páginas de M. Orieulx de la Porte, del que he tomado libremente, es el más satisfactorio. Hay muchas cartas, informaciones secundarias muy interesantes sobre el sitio de París y la Comuna. En inglés, el Catálogo Índice de la Biblioteca de la Oficina del Cirujano General lo nombra, dando una breve lista de sus escritos.
“Pasteur, la historia de una mente”, de Emil Duclaux, menciona en la página 191 a Alphonse Guerin como Miembro de la Academia de Medicina y Comandante de la Legión de Honor.
Este pequeño esbozo es una pequeña contribución a la memoria de un médico extrañamente pasado por alto, cuando debería haber sido recordado pero que fue muy apreciado y honrado en el lugar de su nacimiento.
En la ciudad de Ploermel, el 13 de septiembre de 1896, se inauguró con conmovedores servicios conmemorativos una hermosa estatua en su memoria.

* By James C. Wilson, MD // Philadelphia, PA // Annals of Medical History // NCBI

24/01/2022

DR. JEAN-MARIE CAMILLE GUÉRIN

Camille Guérin nació en Poitiers (Vienne, Francia), calle de la Chaudelière, el 22 de diciembre de 1872. Su padre, Eugène Guérin, era contratista de una empresa de obras públicas de la ciudad. Fue inscripto en el registro civil dos días después, en presencia del alcalde Louis Arsène Orillard, Caballero de la Legión de Honor. Su madre, Marie Agustine Desmars, había tenido un primer hijo, llamado Abel, cuatro años antes.
Su progenitor moriría de tuberculosis en 1882, cuando Camille tenía diez años, y su madre se volvería a casar más tarde con A. Venien, un veterinario de Châtellerault. De esta unión nacería una hija, Jeanne.
Estudió en el Lycée Descartes de su ciudad natal. Su padrastro tendrá una gran influencia sobre su carrera. Guérin le acompaña en sus visitas. Le gusta esa profesión.
Venien es un veterinario escrupuloso que no desiste de escribir a Pasteur, en mayo de 1884, para pedirle consejo sobre un caso de rabia en su clientela. 
Camille Guérin conservará la respuesta de Pasteur, fechada el 25 de mayo. Aunque el gran sabio está entonces en el apogeo de su gloria, responde personalmente a su carta.
En 1892, ingresó en la Escuela de Veterinaria de Maisons-Alfort, después de haber cumplido con las exigencias del concurso de ingreso (una de las pruebas consistía en juzgar la resistencia, el porte y el saber estar de los candidatos). 
Como señala Dalloux, Guérin está sometido a un régimen de internado muy severo, que tiene la “austeridad de un orden claustral y la rigidez de una orden militar”. Sin embargo, no sufre demasiado por ello, ya que había recibido de su madre una educación muy estricta. 
Pronto asiste a las clases de esgrima, pero prefiere la equitación.
Muy pronto, Guérin muestra un marcado interés por el estudio de las enfermedades contagiosas. Es, en efecto, al lado de Nocard, que trabajaba en colaboración con Roux en la preparación de sueros antidiftéricos y antitetánicos, donde va a definir su vocación.
En 1894, una delegación del Consejo municipal de Lille se dirige al Instituto Pasteur de París para solicitar a Pasteur y a Roux la creación, en aquella ciudad, de un laboratorio de higiene destinado a la producción de suero antidiftérico.
Cuando Albert Calmette llega a Lille en enero de 1895, la municipalidad ha previsto un local provisional para la instalación de sus laboratorios y de sus animales de experimentación. El nuevo director se encarga de organizar los servicios de producción de suero antidiftérico, de las vacunas antivariólica y antirrábica, y de continuar sus investigaciones, comenzadas en París, sobre los venenos.
Pronto advierte Calmette la necesidad de un colaborador veterinario. Pide al director de la Escuela de Alfort que le indique un veterinario que pueda venir a trabajar con él. Nocard le recomienda vivamente a Guérin pues ha tenido oportunidad de apreciar su competencia en el laboratorio de Alfort, donde se había graduado en 1896. Se hará cargo de sus funciones en marzo de 1897, en el laboratorio de la Halle aux Sucres. 
Esta instalación estaba ubicada en unos siniestros locales de ladrillo ennegrecido, sobre el muelle del canal navegable de la Basse Deûle.
La tuberculosis hacía estragos en el norte de Francia entre la población obrera. Los programas de higiene social en cuanto a mejorar las condiciones de vida están apenas esbozados en esa época. Frenar la propagación de la enfermedad, antes de pensar en curarla eficazmente, era la preocupación diaria. Se realizaron diversas reuniones para poner en marcha un plan de actuación contra la tisis.
Pero para iniciar las investigaciones es preciso primero, disponer de los medios necesarios. Se necesitan cuadras espaciosas para los equinos y bovinos, y también faltan laboratorios. El proyecto será confiado a Ledieux-Dupaix, cónsul de los Países Bajos, persona de gran corazón y también un mecenas. 
Se aseguran los medios financieros y el nuevo laboratorio se construye en el jardín del Instituto Pasteur de Lille y queda listo para recibir al equipo investigador.
En la parte baja había una cuadra ocupada por cuatro caballos que Calmette tenía para obtener el suero antidiftérico, y también para la preparación de la vacuna en la ternera, para lo cual tenía, además, conejos y cobayos. Pero también numerosas serpientes, de las que se obtenían todos los meses el veneno utilizado para conseguir la inmunización de los caballos productores de suero.
Poco tiempo después también se le confía a Guérin la preparación de la vacuna antivariólica. Realmente es en la Oficina de Vacunación de Lille, como entonces se la conocía, donde ambos comienzan a colaborar.
Los productores de la vacuna jenneriana se encontraban con un doble problema, de una parte, los repetidos pases de ternera a ternera provocaban una bajada de virulencia del virus, y de otra, las pulpas recolectadas se contaminaban paulatinamente con flora adventicia. Una solución simple a este problema la encontró Guérin, intercalando un pase en conejo, cada dos pases en ternera. No solamente la vacuna conservaba así su máxima virulencia, sino que más aún, la flora microbiana contaminante no se acomodaba a esta alternancia de pases y las pulpas no necesitaban más que añadirles
glicerina.
Más tarde, Guérin pone a punto un método de control y estandarización de la vacuna antivariólica, por inoculación del virus en la dermis al conejo a diluciones variables, y el posterior recuento de las pústulas obtenidas.
La comisión de la vacuna contra la viruela, de la Sección de Higiene de la Sociedad de Naciones, reunida en Berlín, adoptó el procedimiento Guérin como método internacional de control de las vacunas jennerianas. Este método, puesto a punto en 1905, fue recompensado con la medalla de oro de la comisión de la vacuna de la Academia de Medicina.
Por aquellos años, la infección tuberculosa se observaba con frecuencia en los establos de la región de Lille. Como escribe Henri Jacotot, Guérin ve un campo de estudio a la medida de su curiosidad y celo de joven investigador, y Calmette, bacteriólogo ya consagrado, no puede dejar de apoyar sus proyectos.
Sus primeras investigaciones en este campo se centran en la patogenia de la infección, y les conducirán a una constatación fundamental: el organismo animal que ha sido infectado por el bacilo tuberculoso y que ha superado su infección se encuentra protegido, al menos durante un tiempo, contra las recontaminaciones; de ahí surgirá la posibilidad de inmunizar contra la tuberculosis por inoculación de bacilos vivos atenuados. Esto era en 1906.
En una memoria, aparecida en 1906, Calmette, Guérin y Massol establecen que la inmunidad antituberculosa depende de la presencia en el organismo de algunos bacilos vivos, pero poco virulentos. Después de algunos fracasos, lograron poner a punto la técnica que les permitiría atenuar lentamente la virulencia del microorganismo. El medio de cultivo ideal está compuesto por patata glicerinada y bilis de buey. 
Los sucesivos pases se realizan cada tres semanas, El bacilo tuberculoso pierde poco a poco su virulencia, que es controlada mediante inoculación en cobayos.
El 7 de febrero de 1908, una cepa de bacilo tuberculoso, aislado por Nocard de la leche de una vaca, es sembrada sobre patata glicerinada y bilis, y después resembrada a intervalos regulares cada tres semanas. Pronto se observó que el poder patógeno de la bacteria, disminuía paulatinamente.
Al principio, la virulencia de las cepas usadas era tan grande que, la inoculación de 3 mg a un ternero, le producía la muerte a las cinco semanas. Calmette y Guérin observaron que la adición de algunas gotas de bilis de buey a los medios de cultivo, permitían obtener una separación mucho más fina y homogénea de los gérmenes, que se prestaban para usos precisos, y que de otro modo, se mantenían apelmazados formando grumos; y también, por otro lado, originaba una pérdida progresiva de virulencia.
La importancia de sus trabajos será reconocida por la Academia de Medicina, que le concede el Premio Boggio en 1907.
Los trabajos quedaron interrumpidos a consecuencia de la invasión de la ciudad, en 1915. Entre ese año y 1918, junto con el resto del personal del Instituto, Calmette trató de proteger lo mejor posible a la población civil de Lille, a pesar de que una buena parte del material científico fue robado o destruido.
Acabada la guerra, y después de haber comprobado en numerosas especies de mamíferos la inocuidad y protección del bacilo biliado, con resultados tan concluyentes, solamente quedaba realizar su aplicación en el ser humano.
El 1 de julio de 1921, en el hospital parisino de la Charité, Benjamín Weill-Hallé, director de la Escuela de Puericultura de la Facultad de Medicina de París, asistido por el joven pediatra interno Raymond Turpin, administran a un recién nacido, hijo de madre tuberculosa, una dosis de bacilo biliado de Calmette-Guérin (BCG) por vía oral, que se repetirá el quinto y séptimo día. No hay secuelas indeseables y el pequeño queda protegido frente a esta temible enfermedad, que nunca desarrollará, a pesar de ser criado por una abuela tuberculosa.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la aplicación de la BCG fue ralentizada, pero se reanudó con fuerza al terminar el conflicto; de manera que, en 1948, cuando se celebró en París el primer Congreso Internacional de BCG, el número de personas vacunadas en el mundo se estimaba en 10 millones.
Tras su retiro, permaneció en el Instituto Pasteur de París, del que era director honorario. 
El 9 de junio de 1961, murió en el Hospital Pasteur a la edad de 89 años, siendo enterrado en Châtellerault, cerca de Poitiers, junto a su esposa.
La vacuna contra la tuberculosis fue la primera vacuna bacteriana viva para uso humano utilizada con éxito. 
La BCG es la vacuna que más se ha aplicado a los seres humanos en el mundo (unos 3.000 millones de dosis). 
En los años 90, en aquellos países que utilizaban esta vacuna en sus programas de inmunización en niños de corta edad, se llegó a administrar al 88% de los niños menores de un año, principalmente en el Sudeste asiático y África.
En la actualidad, más de 40 laboratorios en el mundo producen vacuna BCG. Un porcentaje de las dosis requeridas las suministra UNICEF, especialmente en los países en desarrollo. Sus principales proveedores son Pasteur/Merieux-Connaught, EvansMedeva y BCG-Japonesa.

Títulos franceses:
Laureado de la Academia de Medicina. Premio Boggio, 1907.
Laureado de la Academia de Veterinaria. Premio Urbain Leblanc, 1914.
Miembro correspondiente de la Academia de Veterinaria, 1906.
Miembro de la Academia de Medicina, 1935.
Miembro de la Academia de Agricultura.
Vicepresidente del Comité Nacional de Defensa contra la tuberculosis.
Presidente de la Sociedad de Medicina Veterinaria Práctica, 1948.
Presidente de la Academia de Medicina, 1951.
Gran Medalla Bermeja de la ciudad de París, 1952.
Gran Premio de Investigación Científica de la Academia de Ciencias, 1955.
Gran Oficial de la Legión de Honor, 1958.
Titular de la Medalla de Honor de las Epidemias.
Titular de la Cruz de Servicios Militares Voluntarios.

Títulos extranjeros:
Oficial de la Orden de Leopoldo (Bélgica).
Oficial de la Orden de la Corona de Roble (Luxemburgo).
Oficial de la Orden del Salvador (Grecia).
Oficial de la Orden de San Alejandro (Bulgaria).
Titular de la Cruz de Primera Clase del Mérito Sanitario (Rumanía).

* Camille Guérin y la BCG // Dr. Juan Alberto Galán Torres.Madrid, 15 de junio de 2013

DR. JULES RENÉ GUÉRIN

Jules René Guérin nació el 11 de marzo de 1801 en Boussu, Bélgica.
Inició sus estudios de medicina en París en 1821, doctorándose en esa universidad en 1826. 
Pronto se sintió atraído por el periodismo, y dos años más tarde fundó la revista médica Gazette de santé, de la que fue director y editor, y para la que también escribió artículos. Pasó a llamarse Gazette médicale de Paris en 1830 y fue dirigida por Guérin hasta 1872. 
Fue un defensor de su profesión, trabajando, entre otras cosas, por la reintroducción de los exámenes competitivos. Además de esto, participó activamente como escritor para varias sociedades médicas, reportero de la comisión ministerial establecida por los médicos y trabajó en nuevas leyes relacionadas con una reforma en cuanto a la enseñanza y práctica de la medicina. En esto buscó asegurar la mayor libertad de enseñanza posible. 
Fue el creador del Feulleton médico. 
A partir de 1832 comenzó a realizar trabajos más científicos, primero investigando el cólera, antes de interesarse por la ortopedia, que se convertiría en su especialidad y en la base de su reputación. Después de publicar algunos trabajos en este campo, pudo establecer un hospital ortopédico, el Institut de la Muette en Passsy. 
Un año después, en 1839, se le encomendó la dirección de una unidad de ortopedia en un hospital infantil. 
De 1838 a 1843 aparecieron 13 trabajos sobre problemas ortopédicos.  
Recibió varios premios por su trabajo. En 1837 recibió el gran premio de 10.000 francos por su trabajo sobre las deformidades del sistema esquelético. 
Guérin estuvo a cargo de la revista que había fundado durante más de cuarenta años, pero también contribuyó a otras. 
A partir de 1842 también estuvo bastante ocupado como miembro de la Academia de Medicina. 
Tenía 85 años cuando viajó a Marsella y Toulon para ayudar a las autoridades de la ciudad a combatir un brote de cólera y evitar que se propagara. 
Fue galardonado con tres premios Monthyon de la Academia por su trabajo fisiológico.
Murió el 25 de junio de 1886 en Hyères, Bélgica.

* Izet Masic // Academy of Medical Sciences of Bosnia and Herzegovina

23/01/2022

DR. NOËL-FRANCOIS-ODON GUÉNEAU de MUSSY

Noël Guéneau de Mussy es un médico y cirujano francés nacido el 6 de noviembre de 1813 en París.
Es hijo del escritor Philibert Guéneau de Mussy y Augustine Françoise Marie Hallé. Es primo hermano de Henry Guéneau de Mussy, también médico y miembro de la Academia de Medicina.
Se recibió de médico y fue externo en 1835, interno en 1836 y presentando su tesis doctoral "Berlue, diplopía, hemeralopía y nictalopía" en 1839.
En 1842 desempeñó la función de médico de los hospitales de París en el Hôtel-Dieu.
Agregado en 1847 con la Tesis: "Causas de la fiebre agitada y su tratamiento" (23 de abril de 1844) y "Hemorragias bajo informe patogénico" (11 de mayo de 1847).
Fue Profesor de la Facultad de Medicina de París sustitutuyendo a Rostan en la 4ª cátedra de clínica médica en 1858.
Luego fue sucesivamente Jefe de clínica médica en 1839, Médico de la Oficina Central en 1844 y Médico de hospitales trabajando en el Hôpital Saint-Antoine, el Hôpital de la Pitié y el Hôtel-Dieu de Paris en 1842.
Fue miembro de la Sociedad Anatómica de París en 1836,  Pleno en 1838  y Honorario en 1839.
En la Academia Nacional de Medicina, fue elegido miembro de la sección terapéutica el 5 de febrero de 1867 hasta 1885.
Dos de sus asistentes más conocidos fueron el oftalmólogo Henri Parinaud (1844–1905) y el cirujano pediátrico Edouard Francis Kirmisson (1848–1927).
En la Legión de Honor, fue elevado a los rangos sucesivos de caballero en 1859 y oficial en 1877. Muere el 2 de junio de 1885 en París.
Su nombre se presta al epónimo "punto de Guéneau de Mussy", localización anatómica en los casos de pleuresía diafragmática. Se encuentra en el borde izquierdo del esternón al final de la porción ósea de la décima costilla. Si hay pleuresía diafragmática, el punto se vuelve extremadamente doloroso cuando se le aplica presión.

* Vincent Delmas, Martine François, F, Féréol, Gaétan Lemaitre y Michel Capot // CTHS-La France savante.

DR. JOHANN BERNHARD ALOYS von GUDDEN

Bernhard von Gudden era psiquiatra en Prusia y fue convocado en marzo de 1886 para examinar al rey Ludwig II por sus actividades aparentemente insanas, como gastos derrochadores y comportamiento errático. Un equipo de cuatro estimados psiquiatras dictaminó que no era capaz de gobernar. En consecuencia, fue destronado y mantenido en un castillo bajo la supervisión de von Gudden. 
Gudden defendió la idea de "no restricciones" y abogó por la libre circulación de personas dementes y una noche de junio, acompañó al Rey durante un paseo nocturno a un lago. Unas horas más tarde, el cuerpo de ambos fue recuperado en circunstancias misteriosas. La autopsia sugirió que el rey se ahogó, pero no se realizó un examen post-mortem a von Gudden. 
Hay muchas controversias con respecto a su muerte como, asesinato, muerte accidental o incluso muerte natural por paro cardíaco tras inmersión en agua fría, pero no se pudo llegar a ninguna conclusión incontrovertible, incluso después de un escrupuloso análisis de los historiadores y hasta se ha puesto en duda el diagnóstico de locura del Rey. Algunos incluso sugirieron que se buscaba la opinión de los psiquiatras como pretexto para deponer al Rey.
Gudden fue un neuroanatomista y psiquiatra que en los días primordiales del tema aún indefinido de las neurociencias, trabajó sobre la naturaleza por excelencia de la estructura del cerebro y el mecanismo del funcionamiento de la mente.
Nació en Kleve, Prusia, el 7 de junio de 1824, y estudió en Bonn y Berlín. Obtuvo su doctorado en medicina en Halle en 1848 y presentó su tesis sobre la motilidad de los ojos bajo la supervisión de Alfred Volkmann (1801–1877), y se tituló, "Questiones de motu oculi humani". 
Desde 1870, fue coeditor de la revista "Archiv für Psychiatry und Nervenkrankheiten" con Theodor Meynert y Karl Westphal, donde Wilhelm Erb publicó el primer informe sobre el reflejo rotuliano en 1875.
Gudden tiene en su haber una serie de trabajos neuroanatómicos como.
Comisura inferior de Gudden: Fibras del tracto óptico. Trabajos posteriores probaron que estos no se derivan de los nervios ópticos; es el eslabón de conexión entre los cuerpos geniculados mediales. Además, describió el núcleo interpeduncular y el núcleo tegmental.
Ley de Gudden: El daño a la corteza cerebral no conduce a la degeneración del sistema nervioso periférico. Además demostró que las estructuras centrales tendían a atrofiarse si se extirpaban los órganos de los sentidos o los núcleos de los nervios craneales.
Tracto de Gudden: El tracto peduncular transverso.
Signo de Gudden-Wanner: Acortamiento del tiempo de conducción ósea de un diapasón sobre cicatrices óseas craneales.
Sin embargo, fue como psiquiatra, donde von Gudden dejó su impronta indeleble en el entonces mundo contemporáneo de la neurología. De hecho, trató de introducir un nuevo tema, Nervenheilkunde, o fusión de neurología y psiquiatría.
Rechazó los métodos establecidos para el tratamiento de pacientes con enfermedades psiquiátricas como se practicaba antes y el concepto de fuerza física y exactitud moral, tal como lo defendían las generaciones anteriores de psiquiatras, eran anatema para él. 
Como protagonista empedernido del “principio de no contención”, introdujo ideas novedosas en el manejo de estos pacientes como la concesión de libertad personal y vida social, y el fomento de la comunicación íntima con el médico tratante, así como la provisión de una buena salud, personal capacitado y con un fuerte sentido del deber para cuidarlos. 
Este concepto, sin embargo, fue defendido mucho antes por Wilhelm Griesinger (1817-1868) y Ludwig Meyer (1827-1900), grandes psiquiatras de Prusia. Sin embargo, von Gudden lo practicó asiduamente por primera vez. 
En aquellos días, el hematoma del oído externo, así como las múltiples fracturas de costillas y la neurosis trófica que a menudo se encuentran en los reclusos psiquiátricos, generalmente se pasaron por alto, pero von Gudden vinculó estas aflicciones a una atención y supervisión insuficientes, o incluso a la violencia física cometida por los médicos o el personal de enfermería sobre los pacientes.
Gudden fue muy respetado por sus colegas y causó una profunda impresión en el mundo neurológico y psiquiátrico de su tiempo. Auguste-Henri Forel, que vino a trabajar con él en 1874, lo describió como un genio impredecible. 
Escribió: “Si uno pudiera hacer un conjunto de todos los contrastes y las contradicciones posibles, uno obtendría un Gudden… Aprendí muchísimo mientras estaba con Gudden, pero sobre todo cómo no dirigir el asilo, porque su tendencia era dejar que todo resultara en indescriptibles trastornos. Gudden era plenamente consciente de sus idiosincrasias y excentricidades y una vez comentó: “Cada uno de mis errores se venga amargamente”. 
James Papez, el destacado neuroanatomista escribió: “… estaba libre de toda pedantería y en las discusiones permitía a sus asistentes la mayor libertad. Estaba interesado en su crecimiento científico, pero estaba completamente despreocupado por su futuro”. 
Su colección de diapositivas histológicas aún se puede ver en la Deutsche Forschungsanstalt für Psychiatrie en Munich.
von Gudden murió de una muerte trágica y misteriosa. Fue nombrado noble en 1875 y estuvo a cargo del tratamiento de Otto, el hermano menor del rey Luis II de Baviera desde 1872, quien padecía desde su infancia algunas dolencias psiquiátricas.
En marzo de 1886, el gobierno bávaro expresó su preocupación por la cordura del rey que reinaba desde 1864. 
El Rey, un apuesto joven con empatía y un gran gusto por la música y el arte, a menudo descrito por la gente como el "Rey de los cuentos de hadas", a veces se había comportado de manera errática y gastado de manera pródiga y despilfarro grave, fue cuestionado por los funcionarios del gobierno. 
Se reunieron y finalmente se acercaron a Otto von Bismarck, el Ministro Presidente de Prusia, con fuertes acusaciones y preocupación por el estado mental del Rey, pero Bismarck desestimó sumariamente su alegato afirmando que esos eran "rastrillos de la papelera y los armarios del Rey" y refirió el asunto al organismo apropiado con el comentario picante, "... los Ministros desean sacrificar al Rey, de lo contrario no tienen ninguna posibilidad de salvarse". 
A principios de junio de 1886, un equipo de cuatro psiquiatras estimables integrado en von Gudden, junto con Hubert von Grashey, su yerno, Friedrich William Hagen y Max Hubrich, depositaron su declaración con el veredicto de que el Rey había estado sufriendo de paranoia. Concluyeron:
"Su Majestad se encuentra en un estado muy avanzado de trastorno mental y lo más probable es que sufra lo que los psiquiatras llamarían paranoia (locura).
Con este tipo de enfermedad, con su desarrollo paulatino pero avanzado y que se viene notando desde hace bastante tiempo, Su Majestad debe ser declarada irrevocablemente, y es posible que su estado mental se deteriore.
Debido a su enfermedad, es claro que Su Majestad ya no tiene voluntad propia y por ello lo más probable es que no pueda gobernar, y que esta situación probablemente dure no solo un año sino el resto de su vida".
Por cierto, ninguno de estos cuatro sabios designados por el Gobierno para examinar al Rey lo conoció antes, a excepción de von Gudden hace 12 años y desde entonces el diagnóstico sigue siendo controvertido. Finalmente, el rey fue depuesto el 10 de junio, y después de un intento fallido de huir, cuando los guardias lo agarraron, le preguntó a von Gudden: “¿Cómo puedes declararme loco? Después de todo, nunca me has visto o examinado antes.” von Gudden respondió claramente: “… era necesario; la prueba documental, los informes de la servidumbre son muy copiosos y completamente fundamentados. Es abrumador.”
Unos días más tarde, el 13 de junio de 1886, en una fatídica tarde de domingo, Gudden acompañó al Rey a dar un paseo nocturno por uno de los parques en los terrenos del castillo y los asistentes recibieron instrucciones de mantenerse alejados. Herbert von Grashey escribió que cerca de la orilla del lago Sternberg, el rey salió corriendo y saltó al lago, posiblemente con la intención de suicidarse. Cuando von Gudden se apresuró a rescatarlo, el poderoso rey lo golpeó en la cabeza y lo ahogó hasta que murió por asfixia. A partir de entonces, el rey nadó más adelante y se ahogó. Dos de ellos fueron vistos por última vez alrededor de las 6:30 p. m. y se esperaba que regresaran a las 8:00 p. m. 
A medida que pasaba el tiempo, la gente de seguridad ansiosa salió corriendo, solo para descubrir, en medio de una fuerte lluvia, que ambos habían perdido la vida y que sus cadáveres flotaban en el lago.
El informe de la autopsia sugirió que el Rey se había suicidado, aunque no se pudo encontrar agua en los pulmones, una evidencia incontrovertible de ahogamiento antemortem, y además, se sabía que el Rey era un nadador entrenado y su cuerpo fue encontrado donde solo había agua. Por el contrario, había muchas marcas de lesiones en la cabeza y el cuello de von Gudden, lo que claramente sugería estrangulación, pero extrañamente, no se documentó nada más en el informe.
Existe una fuerte opinión de que el Rey fue asesinado mientras intentaba escapar nuevamente esa noche y un informe sugiere que fue asesinado a tiros. Jako Lidl, el pescador personal del rey, escribió: “Tres años después de la muerte del rey, me hicieron jurar que nunca diría ciertas cosas... El estado se comprometió a cuidar de mi familia si algo me sucediera, ya sea en tiempos de paz o guerra." 
Sin embargo, sus notas personales que se encontraron después de su muerte decían que estaba escondido detrás de los arbustos esperando llevar al Rey a un lugar seguro donde lo esperaban sus fieles seguidores. Escribió: “Cuando el rey se acercó a su bote y puso un pie en él, sonó un disparo desde la orilla, aparentemente matándolo en el acto, porque el rey cayó sobre la proa del bote”.
Otra opinión predominante es que el Rey murió de un ataque al corazón luego de sumergirse en agua fría en el lago.
Emil Kraepelin, el psiquiatra sin igual y socio cercano de von Gudden, sugirió que von Gudden caminó con el rey para ganarse su confianza y su insistencia en que ningún asistente lo siguiera, seguramente fue un error flagrante de su parte y Charles Workman escribió en su obituario en el British Medical Journal que, "... esta confianza, que estaba acostumbrado a depositar en sus pacientes, parece haber demostrado ser la causa de su propia muerte". 
Sin embargo, Ingrid Kane, quien escribió un libro sobre la vida de von Gudden, narró lo siguiente: “Gudden les dijo firmemente a los enfermeros que no los acompañaran ni los siguieran durante su caminata nocturna. Se cree que el rey murió alrededor de las 7:00 p. m., fue entonces cuando su reloj se detuvo y cuando fue encontrado a las 11:00 p. m., se había establecido el rigor mortis. Dos oficiales patrullaban a distancia pero no demasiado lejos de la escena, afirmaron no haber oído ni visto nada. Gudden y el rey fueron encontrados a pocos metros el uno del otro... El reloj de Gudden se había detenido poco después de las 8:00 p. m. A los sirvientes se les dijo que permanecieran dentro del castillo por el momento. Se realizó una autopsia al rey antes de ser enterrado. Aunque la declaración oficial fue “muerte por ahogamiento”, el informe de la autopsia contiene solo una oración sobre la condición de los pulmones del rey. No dice si había o no agua en los pulmones. Por alguna razón incomprensible, nunca se realizó una autopsia a Gudden para determinar la causa de la muerte”.
Por lo tanto, la cadena de eventos que condujeron a la muerte no natural de von Gudden y el rey de Baviera sigue siendo un enigma hasta el día de hoy. En primer lugar, se argumenta si el rey Ludwig II estaba realmente loco o si, bajo la fachada de locura, se había tramado algún tipo de conspiración para destronarlo.
Hay, and Förstl et al.., después de un cuidadoso análisis de sus síntomas, sugirió que con toda probabilidad, el rey había estado sufriendo durante mucho tiempo una enfermedad esquizofrénica o un trastorno esquizotípico, combinado con una posible degeneración del lóbulo frontotemporal, como se desprende de los informes de la autopsia, y Steinberg y Hippius, afirman que a pesar de los argumentos en contra de la expulsión del Rey desde el punto de vista constitucional y psiquiátrico, von Gudden y otros probablemente estaban justificados al declarar que el Rey era incapaz de gobernar y, por lo tanto, su expulsión del poder soberano era apropiada.
Zerssen en un erudito artículo de 2001, escribió: "... ya durante el 1er año de su reinado, mostró rasgos que cumplían con los criterios de la CIE-10 para el trastorno esquizotípico junto con un trastorno de personalidad del grupo B combinado. Hacia el final de su vida, Ludwig desarrolló una “locura imperial”, un patrón típico de excesos de comportamiento que incluye ansia de poder, esplendor, construcción, gasto desenfrenado, alimentación excesiva y explotación sexual, venganza con tendencia a la crueldad e inclinación por el teatro y a veces actos irracionales. Este síndrome complejo suele manifestarse en gobernantes excesivamente egocéntricos que tienen un poder casi ilimitado o, en el caso de Luis II, un deseo abrumador de poseerlo. Su locura imperial posiblemente se debió a un síndrome cerebral orbitofrontal. Una conjetura es que esta condición refleja un proceso neurodegenerativo; otra es que un déficit primario, iniciado por un daño cerebral después de un episodio severo de meningitis durante la infancia de Ludwig, desempeñó un gran papel". 
Sin embargo, Häfner y Sommer rebuscaron en las páginas de archivo de la historia médica alemana del siglo XIX y concluyeron que ni la experiencia incuestionable de von Gudden ni el supuesto comportamiento excéntrico del rey dan crédito a ninguna prueba sustancial de que el rey estaba verdaderamente loco.
En una publicación posterior, los mismos autores fueron particularmente severos en su pronunciamiento de que, “…los que estaban en el poder utilizaron la psiquiatría para sus propios fines".
Por lo tanto, al leer las opiniones de diferentes escritores, aún no está claro si el rey se suicidó, mató a von Gudden, fue eliminado por sus adversarios o murió de muerte natural por exposición al agua fría. Y si von Gudden murió en la pelea o simplemente se ahogó, está abierto a dudas. Y, finalmente, su papel al declarar al Rey loco y paranoico parece dudoso para muchos autores. Todavía hay espacio para más investigaciones sobre la trágica muerte de estos dos hombres.

* Kalyan B. Bhattacharyya // Ann Indian Acad Neurol. 2017 oct-dic; 20(4): 348–351.

DR. ADOLPHE MARIE GUBLER

«Curar pocas veces, aliviar a menudo, consolar siempre». Adolphe Marie Gubler.

Adolphe Gubler nació en Metz, Francia, el 4 de abril de 1821.
Su padre desapareció y su madre Eugénie, al no disponer de medios,  se lo entregó a una tía materna que vivía en Rocroy y estaba casada con un farmacéutico de la armada.
En Metz realizó sus estudios primarios y secundarios. 
Se trasladó a París para cursar la carrera de medicina. 
En 1844 obtuvo la plaza de intemo. Fue alumno del gran clínico Armand Trusseau, de quién heredó la espontaneidad, originalidad, entusiasmo y la capacidad para familiarizarse con las novedades. 
También estuvo muy influido por Pierre Francois Rayer, de quién aprendió el espíritu de la curiosidad científica, la tendencia a investigar fenómenos nuevos y a realizar estudios comparados, así como la capacidad para ponderar y valorar detenidamente los nuevos hallazgos.
Se doctoró en 1849 con la tesis "Des glandes de Mary (Cooper) et de leurs maladies chez I'homme".
Fue médico de varios hospitales civiles de Paris y obtuvo en 1853 la agregación con la tesis "Théorie la plüs ratíonelle  de la cirrhose". 
Fue profesor de la Facultad de Medicina de París desde 1858 y sustituyó a Germain Sée en la cátedra de Materia Médica y Terapéutica en 1868 cuándo éste pasó a ocupar la de Clínica Médica.
Víctima de una enfermedad crónica se trasladó a la ribera mediterránea donde estudió la geología dc las islas Lerin así como su fitología. 
En 1869 se instaló en Lamalgue.
A lo largo de su vida recibió numerosos premios y condecoraciones y desempeñó impotantes cargos. Fue premiado por la Académie des Sciences en 1852 y 1875 y de la Socíété de Bíologie recibió el premio Godard. 
Ocupó la vicepresidencia de esta última y de la Société Botanique de France en 1862 \ 1868. 
Fue elegido miembro de la Académie de medecine en la sección de terapéutica e historia natural en 1885.
Publicó más de medio centenar de trabajos en forma de libros, folletos y artículos relativos a muchos temas: anatomía, fisiología, patología, química aplicada a la patología, botánica médica y, especialmenre, sobre terapéutica y farmacología.
Murió a consecuencia de un cáncer de estómago en Lamalgue, cerca de Toulon, el 20 de abril de 1879. 
El funeral se celebró el 26 del mismo mes en la Eglise Saint Roche y al mismo asistieron personalidades tan destacadas como los profesores Vulpian (decano de la Facultad de Medicina), Richet (presidente de la Académíe de médecine), Broca, Bergeron, Bouley, etc. 
Su prematuro e inesperado fallecimiento tuvo una gran repercusión en el mundo científico dando lugar a la publicaclón de numerosas necrológicas en varias revistas médicas como Union Médicale, Tríbune Médicale, Archives generales de médecine, Gazette hebdomadaire, Lyon médicale, etc.
También es muy actual en nuestros dias su frase de que "no hay enfermedades, solamente hay enfermos". Aparece aquí notablemente matizada una de las bases de la terapéutica galénica: la indicación.
Para Adolphe Gubler la enfermedad se componía de la noción de sus causas que podían ser externas al organismo y de sus síntomas; por tanto, no puede ser considerada como un ente aparte, sino como una manera de ser. Así pues, las especies nosológicas no serían más que convencionalismos. 
Esto le permirió negar la existencia de específicos y le permitió hablar de especialidad de acción, o conjunto de efectos histológicos producidos sobre un órgano o sobre un tejido deteminado. Los fenómenos fisiológicos, los patológicos y los terapéuticos pertenecían a la misma esfera y el mecanismo de la curación se efectuaba por procedimientos análogos y por vías semejantes que el proceso morboso, o dicho de otra forma: el estado de enfermedad se rige por las mismas leyes que el estado de salud. Si se conoce bien la acción que ejerce un medicamento en el hombre sano, podrá predecirse su eficacia cuando se lo emplee en una enfermedad. En palabras del propio Gubler:
"En definitiva, las entidades nosológicas son ficciones; los específicos, añagarzas, y las fórmulas inflexibles, armas ciegas de dobte filo; como asi mismo es preciso renunciar en absoluto a esa medicina que pudiéramos llamár cajón, es decir, a esa medicina por medio de la cual, dada una enfermedad, basta combatirla con una fórmula indicada de antemano y uniformemente aplicada". 
En otra de sus obras Gubler explica que hay que diferenciar bien los conceptos de "acción fisiológica y efectos terapéuticos". Esto resume para él toda una doctrina terapéutica:
"Los medicamentos son meros modificadores de los órganos y de las funciones, y de ninguna manera antagonistas de entidades morbosas, y por otra parte obran lo úismo en el estado de salud que en el de enfermedad".
"No existen en rigor ni propiedades ni virtudes terapéuricas: el alivio y la curación de un mal no son el resultado de uná lucha empeñada contra este por un agente capaz de combatirle y neutralizarle directamente, como haria un ácido con una base".
A pesar de que en pocos años se introduciría tímidamente la teoría celular para explicar los procesos fármacológicos, se vislumbra en las explicaciones que acabamos de ver la idea de que los fármacos no originan mecanismos o reacciones desconocidas, sino que se limitan a estimular o a inhibir procesos fisiológicos.
Un año más tarde Gubler hacía una serie de matices a lo dicho más arriba. Le obligaba a ello el surgimienlo de la mentalidad etiopatológica. Había una serie de enfermedades de las que se conocía ya la causa. No obstante, opinaba que, a pesar de eso, las alteraciones que se producían en los sólidos y los humores del organismo tendían a ser parecidas. 
Había que aceptar también medicamentos con cierta especificidad como los antisépticos y antiparasitaros, pero también observó que la forma de obrar no es para todos la misma; es decir, algunos antiparasitarios, por ejemplo, actúan como fenómeno químico que consume el oxígeno que necesitan los parásitos para vivir, otras actúan modificando el medio en el que viven, etc. 
Opina también que la vacuna, igual que haría la viruela, no hace más que modificar el organismo impidiendo evolucionar dos veces en un mismo terreno el "fermento varioloso".
No fue precisamcnte Gubler el que escatimó elogios a la clínica.
lgual que otros contemporáneos suyos decía que nada se podía hacer en terapéutica si no se sometía todo al criterio clínico; por tanto, los servicios que prestaban la física, la química y la fisiología no podían dar los frutos si no se situaban por encima de las exageraciones de "quienes todo quieren explicarlo en esta etapa de transición, forzando demasiado los hallazgos del laboratorio". 
Esto no nos puede llevar a pensar quc cl interés dc Gubler por la clínica sc situaba en el mismo plano que el de otros autores como Armand Trousscau y cuyas diferencias deberían estudiarse en profundidad. Para estos no importaba cómo obraran los medicamentos mientras curasen, y para Gubler era neccsario someterlos a un estudio farmacoterápico (del laboratorio y junlo a la cama del enfermo).
Gubler, Rabuteau, Lereboullet o Amalio Gimeno y Vicente Peset en España, eran conscientes de la etapa de fuerte cambio que vivía la medicina de aquella época. Sus textos contienen información acerca de la relación de la terapéutica con las ciencias básicas: historia natural, física, química, matemáticas, etc.
Tampoco podemos esperár de los médicos de este período una coherencia absoluta entre la teoría general que exponen en sus manuales, y la aplicación dc la misma en lo que podemos llamar farmacoterapia especial. Una hojeada rápida a los distinlos capítulos del Codec Medicamentarius de Gubler nos pone de manifiesto lo que acabamos de decir. Por el mismo notivo podemos afirmar que este autor no sólo practicó la farmacología clínica sino que también se dedicó a la farmacología experimental.
Por último, es necesario que nos refiramos escuetamenle a los conceptos sobre terapéutica empleados por Gubler. Para él la terapéutica es el arte de curar. Los medios dc que se vale para lograr sus objetivos son de dos tipos: los que pertenecen al área dc la higiene y los que pueden agruparse con el nombre de remedios. Estos últimos son de varias clases:
Tan pronto son operaciones quirúrgicas o aplicación de apósitos, como "fluidos imponderables", como la luz, el calor o la electricidad. Muchas veces estos remedios son medicamentos y su conjunto constituye lo que llama farmacoterapia. En cuanto a la clasificación de éstos, aparte de dar noticias de las que emplean otros autores, se inclina por la que ya en su día propusiera Bichat notablemente modificada por otros, entre ellos, Trousseau y Pidoux. 
Esta idea global de la terapéutica se plasmó también en los planes dc estudio españoles de medicina del siglo pasado y comienzos del actual, y en los manuales de la disciplina que se emplearon.
Adolphe Gublcr, por tanto, es un excelente representante del grupo que inició lo que hoy llamamos "farmacología terapéutica".
EI Joumal de Thérapeutique fue fundado por Gubler cn 1874, quien figuraba como editor de la misma. Tenía como colaboradores a Arthur Bordier y a Emest Labbée.

"ADOLPHE GUBLER Y EL JOURNAL DE THÉRAPEUTTQUE" (1874-1883)
José L. Fresquet Febre
Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación (Universidad de Valencia - CSIC). Abril de 2008.

22/01/2022

DR. VINCENZO GUALDI

Oftalmólogo italiano nacido en 1891.
Describió por primera vez en 1913, gemelos sordomudos idénticos con lateralidad de los puntos lagrimales y acortamiento de la hendidura del párpado.
Esta condición médica fue descripta junto a Jan van der Hoeve (1878-1952), un oftalmólogo holandés y Nicolaas Adolf Halbertsma (1889-1966), un médico holandés.
Se conoce como el Sindrome de van der Hoeve-Halbertsma-Gualdi.
El Dr. Vincenzo Gualdi murió en 1976.

* Access Anesthesiology

DR. ROBERT OTTO GSELL

Tambien llamado Otto Gsell-Dietschi, fue un médico internista y profesor universitario suizo nacido el 30 de marzo de 1902 en St. Gallen.
Hijo de Karl Otto Gsell, médico, e Irma Sabina Bärlocher. 
Casado en primeras nupcias con Luise Klara Dietschi y luego con Doris Blauenstein. 
Estudió medicina en Ginebra, Kiel, París, Viena y Zúrich, donde en 1926 aprobó el examen estatal y obtuvo su doctorado en medicina. 
En 1928, describió la necrosis mediana quística que más tarde recibió su nombre y el de Jakob Erdheim, como Enfermedad de Gsell-Erdheim.
Fue médico adjunto en Basilea, Berlín y Zúrich y desde 1933 médico jefe. 
Más tarde se convirtió en jefe de la clínica de medicina interna del hospital de St. Gallen, profesor titular y director de la Universidad de Basilea. 
Concentró su labor investigadora principalmente en las enfermedades infecciosas (polio, fiebre Q). 
En 1952 recibió el Premio Marcel Benoist por sus estudios sobre la leptospirosis. 
La Universidad de Tübingen (1962) y de Turku en Finlandia (1970) le otorgaron el Doctorado Honoris Causa.
Fue Presidente de la Comisión de Ética Médica de la Academia Suiza de Ciencias Médicas (1977-82).
Murió el 26 de noviembre de 1990 en Arizona, Estados Unidos.

* Dizionario storico della  Svizzera (DSS)