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martes, 29 de junio de 2021

DR. WILHELM FRIEDRICH CEELEN

Wilhelm Ceelen, Patólogo Alemán nacido el 21 de agosto de 1883 en Frankfurt y fallecido en 1964 en Bonn.
Presentó una de las primeras descripciones de hemosiderosis pulmonar espontánea.
Estudió en la Universidad Albrecht y Ludwig de Friburgo, la Universidad Ludwig y Maximilian de Munich y la Universidad Friedrich Wilhelm de Berlín. 
Recibió el título de doctor en medicina en 1910. 
De 1908 a 1911 fue asistente en el Instituto de Patología de Berlín con Johannes Orth. 
En 1913 se convirtió en privatdozentem, en 1917 en profesor asociado. 
En 1925 se le otorgó la cátedra de anatomía patológica en la Universidad de Greifswald, y después de un año se trasladó a la Universidad de Bonn.
Trabajó como director del Instituto de Bonn durante un período de 28 años, desde 1926-1954.
Durante la guerra, el instituto ubicado en Theaterstrasse en Bonn fue destruido el 28 de diciembre de 1944. 
En primer lugar, el instituto se trasladó temporalmente a Katzenburgweg. Junto con F. Roth y W. Korte, Ceelen planeó un nuevo edificio para el instituto en el cuartel antiaéreo construido en 1936 en Venusberg. Los arquitectos B. Gelderblom y W. von Holy implementaron estas ideas para que el nuevo edificio pudiera ser inaugurado en 1953
El 17 de noviembre de 1945, solo un año después de su destrucción y solo seis meses después del fin de la Segunda Guerra Mundial, la Universidad de Bonn reabre.
Mas de 100 profesores regresaron.
Los estadounidenses establecieron una administración municipal provisional, a la que también se le asignó la responsabilidad de la universidad. Además del futuro alcalde Eduard Spoelgen (1877-1975), este incluía a los profesores Wilhelm Ceelen y Hans Cloos (1885-1951). 
De acuerdo con la voluntad del gobierno militar, la ciudad también tuvo que hacerse cargo del apoyo financiero de la universidad hasta que esta tarea pudiera ser asumida por los órganos de la recién creada provincia de Renania del Norte.



Foto: Web sities Stadtmuseum Bonn

lunes, 28 de junio de 2021

DR. PIERRE LOUIS ALPHÉE CAZENAVE

Nacido en Francia en 1795 y murió a finales de abril de 1877 en Garches, Francia.
Fue uno de los pioneros de la Dermatología en París y Sifilólogo.
Tras licenciarse en Medicina, fue médico interno del hospital de Saint-Louis, formándose con Laurent-Théodore Biett (1781-1840). 
Cazenave fue uno de los más destacados seguidores de Biett, y en 1828, junto con el alemán Heinrich Schedel publicó las lecciones de su maestro en una obra titulada "Abregé pratique des maladies de la peau", un libro de texto muy popular, que fue editado 5 veces y traducido al alemán y al italiano. 
En 1831 Cazenave se encargó del servicio de coléricos en Saint-Louis. 
En 1835 obtuvo la agregación con el trabajo "Quels sont les caractères des névroses"
En 1836 fue médico del bureau central de los hospitales. 
En el texto de Cazenave se siguió la clasificación de Biett con total fidelidad. 
Se trataba de una clasificación fundamentalmente morfológica, con pequeñas variaciones sobre el ordenamiento de los géneros de Willan. 
Sin embargo, al ser más completa, presentaba algunos problemas de clasificación, ya porque faltaban algunas lesiones elementales (Cazenave no se atrevió a aumentar su número) o bien porque empezaba a introducir algunos criterios de clasificación no propiamente morfológicos, como en el caso de las sifílides. 
Alphée Cazenave decidió constituír siete órdenes nuevos: lupus, pelagra, sifílides, púrpura, elefantiasis árabe, queloides y grano de Alepo. A pesar de todo el concepto morfológico sigue predominando en este tratado. 
A Cazenave se debe la descripción del pénfigo foliáceo, frecuentemente mencionado con su nombre (1844). También hizo notables aportaciones al lupus, al que fue el primero en denominar lupus eritematoso (1851).
En 1837, Cazenave sucede a Alibert en Saint Louis, imponiendo, junto con Biett, la ortodoxia willanista en el hospital. 
Sin embargo, Cazenave también cometió importantes errores. Su adicción a la teoría morfológica le llevó a negar la naturaleza parasitaria del favus, de la tinea capitis y de la pitiriasis versicolor. También rechazó la teoría de las diátesis y del "factor terreno" propugnada por Hardy y Bazin, negando las manifestaciones cutáneas de las enfermedades viscerales y las repercusiones sistémicas de las enfermedades de la piel. 
Para él la piel era un órgano aislado sin ningún tipo de relación con los órganos internos. 
Entre 1841 y 1844 fue encargado del curso de enfermedades de la piel. Sus clases fueron recogidas en "Leçons sur les maladies de la peau, professées à l École de médecine de Paris" (1945). 
Como señala Tilles, el Hospital Saint-Louis fue considerado durante mucho tiempo como el escenario central de la dermatología en Francia. 
En 1856, Cazenave publicó su propio libro, Leçons sur les maladies de la peau, ricamente ilustrado con litografías de los enfermos de su clínica. 
Rupia sifilítica, según una de las láminas del libro de Cazenave (1856)

Allí se crearon los Annales de dermatologie et de syphiligraphie en 1868, se creó la primera cátedra de enfermedades de la piel, se fundó la Sociedad Francesa de Dermatología (1889) y se organizó el primer congreso internacional de la especialidad. 
También le corresponde el honor de haber fundado la primera revista dermatológica francesa Annales des Maladies de la Peau et de la Syphilis (1843-1852). En ella intentó introducir los nuevos conceptos dermatológicos procedentes de Austria y Alemania, más afines a su pensamiento organicista que a los conceptos humorales que subsistían en Francia. 


DR. ROGER RAPHAELE CATTAN

Nació el 20 de marzo de 1903 en Tunez y murió el 5 de marzo de 1963.
Hijo de Albert Cattan y Corinna Fortunata Moreno.
Logró su doctorado en Medicina en París, en 1930.
Fue Profesor de la Facultad de Medicina de París.
Participó en lo que se llamó "Síndrome de Siegal-Cattan-Mamou", término histórico para la fiebre mediterránea familiar. 

DR. IAN AYSGARTH BEWLEY CATHIE

El Dr. Bewley Cathie nació en Finchley, Middlesex, Inglaterra, el 3 de enero de 1908 y falleció el 17 de septiembre de 1989 en Barton House, Barton on the Heath, Moreton-in-Marsh, Gloucestershire.
Hijo de George Ernest Cathie y Lilly Jane Pickford Evans. 
Se casó con Marian Josephine Cunning. 
Perteneció al Cuerpo médico del Ejército Real.

DR. FERNAND CATHELIN

Cirujano francés, nacido el 27 de mayo de 1873 en Longjumeau, Seine-et-Oise y murió el 31 de marzo de 1960.
Era Médico Interno en 1901 en París y se doctoró en 1902. Se convirtió en jefe de clínica con Jean-Casimir-Félix Guyon (1831-1920), más tarde cirujano jefe del Hôpital d'Urologie.
Alumno de Félix Guyon, Lejars y Charles Richet, está familiarizado con el trabajo de JL Corning, Bier, Quincke, Tuffier y Doléris sobre anestesia espinal o vía subaracnoidea. Primero describió la existencia del espacio epidural a través de experimentos con animales, luego en humanos en 1901; la droga utilizada es la cocaína. 
Él cree que la única forma de acceder al espacio epidural es la vía sagrada. Intenta la vía lumbar en un perro muerto y describe la dificultad de permanecer en el espacio epidural: “o no entramos o perforamos la duramadre”.
En 1901 el radiólogo Jean Athanase Siccard, publicó un trabajo presentado en la Sociedad de Biología de París, en el que describe la administración de diversas substancias a través del hiato sacro. La experimentación realizada en animales y humanos producía analgesia en perros, pero no en humanos, probablemente por el empleo de dosis insuficientes de cocaína.
Fernand Cathelin escribe en la misma revista una, experiencia exitosa en un perro de 7 Kg. al que se le administraron 30 mgr. de cocaína por el hiato sacro. 
El 5 de Febrero de 1901, no consigue operar a 4 pacientes con hernias inguinales, a los que se administraron de 1 a 8 cgr. de cocaína al 1 y 2. Al conseguir únicamente una disminución de la sensibilidad, asume que el resultado podría mejorar en el hombre, si se incrementa la dosis y se diluye la cocaína. 
Por no utilizar dosis mayores que podrían ocasionar toxicidad, la técnica quedó a la espera, hasta que se sintetizó la Novocaína en 1904 (Alfred Einhorn) y se introdujo en la clínica de la mano de Heinrich Braun, un año más tarde.
El descubrimiento de la técnica epidural para la anestesia locorregional se ha atribuido a estos dos médicos franceses independientes. Sin embargo, para muchos historiadores franceses, parece que el mérito del descubrimiento debe atribuirse a Cathelin y que Sicard fue algo oportunista, siendo consciente de la investigación realizada por Cathelin en el hospital Pitié-Salpêtrière.
Fue Miembro de la Sociedad de Cirujanos de París y de la Sociedad de Urología.

DR. RAMÓN CASTROVIEJO BRIONES

Ramón Castroviejo nació en Logroño, España, el 24 de agosto de 1904, hijo del oftalmólogo Ramón Castroviejo Novajas (Sorzano, La Rioja) y de Ana Briones Trevijano (Navarrete, La Rioja).
Durante su pubertad observó y ayudó en algunas operaciones quirúrgicas de su padre, y desde entonces nunca concibió otra cosa que seguir su profesión.
Estudió el bachillerato en el Colegio Los Maristas en Logroño, y posteriormente se trasladó a Madrid, donde comenzó sus estudios de Medicina en la Universidad Central en el curso 1920-21, licenciándose en 1926. 
Durante sus años de estudiante fue un gran aficionado a los deportes —ciclismo, natación, futbol— descollando en lanzamiento de jabalina, llegando a ser en 1927 subcampeón de España y campeón universitario.
Realizó sus prácticas como interno con el profesor Manuel Márquez Rodríguez en el Hospital de San Carlos y en el Servicio de Oftalmología de la Cruz Roja con el doctor Francisco Poyales.
En 1928 marchó a Estados Unidos con una beca de investigación de 6 meses, aunque fijaría allí su residencia durante los siguientes 47 años. 
En 1930 se presentó y superó el American Board Exam. Ese mismo año volvió a Europa para recorrer hospitales donde había alguna experiencia clínica en queratotrasplantes, pasando por Madrid, París, Viena, Berlín y Praga.
Trabajó primero en el E.E.N.T. Hospital de Chicago (1928-30), después en la Clínica Mayo de Rochester (1930-32) y en el Institute of Ophthalmology del Columbia-Presbyterian Medical Center de  Nueva York (1932-52), donde realizó su primer trasplante de córnea en seres humanos. Allí, comenzó a hacer queratotrasplantes experimentales en animales, lo que resultó muy novedoso, pues en aquel tiempo, el trasplante corneal era algo desconocido fuera de Europa.
En la Clínica Mayo de Rochester, reunió toda la literatura existente, y operó cientos de conejos y algunos perros, reproduciendo todas las técnicas existentes y haciendo variantes en cuanto a profundidad (lamelares, con preservación de Descemet, grosor total, lamelo-penetrantes en escalón), diámetro (de tres milímetros a córnea total, o con conjuntiva y esclera añadidas), forma (circular, triangular, cuadrada, rectangular, trapezoidal, estrellada), bordes (perpendiculares, escalonados, biselados), sujeción (libres sobre cubiertos por suturas conjuntiva-conjuntiva o córnea-córnea receptoras, libres cubiertos por conjuntiva deslizada o invertida), etc. 
Sus mejores resultados los obtuvo con trasplantes corneales perforantes cuadrados de cuatro milímetros de lado o rectangulares, iniciados con un bisturí de doble hoja de su creación, completados a bisel con tijera, y sujetos con dos colgajos conjuntivales deslizados y suturados entre sí en el centro de la córnea, o con sutura directa de córnea a córnea. 
Sus primeros resultados los publicó en el American Journal of Ophthalmology de 1932.
La curiosidad que despertaron hizo que el mismo año se le diera una beca de investigación en el Eye Institute del College of Physicians and Surgeons de la Universidad de Columbia, en Nueva York.
En 1933 viajó a Europa para presentar sus observaciones en el XIV Concilium Ophthalmologicum Universale, provocando gran sorpresa que, desde América, hasta entonces ajena al problema de los trasplantes, un joven de veintinueve años marcaba el rumbo a seguir con criterios objetivos basados en la evidencia.
Entre 1936 y 1939 se desarrolló la guerra civil española y entre 1939 y 1945 la segunda guerra mundial.
Y esta época, que fue relativamente estéril para la producción científica de Occidente, fue, sin embargo, muy fértil para Castroviejo, que desarrolló en Nueva York una gran actividad en investigación básica en histopatología y biomicroscopía, y en investigación aplicada en cirugía ocular de catarata, glaucoma y sobre todo de trasplante corneal.
En 1945, el Estado de Nueva York aprobó el primer Banco de ojos del mundo para obtención, conservación y suministro de córneas humanas, que ya fue operacional hacia 1950.
En 1948, Castroviejo abrió un hospital privado de ojos en el barrio neoyorkino de Manhattan, en el número 9 de la calle East 91, que atendía toda clase de cirugía ocular, y que pronto se transformó en el centro de referencia mundial para queratoplastias.
La incredulidad en la eficacia de esta cirugía quedó definitivamente borrada cuando en el congreso de la American Academy of Ophthalmology celebrado en Chicago en 1950, Castroviejo llevó a cerca de cincuenta de sus pacientes trasplantados, los cuales pudieron ser revisados directamente por los asistentes.
Durante las dos décadas siguientes Castroviejo pasó a ser el más conocido oftalmólogo estadounidense.
A partir de 1952 figura como director del Department of Ophthalmology del St. Vicent's Hospital and Medical Center de New York, y Director del Department Special Corneal Surgery, New York Eye and Ear Infirmary  entre otros muchos hospitales e instituciones.
En 1936 adquirió la nacionalidad estadounidense. En 1945 contrajo matrimonio con Cintia Warren Smith, con la que tuvo dos hijos, Christopher y Alix.
Al principio de los años setenta Castroviejo comenzó a tener algunos problemas de salud, afectando el corazón y las articulaciones coxo-femorales, lo que requirió implantarle dos prótesis de cadera, y empezó a pensar en regresar a España, a la que comenzó a viajar más frecuentemente, alternando estos viajes con su práctica médico-quirúrgica en Nueva York.
En 1975 se trasladó a Madrid, en donde se había creado tres años antes el Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo, vinculado inicialmente a la Universidad Autónoma y, posteriormente, a la Universidad Complutense de Madrid. 
En este mismo año impulsará el Banco Español de Ojos, fruto de su experiencia en Estados Unidos, desarrollando una intensa labor tanto desde el aspecto clínico como social mediante campañas publicitarias y utilizando todos los medios de comunicación a su alcance con el fin de difundir la importancia de la donación de órganos.
Desarrolló una ingente labor como cirujano tanto en hospitales como en su clínica privada. 
Piezas fundamentales serán la investigación de técnicas quirúrgicas que revolucionaron la cirugía de la córnea, especialmente, el trasplante de córnea. 
Fue innovador en la creación y diseño de aparatos de instrumental quirúrgico, como pinzas, portaagujas, o cuchillos para queratoplastias que actualmente llevan su nombre. 
Difundió sus investigaciones y práctica clínica por medio de artículos, conferencias, ponencias y de su colección de fotografías y películas. El Dr. Castroviejo filmaba y, posteriormente, montaba y documentaba las películas de las operaciones intercalando en muchas de ellas textos explicativos con clara finalidad docente. Su filmoteca reúne más de cuatrocientas películas. 
Impulsó la formación de jóvenes profesionales, con becas por las que pasaron numerosos oftalmólogos españoles, hispanoamericanos y filipinos, que posteriormente se constituyeron en la Asociación de Becarios del Dr. Ramón Castroviejo.
A su muerte, el 1 de enero de 1987,  a causa de un cáncer de laringe, el Dr. Castroviejo donó sus córneas. Uno de sus discípulos, el Dr. Juan Murube del Castillo, realizó el trasplante de una de ellas, asistido por los Dres. Muñóz Negrete y Gutiérrez Carmona, en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid (Murube et al., 1999)
La importancia de la figura del Dr. Castroviejo queda reflejada en los numerosos reconocimientos de carácter científico y profesional, como miembro honorario de sociedades científicas, nombramientos en destacadas universidades o la considerable bibliografía dedicada a su trabajo.

domingo, 27 de junio de 2021

DR. JOSEPH PHILLIPPE EMMANUEL CASTAIGNE

Nació el 27 de febrero de 1871 en Bassac (Charente), Francia y falleció 21 de septiembre de 1951 en París.
Tenía un abuelo médico y en su familia muchos médicos, practicantes del campo. 
Trabajó con el profesor Emile Charles Achard (1860-1944) en el estudio de la función renal y con el profesor Anatole Marie Émile Chauffard (1855-1932) y Nicolas Augustin Gilbert (1858-1927) sobre enfermedades hepáticas.
Joseph Castaigne estudió medicina en París. Fue nombrado en 1896, interno de los Hospitales de París. 
Medalla de oro del internado en 1900, se convirtió en médico de los Hospitales en 1907 y el mismo año agrégé, primero de promoción. 
Durante la Gran Guerra, fue movilizado en Clermont-Ferrand, en la 136a legión. 
Estableció un gran centro de medicina general en Vichy. Después del armisticio, Castaigne fue llamado a París durante la epidemia de gripe que requirió la presencia de todos los médicos del hospital y, el 1 de enero de 1919, se convirtió en jefe del departamento de Caridad.
Tras la muerte de su hijo Gabriel, de ocho años por un sarampión complicado, decidió aislarse en el campo y se retiró cerca de Clermont-Ferrand. Solicitado por los profesores de la Facultad de Medicina de esta ciudad, fue nombrado casi de inmediato profesor de clínica médica, y el fisiólogo Billard le entregó la dirección de la escuela. 
A partir de ese momento dedicó toda su actividad a los hospitales, a la Facultad de Medicina y a las obras sociales en Clermont-Ferrand. En los hospitales, creó toda una serie de nuevos servicios y reorganizó la Facultad de Medicina.
Joseph Castaigne fue elegido corresponsal nacional de la Academia de Medicina para la división de medicina el 11 de febrero de 1930. 
Fue elegido asociado nacional el 6 de junio de 1939. 
Fue elegido miembro no residente el 12 de abril de 1947.
Fue nombrado caballero (1917), oficial (1919) y luego comandante (1935) de la Legión de Honor siguiendo los informes de los Ministros de Guerra y Educación Nacional.

DR. BENJAMIN CASTLEMAN

El Dr. Castleman nació en Everett, Massachusetts, USA, el 17 de mayo de 1906, el mayor de tres hijos, de padres judíos religiosos que habían emigrado de Rusia y poseían una pequeña tienda de comestibles. 
La familia pronto se mudó a Dorchester, Massachusetts, donde, cuando era adolescente, trabajó, contribuyendo con sus ingresos para apoyar la educación de sus hermanos menores, quienes se convirtieron en abogados y se trasladaron a Detroit para unirse a un pariente en una firma legal.
Después de la escuela secundaria, Castleman hizo su camino a través de Harvard College, ganando una vacante a pesar de la cuota de judíos que existía en ese momento.
Sin embargo, no tuvo éxito en su intento de ingreso a la Escuela de Medicina de Harvard (HMS). Teniendo un pariente próspero en New Haven con quien él pudo vivir, solicitó y fue aceptado por la Facultad de Medicina de Yale, donde se destacó. 
Su ídolo allí fue el Dr. Milton C. Winternitz, Presidente del Departamento de Patología y más tarde decano de la facultad de medicina.
Con ganas de volver al área de Boston para practicar medicina, el Dr. Castleman se ofreció como voluntario para los veranos de 1929 y 1930 como asistente no remunerado en el departamento de Patología del Hospital General de Massachusetts (MGH). 
Fue aceptado por la Dra. Tracy B. Mallory, Jefa de Patología en MGH. 
Durante su segundo año como voluntario, tuvo un ataque de fiebre reumática; no hubo evidencia de daño cardíaco residual, según el Dr. Paul Dudley White, a quien había sido remitido para evaluación.
La Dra. Mallory asignó dos proyectos a su alumno: el primero un estudio de tumores carcinoides en la región ileocecal, y el otro la organización de especímenes que habían sido fijados en frascos en una sala de conferencias. 
La Dra. Mallory quedó impresionada con el trabajo del Dr. Castleman en sus proyectos, así como su popularidad con el resto del personal del departamento. 
Al graduarse de la Escuela de Medicina de Yale, el Dr. Castleman se postuló para el MGH para una pasantía en patología, y al mismo tiempo una pasantía médica para Peter Bent Brigham Hospital y Johns Hopkins Hospital
Dos meses antes de presentarse al MGH, tuvo un segundo ataque de fiebre reumática, con artritis del codo izquierdo y soplo sistólico apical. 
Se disculpó con la Dra. Mallory a causa de su enfermedad y expresó su afán para volver al trabajo, pero la Dra. Mallory retrasó su regreso y lo convenció de que debía perseguir una carrera en patología en lugar de medicina por su enfermedad cardíaca. Se formó en el MGH desde 1931 a 1935.
En 1935, el Dr. Castleman se unió al personal de MGH como Patólogo Asistente. 
En ese momento comenzó a cortejar a su futura esposa, Anna Segal, quien era cuatro años menor que él. 
Ella también era hija de inmigrantes rusos, prósperos amigos de sus padres; ella se había graduado en Wellesley College en 1934. 
La pareja acordó dejar de salir hasta que ganara un salario digno, que alcanzó en julio de 1937.
Se casaron en diciembre de ese año. Anna era una mujer encantadora y atractiva que adoraba a su marido; ella era bien conocida por sus amigos (incluido su personal, residentes y becarios) como amable anfitriona. La pareja tuvo tres niños; un hijo, que se graduó de Harvard y se convirtió en un empresario informático médico, y dos hijas bien educadas, una de las cuales se casó con un médico que se convirtió en profesor de medicina en Jewish Hospital en St. Louis, y la otra con un físico espacial en Florida.
Cuando aún era residente, el Dr. Edward D. Churchill, profesor de cirugía, preguntó a la Dra. Mallory para nombrar a un residente en patología (el Dr. Castleman fue seleccionado) para localizar y extirpar las cuatro glándulas paratiroides para un examen microscópico durante 30 autopsias, en colaboración con el Dr. Oliver Cope, el residente quirúrgico elegido por el Dr. Churchill. 
Los dos residentes se hicieron amigos cercanos y colaboradores.
En 1935, los Dres. Castleman y Mallory fueron coautores del clásico artículo de 73 páginas sobre la patología de las glándulas paratiroides. 
Las más memorables de sus publicaciones fueron aquellos sobre trastornos paratiroideos, enfermedades del timo y mediastino, un trastorno del ganglio linfático recientemente reconocido que llevó al epónimo "Enfermedad de Castleman", un artículo que informa por primera vez sobre múltiples quimiodectomas diminutos del pulmón, un artículo que describe inicialmente múltiples tumores de células claras (azúcar) del pulmón, alta incidencia de émbolos ateromatosos en el riñón después de operaciones quirúrgicas aórticas, etc.
El Dr. Castleman también fue autor de las actas de dos prestigiosos seminarios de diapositivas (el 50 Aniversario del Seminario de la Sociedad Estadounidense de Patólogos Clínicos y el Seminario de Diapositivas del Hospital Penrose). En estas sesiones él y otros expertos discutieron en detalle 50 y 15 casos, respectivamente.
La objetividad requiere admitir que el Dr. Castleman fue coautor de cuatro artículos sobre pólipos adenomatosos intestinales grandes, y concluyó que no eran premalignos, una opinión compartida por otra gran patóloga, la Dra. Lauren V. Ackerman (Universidad de Washington, St. Louis). 
Su opinión fue finalmente considerada incorrecta por una gran mayoría de patólogos y cirujanos.
Muchos de estos artículos fueron escritos en 23 años (1951-1974) durante los cuales el Dr. Castleman estaba editando los expedientes del MGH, que fueron publicados en el New England Journal of Medicin (NEJM). Ser editor suele incluir la presentación de los hallazgos patológicos del caso además de presidir el ejercicio y editar la versión grabada de la discusión.
Durante sus años como editor, el Dr. Castleman participó en casi 1.200 casos. 
Después de la muerte de la Dra. Mallory a fines de 1951, el Dr. Castleman inicialmente se convirtió en jefe interino de Patología. 
En 1953 se convirtió en el jefe oficial de Patología del MGH
Como jefe, el Dr. Castleman fue responsable de preparar los laboratorios de patología del hospital.
Cuando estuvieron listos se mudó a un edificio de nueva construcción frente al río Charles en 1956. Antes de la mudanza, había revisado la excelente obra del Dr. James Homer Wright y sus contribuciones a la patología y la medicina y sugirió a los fideicomisarios del hospital que todo el edificio debe ser nombrado en honor del Dr. Wright, pero los fideicomisarios prefirieron que la familia Warren recibiera ese honor, y que los nuevos laboratorios de Patología sean nombrados James Homer Wright.
Una biblioteca espaciosa en el segundo piso fue nombrada "Biblioteca Conmemorativa de Tracy Burr Mallory".
El establecimiento de Castleman de dos becas anuales, durante las cuales un estudiante pasa medio año en el MGH en patología diagnóstica y la otra mitad en investigación, produjo muchos líderes en patología, oncología e investigación, incluido un premio Nobel (J.Michael Bishop).
La apretada agenda del Dr. Castleman también se interrumpió casi a diario al recibir uno o más casos desafiantes en el correo para su opinión experta. Finalmente, continuó la práctica de la Dra. Mallory de pasar tiempo en la habitación de los residentes para aprender más sobre cada uno de ellos y para ayudarlos con cualquier problema que pudieran haber tenido profesional o personalmente. 
El consideraba a sus residentes "Mis muchachos" y les ayudó con sus carreras a lo largo de sus vidas.
A diferencia de la Dra. Mallory, quien dejaba Boston por razones profesionales con poca frecuencia, el Dr. Castleman viajó mucho para dar conferencias, conducir seminarios de diapositivas y analizar las CPC basadas en los dados en el MGH. 
De 1951 a 1971 sus destinos incluían muchas ciudades de los Estados Unidos así como ciudades de Centroamérica, Cuba, otras islas del Caribe, América del Sur, Japón, India, Sri Lanka, Tailandia y Hong Kong. 
Fue un orador dramático. También se aseguró que tanto el público lego como los de la profesión médica comprendieran la gran importancia de su enseñanzas.
Otro de los logros del Dr. Castleman estaba ampliando los servicios de patología de MGH a hospitales no docentes que carecían de un sistema anatomopatológico. Esto incluía el Memorial Hospital en Worcester, Brockton Hospital y Emerson Hospital en Concord. 
Los residentes del MGH hacían autopsias en estos hospitales hasta que adquirieron sus propios Jefes de Patología Anatómica, comenzando con el Dr. Ronald Sniff, quien se convirtió en jefe del Hospital Memorial.
La notable cualidad del Dr. Castleman fue su auto confianza. En una ocasión confesó al Dr. Scully, "Me encanta resolver problemas". 
En un nivel más consecuente, el Dr. Castleman lideró batallas implacables y exitosas contra la venta de productos de tabaco en la tienda de regalos del hospital, y luego contra la realización de mastectomía radical por cáncer de mama.

El Dr. Castleman también evitó las reuniones del comité siempre que fue posible. Las que realizó fueron sesiones anuales con el personal para seleccionar a los pasantes entrantes. De lo contrario, lo mas cerca que estuvo de un reunión del comité fue cuando llamó a Austin Vickery y Robert Scully en su oficina en una ocasión y les pidió su opinión sobre algunos cuestión espinosas. 
Estuvieron de acuerdo en una solución, tras lo cual el Dr. Castleman exclamó: "Eso es lo que pensé que dirías, así que ya lo hice ".
Cuando el Dr. Castleman se acercó a la edad habitual de jubilación de 65 años en 1971, su personal organizó una cena de jubilación en su honor en Harvard Club el 29 de octubre de 1971, al que asistieron más de 150 colegas actuales y anteriores y sus cónyuges, así como invitados especiales.
Encontrar un sucesor digno no fue tarea fácil. Después de rechazar a varios candidatos de fuera de la ciudad, el comité de búsqueda seleccionó al Dr. Robert T. McCluskey, quien era entonces presidente de Patología en el Hospital Infantil de Boston. 
El Dr. Castleman permaneció como jefe interino hasta que un nuevo jefe fue nombrado en el Hospital de Niños en 1974.
En enero de 1972, después de que el Dr. John Knowles se fuera su cargo como Director General del hospital para convertirse en Director de la Fundación Rockefeller, los Fideicomisarios del hospital decidieron nombrar a un Director General interino mientras busca uno nuevo. El candidato obvio para el
puesto temporal fue el Dr. Castleman, quien fue admirado en todo el hospital por sus habilidades administrativas y médicas. 
Superó las expectativas en su nuevo rol (tiempo durante el cual todavía era Jefe Interino de Patología) reorganizando las reglas y prácticas de los médicos, comenzando la construcción de nuevos edificios y, lo mas importante, obteniendo un Certificado de Necesidad y comenzando la construcción del nuevo Cox Cancer Centrar. 
En agosto de 1972, el Dr. Charles A. Sanders reemplazó al Dr. Castleman como Director General.
Durante su carrera, el Dr. Castleman recibió muchos premios. 
Recibió membresías honorarias en muchas sociedades médicas de patología sudamericanas y centroamericanas.
Se le dio un premio de viaje de la Fundación Rockefeller (1961) para mejorar la educación médica en países del Lejano Oriente. 
En 1961 también se convirtió en presidente de la Academia Internacional de Patología (IAP). Durante su viaje al Lejano Oriente, alistó muchas divisiones nuevas en la IAP, por lo que recibió el premio FK Mostofi en 1981. 
En 1972 entregó la prestigiosa Conferencia de Abbott Maude de la IAP.
Se convirtió en miembro honorario de dos Alpha Omega Alpha de la sociedad, uno en Harvard y el otro en la Universidad de Princeton. 
Fue galardonado con el Cátedra Shattuck en Patología en Harvard Medical School en 1979 y se convirtió en miembro honorario del Royal College of Pathologists. de Australia y el Royal College de Médicos y Cirujanos de Canadá.
Hubo cuatro honores que el Dr. Castleman probablemente consideró su mayor honor.
Un doctorado honorario en medicina de la Universidad de Göteborg en Suecia debido a su destacada labor en patología endocrina en 1961; una membresía de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias en 1960; la cátedra Benjamin Castleman en Patología en la Escuela de Medicina de Harvard que se estableció en 1977 y finalmente, la creación del Premio Benjamin Castleman al joven investigador financiado por sus antiguos aprendices y asociados en 1980. 
El premio se da anualmente, en la reunión de los Estados State-Canadian Division of the IAP, a un patólogo menor de 40 años que haya publicado un artículo destacado en el campo de la patología humana en el año anterior.
El Dr. Castleman tuvo dos enfermedades importantes durante su vida. Una cardiopatía reumática y macroglobulinemia de Waldenström. Su enfermedad cardíaca, acompañada de un soplo en la válvula mitral, había sido lo suficientemente importante como para que el Ejército rechace su solicitud para unirse a la Dra. Mallory en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. 
Muy decepcionado, el Dr. Castleman persuadió con éxito al gobierno de los Estados Unidos, la Fundación Rockefeller y el Eli Lilly Company para que le otorgará fondos para enviar a los nueve comandos del Ejército de EE. UU. y viajar por todo el mundo para mejorar la educación médica.
Ni la cardiopatía reumática ni la macroglobulinemia de Waldenström impidieron los logros del Dr. Castleman durante su mandato como Jefe de Patología. Sin embargo, el trastorno hematológico finalmente lo llevó a la muerte, lo que impidió que se completara una investigación que estaba cursando en el Departamento de Patología ocho años después de su jubilación (una comparación de los resultados de una gran serie de casos de cáncer de mama tratados por mastectomía radical y los manejados mediante cirugía e irradiación más conservadoras).
A principios de 1982, la macroglobulinemia del Dr. Castleman se convirtió en un tumor maligno del mediastino anterior. Una biopsia le dio su última oportunidad de resolver el problema. El tumor estaba muy maligno y tenía muchas células gigantes. El personal y los miembros responsables del diagnóstico solicitaron tinciones inmunohistoquímicas. 
El Dr. Castleman no podía esperar, a pesar de ellos, para acabar. Dejó su cama de hospital, se apresuró a
el laboratorio, miró brevemente la rutina de diapositivas manchadas, y exclamó: "No me importa lo que
muestra el "immuno". Es un linfoma muy maligno ". 
Como de costumbre, tenía razón.
Poco después de que se hizo el diagnóstico, la Facultad de Medicina de Harvard y el Hospital General de Massachusetts decidieron activar la cátedra Benjamin Castleman y otorgarla al Dr. Robert T. McCluskey ante su estimado colega. El evento, que tuvo lugar a mediados de junio, fue para el Dr. Castleman, Anna, sus colegas y sus amigos una mezcla de celebración y profundo dolor. 
El Dr. Castleman escuchó sonriendo a los oradores que lo elogiaban por todo lo que había logrado y luego, aún sonriendo, les agradeció por la oportunidad de servir a una institución tan grande como la MGH. 
Dos semanas después, todavía alerta mentalmente, murió de repente, el 29 de junio de 1982.
Uno tendría que buscar por todas partes para encontrar un patólogo contemporáneo, si es que existe uno, que hizo más por su departamento, su hospital y el mundo médico elevando lapatología a un nivel clínico vibrante como Benjamin Castleman.


Robert E. Scully

sábado, 26 de junio de 2021

DR. ALDO CASTELLANI

Aldo Castellani es un científico internacional, conocido por su contribución esencial a las investigaciones etiológicas sobre la enfermedad del sueño. 
Durante su carrera, que lo llevó a muchas partes del mundo, estudió una serie de enfermedades tropicales y obtuvo resultados importantes, como el descubrimiento de nuevas terapias y algunas técnicas fundamentales de laboratorio. 
Sus sorprendentes hallazgos, como la llamada prueba de absorción, la introducción de la vacunación múltiple o la exploración de la enfermedad del sueño y el descubrimiento de Trichophyton rubrum, se lograron incluso antes de los 35 años.
Su carrera académica duró unos setenta años, durante los cuales incrementó gracias a sus trabajos el conocimiento científico de universidades italianas y extranjeras. 
Nació el 8 de septiembre de 1874 en Florencia, Italia y murió el 3 de octubre de 1971 en Lisboa, Portugal.
Es profesor de Micología y Enfermedades Micóticas en la London School of Hygiene y Medicina Tropical; profesora de medicina tropical en la Universidad Estatal de Louisiana y también en la Real Universidad de Roma, de modo que la influencia directa de su conocimiento y experiencia se extiende a varios centros de docencia e investigación. 
En lo que respecta al amplio campo de sus actividades, y en el número de sus contribuciones a la literatura médica, Castellani tuvo una carrera notable. 
Se graduó en la Universidad de Florencia y continuó sus estudios con el famoso bacteriólogo Krause en la Universidad de Bonn, quien lo puso a trabajar en su propio laboratorio, donde se distinguió por lograr publicar su nuevo sistema de control médico en una prestigiosa revista alemana, que pasó a conocerse como el "Test Castellani ". 
Después de Alemania se fue a Londres para trabajar en la prestigiosa escuela de medicina tropical con Sir Patrick Manson, una figura legendaria que había pasado su vida en China e India. 
En 1902, a Manson se le pidió un bacteriólogo para detener una epidemia de tripanosomiasis en Uganda y envió a su asistente más brillante, Aldo Castellani. 
Fue a Entebbe, Uganda en 1902 por invitación del Foreign Office a investigar la enfermedad del sueño con George Carmichael Low y Cuthbert Christy 
Luego fue designado por el Secretario de Estado para las Colonias a la Escuela de Medicina de Ceilán
(Sri Lanka) donde permaneció hasta 1915 como director de una clínica.
En 1904 tuvo el honor de tener entre sus pacientes a la ex emperatriz francesa Eugenia, viuda de Napoleón III. Desde Ceilán realizó varios viajes de negocios a Filipinas, Indonesia y China.
Luego fue a Nápoles por un tiempo para ocupar una silla en el Royal Universidad, a la que renunció en 1918 para unirse a Sir Patrick Manson en el personal de la London School de Medicina Tropical. 
Fue designado para suceder a Sir Ronald Ross como director en jefe del Instituto Ross de Enfermedades Tropicales.
Pasó la última parte de su vida viajando, pero siguió siendo médico personal del ex rey italiano Umberto II, exiliado en Cascais y profesor en el Instituto de Medicina Tropical de Lisboa. 
Fue nombrado caballero en 1928. 
El entusiasmo de Castellani por los pacientes reales y eminentes como Benito Mussolini empañó su reputación y durante la Segunda Guerra Mundial apoyó a Italia contra los aliados, convirtiéndose en jefe del servicio médico del ejército italiano. 
Fue convocado a Roma por el ministro de las colonias, Alessandro Lessona (1891-1991) quien le informó que la guerra en Abisinia era inevitable y que Mussolini quería que siguiera la higiene de las tropas italianas en ese país hostil. 
Castellani aceptó y al día siguiente vio a Mussolini y discutió el plan de acción, recibiendo carta blanca. El crédito de que gozaba Castellani fue tan grande que un telegrama enviado a Badoglio, una vez iniciada la guerra, en el que se decía que los envíos de medicinas tenían prioridad sobre las municiones, casi provocó un derrame cerebral al flemático mariscal piamontés, que no se dio cuenta de cómo la victoria final dependía precisamente de la abundancia de esos medicamentos. 
Badoglio no leyó los periódicos extranjeros porque si lo hubiera hecho se habría dado cuenta de que todos los días aparecían artículos en los que se decía que los italianos serían golpeados precisamente por las enfermedades y no por las armas del Negus. 
Tras la caída del régimen fue duramente criticado por su decisión, pero se justificó diciendo que era un oficial de reserva y no podía desobedecer las órdenes del comandante en jefe y que Italia "bien o mal es mi País". 
Unos días después de ver a Mussolini, Castellani se fue con el ministro Lessona: se dirigían a Eritrea y desde Massawa fueron a Asmara para estudiar la situación sanitaria de esas zonas. 
Regresaron después de dos semanas y prepararon la expedición con todo lujo de detalles. 
Castellani compró enormes cantidades de quinina en Holanda, a pesar del ministro de Salud que se opuso, seguro que ya había suficiente. 
Con el inicio de las operaciones militares, el mariscal De Bono pareció ser demasiado cauteloso y Mussolini envió a Badoglio, Lessona y Castellani. 
El ejército italiano tenía 135 hospitales de campaña a su disposición, con quirófanos y máquinas de rayos X. 55 pequeños hospitales móviles, 4 laboratorios de investigación bacteriológica, 18 secciones de desinfestación, 139 depuradoras de agua, 4 almacenes de suministros farmacéuticos. 
Otros hospitales y laboratorios estaban disponibles para la aviación y la marina. Los médicos empleados fueron 2.484. Las expectativas de muerte por enfermedad entre las tropas se habían estimado en alrededor de 22.000 debido a malaria, disentería, tifus y paratifus, fiebres, viruela, insolación, beriberi, pelagra, escorbuto, avitaminosis, tétanos, meningitis, cólera, picaduras de escorpiones y serpientes, pero, gracias a Aldo Castellani, sólo se movilizaron 599 de casi medio millón de soldados. Según Castellani, los italianos que murieron por heridas en el campo fueron 1.099, pero otras fuentes hablan de 5-10.000.
El corresponsal de guerra Alaric Jacob descubrió sus aposentos saqueados en Cirene en diciembre de 1941 y estuvo tentado de pasar su correspondencia a su yerno Sir Miles Lampson, entonces embajador británico en Egipto. 
Sus honores ingleses fueron retirados, pero luego se los volvió a otorgar la reina Isabel.
Castellani fue presidente de la Sociedad Internacional de Dermatología de 1960 a 1964, que había fundado en 1959.
Publicó su autobiografía en Nueva York en 1960 titulada: "Un médico en muchas tierras".



* Aldo Castellani, el médico que hizo que Mussolini ganara la Guerra de Etiopía
   escrito por Giuseppe Leoni 
* Web Sities

DR. RICHARD CASSIRER

El profesor Richard Cassirer nació el 23 de abril de 1868 en Breslavia, Voivodato de Baja Silesia, Polonia, de familia judía.
Después de recibir su doctorado en medicina en 1891, se convirtió en asistente en la clínica psiquiátrica de Breslau con Karl Wernicke (1848-1905). 
En 1893 se trasladó a Viena, donde amplió sus estudios con Richard von Krafft-Ebing (1840-1902) y Heinrich Obersteiner (1847-1922). 
Más tarde, se convirtió en profesor de neurología en la Universidad de Berlín, entre 1912 y 1925, donde trabajó en estrecha colaboración con Hermann Oppenheim (1858-1919).
Como neurólogo clínico, Cassirer se especializó en la anatomía del sistema nervioso central y realizó contribuciones en su investigación sobre esclerosis múltiple, encefalitis y poliomielitis.
Entre sus obras escritas se encontraba una nueva edición (1923) de Lehrbuch der Nervenkrankheiten für Ärzte und Studierende de Oppenheim (Libro de texto de enfermedades nerviosas para médicos y estudiantes de Oppenheim). 
En 1912 describió por primera vez una enfermedad circulatoria caracterizada por una asociación de insuficiencia ovárica y acrocianosis con alteraciones vasomotor-tróficas de la piel, y alteraciones de la sensibilidad causadas por la desregulación del sistema nervioso vegetativo que ha recibido el nombre epónimo de "síndrome de Cassirer" o "síndrome de Crocq-Cassirer".
En 1921, se le pidió al doctor Cassirer que diera testimonio sobre la condición mental de Soghomon Tehlirian, un hombre acusado de asesinar a Talaat Pasha. Cassirer sostuvo que Tehlirian no estaba cuerdo cuando llevó a cabo el crimen debido a un estado psicótico causado por el hecho de que su familia fuera víctima de una masacre en tiempos de guerra.
Liebermann pintó numerosos retratos a lo largo de su vida, incluidos muchos amigos y conocidos que vivían en Berlín. 
El hermano del Dr. Cassirer, Paul Cassirer, un destacado comerciante de arte, encargó este retrato con motivo del quincuagésimo cumpleaños de Richard Cassirer. 
Cassirer se sentó para el retrato en el estudio de Liebermann, que estaba en el ático de su casa de Berlín, justo al lado de la Puerta de Brandenburgo,  y luego presentado en la Tate Gallery de Londres y en la exposición Free Secession.
Falleció el 20 de agosto de 1925 (57 años) en Berlín, Alemania.

viernes, 25 de junio de 2021

DR. JOSE MANUEL RIVERO CARVALLO

Nació en Tehuacán, Puebla, el 1° de abril de 1905. 
Inicialmente cursó estudios de medicina en la Universidad del Estado de Puebla. 
En 1928 ganó, por concurso, una beca del gobierno francés para ir a estudiar en París. 
Allí obtuvo el diploma de "Médico Malariólogo" (especialista en Malaria) el 29 de junio de 1930 y el diploma de especialista en Medicina Colonial en diciembre del mismo año. 
Dos años después consiguió también el título de "Doctor de la Universidad de París" con la tesis No. 431 sustentada en la Sorbona, la que se publicó en el mismo año como "La pression artèrielle au tours de l'anesthèsie et de certaines interventions chirurgicales" (Paris, E. Le François, 1932).
El joven médico mexicano presentó nuevos exámenes para obtener una beca de posgrado y poder cursar la especialización en cardiología, justamente cuando se iniciaban las especializaciones en el campo médico. 
Durante ese período, en el Hospital de la "Pitié", fue discípulo del ilustre cardiólogo Henri Vaquez, quien le dedicaría una foto suya con la dedicatoria "À mon excellent élève Rivera". 
La estadía parisina del Dr. Rivera Carvallo le permitió elaborar varios estudios sobre la presión arterial, que él publicó como solo autor o en colaboración con algún colega latinoamericano en la naciente revista "Archivos Latino–Americanos de Cardiología y Hematología". 
Tal revista, fundada por el Dr. Ignacio Chávez en 1930, es una de las más antiguas de la especialidad.
Cuando regresó a México, en 1934, revalidó su título de médico en la UNAM y ganó por examen de oposición un puesto en el pabellón 21 del Hospital General de la capital, pabellón que desde 1927 había sido organizado por el Dr. Ignacio Chávez como servicio de cardiología. 
Por una década siguió publicando regularmente artículos de tema cardiovascular en la revista mexicana ya mencionada. En sus trabajos, aplicó siempre el riguroso método francés de investigación y, con lujo de detalles, hizo gala de sus capacidades clínicas como un gran experto en semiología.
El año 1944, fue médico fundador del Instituto Nacional de Cardiología de México, en donde sería jefe de un servicio clínico y después Investigador clínico hasta el año 1970. 
Fue también Investigador y Profesor de Clínica Médica en la Facultad de Medicina de la UNAM. Un alumno italiano del Instituto de Cardiología lo recuerda como un fino especialista en semiología cardiovascular, muy agudo en la exploración física del enfermo, con el cual establecía una relación tanto de diagnóstico como de investigación. 
En el aspecto personal, se le definía como un hombre sencillo pero muy culto, inteligente pero sin ninguna presunción.
Por lo que atañe a sus principales contribuciones a la cardioangiología se puede citar un amplio estudio sobre las mediastinitis reumáticas en 1943; una descripsión en 1946, del signo para el diagnóstico de la insuficiencia tricuspídea en la revista que desde 1944 ostentaba el título "Archivos del Instituto de Cardiología de México".
A esta publicación siguieron otras acerca del diagnóstico de la estenosis tricuspídea y de la semiología de las lesiones tricuspídeas.
En el tratado del Dr. B. L. Fishleder, fundamental en el campo de la fonomecanocardiografía, se lee lo que sigue: "La importancia diagnóstica del soplo sistólico de la insuficiencia tricuspídea se ha empezado a reconocer desde el clásico trabajo de Rivera Carvallo en 1946. Cuando él demostró que el soplo tricuspídeo es habitualmente fácil de distinguir de los soplos sistólicos causados por otras valvulopatías, por su reforzamiento inspiratorio, aumentó el interés por ese signo. No sólo se confirmó el valor semiológico de dicho soplo para el diagnóstico de la insuficiencia tricuspídea, sino también su presencia en casi todos los casos de tal valvulopatía. 
Está justificado creer, al igual que Rivera Carvallo y otros, que es el signo más importante de la lesión mencionada. La observación de nuestro investigador de que el soplo sistólico de la insuficiencia tricuspídea, a diferencia del de la insuficiencia mitral, se refuerza en la inspiración ha sido confirmada por casi todos los investigadores, pero su presencia no es absoluta...". 
El propio Fishleder lo encontró en el 75% de 300 casos por él estudiados. En el 10% de los restantes, el reforzamiento inspiratorio fue dudoso o inconstante apareciendo, a veces, después de varias inspiraciones ("maniobra reiterada" de Rivera Carvallo). 
Cabe destacar que la maniobra descrita para el diagnóstico de la insuficiencia tricuspídea se cita en los principales textos de clínica y semiología cardiovascular, como el tratado de cardiología de Eugenio Braunwald y el de José Fernando Guadalajara.
Otras aportaciones interesantes de Rivera Carvallo al dominio de la cardioangiología aparecieron en revistas especializadas nacionales y extranjeras durante la década 1956–1966. 
Así aquélla dedicada a las ectasias de la primera porción de la aorta descendente, la concerniente al impulso apexiano en las lesiones tricuspídeas, las referentes a la dilatación de la aurícula izquierda y de la aorta descendente, al doble choque apexiano, al hígado tricuspídeo o hipertenso y al diagnóstico de la aurícula papirácea.
A estas contribuciones originales en el campo de la investigación clínica, debe agregarse la incansable actividad docente en la Facultad de Medicina de la UNAN. 
Murió el 15 de febrero de 1993.


Alfredo de Micheli - Arch. Cardiol. Méx. vol.75 no.1 Ciudad de México ene./mar. 2005

DR. MANUEL MONTEZUMA DINIS de CARVALHO

Nacido en Coimbra, Sé Nova, Portugal, el 17 de abril de 1918.
Hijo de Joaquim de Carvalho, filósofo y profesor e investigador en las áreas de Filosofía e Historia de la Ciencia e Irene Montezuma.
Se diplomó en Medicina en la Universidad de Portugal en 1941.
Fue 2º asistente de Cirugía Clínica en la Universidad de Coimbra-Portugal entre 1942 y 1951.
Fue 1er asistente en Cirugía Clínica, Coimbra, Portugal entre 1951 y 1954.
Fue despedido de la facultad de medicina en 1954.
Asumió como miembro del directorio científico del Centro de Investigación en Cirugía Médica, Coimbra, Portugal de 1974 a 1986.
Miembro de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, Academia de Ciencias de Nueva York, Sociedad Planetaria y Sociedad Nacional de Geografía.
Según una nota biográfica elaborada por la familia, "en la misma ocasión, presentó una serie de tesis pioneras, en las que proponía nuevos procedimientos quirúrgicos, así como orientaciones futuras para las prácticas quirúrgicas".
En 1952, "debido a su postura democrática que desafió a la dictadura de Salazar, fue hostigado por la policía política, siendo sometido a interrogatorio" y, dos años después, su ingreso como miembro del Colegio Internacional de Cirujanos "se vio obstaculizado por haber sido destituido sumariamente de la Universidad de Coimbra, por razones políticas ".
Carvalho fundó y dirigió la Clínica de Cirugía Santa Isabel, en Coimbra, y fue director científico de medicina e investigación en el Centro de Cirugía.
También fue autor y coautor de varias publicaciones científicas en Medicina y Cirugía y perteneció a varias sociedades científicas.


DR. ALEXANDRE ALBERT AUGUSTE CARTEAUD

El Dr. Alexandre Carteaud nació el 14 de agosto de 1897 en París, Francia y murió el 23 de enero de 1980 en Levallois-Perret, Hauts-De-Seine, Francia.
Se casará con Marguerite Levy, nacida en Besançon en 1900 y muerta en París en 1956. 
Combatió durante la 1ª Guerra Mundial y recibirá la Legión de Honor.
Descrito por primera vez en 1927 por Gougerot y Carteaud, la papilomatosis confluente y reticulada es una dermatosis crónica, benigna e infrecuente, de causa desconocida y que afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes. 
El tratamiento es inespecífico y se han utilizado, con diferentes resultados, agentes queratolíticos, antimicrobianos (p.ej. tetraciclinas), antimicóticos tipo imidazoles, y retinoides tópicos y sistémicos.
Gougerot y Carteaud reclasificaron dicha dermatosis cinco años después (1932) como una nueva variedad de papilomatosis.
En 1954, Meischer estudió el trastorno concluyendo que se trataba de un defecto de queratinización genéticamente determinado y en 1969, Roberts y Lachapelle señalaron su asociación con la colonización de Pityrosporum orbiculare.
Entre tanto, en 1965, Carteaud refirió el beneficio terapéutico de las tetraciclinas en el tratamiento de esta dermatosis, hallazgo que otros autores corroboraron más tarde.

SR. DANIEL ALCIDES CARRIÓN

Carrión fue un estudiante de medicina del último año, que venciendo las dificultades propias del medio en el que vivió pudo diseñar un exitoso experimento científico. 
Usó su propio organismo para demostrar que, una enfermedad endémica propia de la región andina, era de naturaleza infecciosa y transmisible.
Nació el 13 de agosto de 1857 en un villorio minero de gran auge durante la época de riqueza, por los yacimientos de oro y plata, en Cerro de Pasco, Perú.
Su padre, Baltasar Carrión (1814–1886, aprox.), fue un inmigrante ecuatoriano nacido en Loja, genéticamente blanco, pero mestizo cultural. Se llamó Don Baltasar Carrión y Torres, que cayó a Cerro de Pasco, después de haber contraído nupcias, en Huancayo con una dama de esa ciudad. Apareció allí, seguramente, atraído por la prosperidad económica de esa singular comunidad. Allí entró en relación extra matrimonial con Dolores García, entonces una atractiva adolescente nativa de Huancayo, que había llegado con su padre al centro minero en busca, también, de las vetas del ansiado mineral de plata. 
De esa unión nació Daniel Alcides, quien nunca fue reconocido por el padre, por lo que Dolores, sobrellevó, con enaltecedora dignidad la tarea de madre soltera y abandonada proporcionándole una mediana prosperidad económica.
Daniel Alcides Carrión vino a la capital del Perú, para terminar su formación y llegó en una época en que Lima era el centro de cambios fundamentales en las ideas sociales y políticas. 
Vivió en un medio en el que todos sus habitantes eran inmigrantes insuficientemente arraigados y, por consiguiente, sin una identidad de clase o de raza, salvo los indios que eran casi esclavos. El darwinismo social no existía allí, como una inspiración de auto valoración.
Allí cursó estudios secundarios en el Colegio Nacional “Nuestra Señora de Guadalupe”. 
Se dice que cuando hizo el curso de griego, agregó Alcides a su nombre, cuyo significado es “hombre fuerte y de gran temple”.
Para entonces habían ocurrido los primeros intentos de adaptación de las ideologías foráneas a la realidad nacional; la efervescencia de las ideas sociales darvinistas estaban en apogeo y, en la escuela donde terminó sus estudios escolares y en la facultad de medicina donde se iba a graduar, casi todos sus condiscípulos y profesores profesaban esas ideas.
Él presentaba los caracteres somáticos y faciales de un típico nativo, lo cual le condujo a sufrir, durante todo el resto de su corta vida, de segregación, que surgía bajo una invisible cortina que le hacía sentirse diferente.
Ingresó a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1880. 
En esta casa de estudios se matriculó en la carrera de Medicina Humana, en pleno despliegue de la Guerra del Pacífico con Chile, motivo por el cual, los puertos del litoral peruano estuvieron bloqueados, desde abril de 1879 hasta noviembre de 1883. 
Así los médicos y estudiantes no conocieron las importantes noticias de los descubrimientos de Pasteur, Koch y otros, que demostraban que las enfermedades infecciosas eran causadas por microorganismos específicos, uno para cada enfermedad y que estas plagas eran inoculables, transmisibles o reproducibles a otros seres vivientes.


Como estudiante de medicina, realiza prácticas en hospitales, entre ellos, el hospital francés Maison de Santé. En esos nosocomios, entra en contacto con enfermos de la “verruga peruana” e inicia sus escritos producto de la observación in situ.
Carrión estudió en las más adversas condiciones: el edificio de su facultad convertido en cuartel, el hospital docente ocupado por el enemigo, los profesores sin sueldo. Cuando se firmó la paz, estalló una guerra civil. En esas circunstancias llegaron las fascinantes noticias de las hazañas de los "cazadores de microbios". La imaginación de todos, legos y doctores, fue excitada al máximo.
Carrión, ese estudiante nativo segregado de los cenáculos académicos que aparecieron con el deseo de contribuir a la reconstrucción post bélica, recibió la noticia que había un concurso organizado por la prestigiosa Academia Peruana, para premiar a quien demostrase la causa de la Verruga Peruana, una enfermedad endémica circunscrita a los templados valles interandinos y que producía, ocasionalmente, graves y mortales trastornos. 
Hasta esos días no se tenía una idea concreta sobre la naturaleza de esta enfermedad. Inclusive se llegó a pensar que el origen radicaba en las emanaciones tóxicas del cascajo, le denominaban "miasmas" usado para la construcción del ferrocarril central. 
Ese material era extraído de la Oroya, entonces un páramo a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar. Por eso a las formas graves de la verruga peruana, le denominaban, por error, "Fiebre de la Oroya". No porque de allí provenían los enfermos, ya que entonces era un inhóspito paraje despoblado, sino que la causa eran las supuestas miasmas desprendidas de las canteras.
Así el humilde Carrión irrumpió, con imaginación creadora, en el plano académico mundial. 
Sin laboratorios de experimentación, que no existían. Sin recursos de ningún género, el país y la universidad atravesaban la peor crisis de su historia. Cuando se convocó al concurso el territorio estuvo dividido por una guerra civil.
La verruga peruana, es causada por un germen que sólo ataca a los humanos (Bartonella bacilliformis). Era, y aún lo es, una de esas situaciones en las que la experimentación tiene que utilizar a esos mismos humanos. 
El primer paso para buscar la "etiología", como quería la ilustre Academia Libre de Medicina, era demostrar su inoculabilidad. Carrión usó su propio cuerpo.
El 27 de agosto de 1885, llevado por su espíritu científico, acudió a la Sala de las Mercedes del Hospital Dos de Mayo de Lima, y le solicitó al médico Evaristo Chávez que le hiciera la inoculación de sangre macerada de una tumoración verrugosa con el fin de reproducir la verruga peruana para comprobar su evolución y descifrar su cura.
Carrión escribió personalmente su historia clínica hasta el 26 de septiembre de 1885, momento en el cual, agobiado por la fiebre y la anemia grave, entró en delirio. A su solicitud, sus compañeros siguieron escribiendo el documento clínico que había iniciado.
El 05 de octubre de 1885 ocurre su deceso en el Hospital francés (Maison de Santé) con tan solo 28 años de edad. Y en 1886 el Estado peruano publica sus anotaciones sobre la verruga conmemorando el primer aniversario de su muerte.
Con este acto se convirtió también en precursor de la nueva bioética, esa que señala que cuando es indispensable ese tipo de experimentación, el primero que debe ir por delante es, precisamente, el investigador.
Fernando Cabieses, reconocido científico y médico peruano, dijo “para Daniel A. Carrión la Medicina no fue una ocupación ni una profesión. Para él la medicina fue una religión”.
En el 2002, con la Ley N° 27794 se modifica el artículo 1 de la Ley 25342 y, se declara “Héroe Nacional, mártir y maestro de la medicina peruana a don Daniel Alcides Carrión”.
La figura del mártir de medicina peruana ha sido distorsionada, desde el momento mismo de su deceso, por historiadores o por espontáneos panegiristas; todos, con el propósito de satisfacer su propias ideas y creencias, olvidando la realidad demostrada en las fuentes originales. Este fenómeno se observa desde aquel día, en octubre de 1885, en el que los profesores de Carrión se defendieron de la acusación penal, sin pruebas sólidas, por haber, supuestamente, colaborado en el fatal experimento de su alumno.
El 24 de febrero de 2006 el Colegio de Médicos de Perú exhibe una foto aparentemente falsa de Carrión.
Oficialmente se inicia este plan con la publicación, en 1972, de la tesis de Uriel García, "Historia crítica de Daniel A. Carrión y de la Medicina de su época", en donde, con el alegato de una supuesta e improbada costumbre de "afrancesar" las imágenes y rostros, pretende, a modo de una mal entendida reivindicación de la raza mestiza, introducir como verdadera una imagen del héroe que en realidad no le corresponde.



* Personajes Ilustres - UNMSM
Biblioteca Nacional del Perú
Reivindicando el verdadero rostro de Daniel A. Carrión - Bertilo Malpartida-Tello


DR. CHARLES B. CARRINGTON

Las enfermedades del intersticio pulmonar (ILD’s) comprenden más de 100 afecciones,–algunas de causas conocidas y otras no–, que comparten un cuadro clínico, radiográfico y funcional. 
Muchas de ellas afectan además la luz y la pared bronquiolar como sucede por ejemplo en la Neumonía Crónica Organizada (COP) y en la Bronquiolitis Respiratoria asociada a Intersticiopatía (BR-ILD).
La primera clasificación sobre este grupo de enfermedades la efectuó Averil Liebow (1911-1978), médico patólogo austríaco nacionalizado estadounidense, considerado como el fundador del estudio de la patología pulmonar en dicha Nación. 
Sumado a lo anterior; describió conjuntamente con Carrington el Síndrome Carrington-Liebow, una forma atenuada de la Granulomatosis asociada a poliangeítis anteriormente conocida como Granulomatosis de Wegener.
Charles B. Carrington nació en 1935 y murió en 1985.
St.Mary´s Hospital de Rochester

Trabajó en el Departamento de Patología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.
Escribió "Structure and Function in Sarcoidosis", un estudio de 71 pacientes entre 1950 y 1975.
Existe la "Colección de enseñanza de patología pulmonar en memoria de Charles B. Carrington"que comprende unos 3.000 casos de patología pulmonar archivados por diagnóstico, está disponible para que el patólogo interesado la revise sin cargo. 
La colección está alojada en el St. Mary´s Hospital de Rochester, Minnesota con microscopio adyacente y espacio para revisión de diapositivas.

jueves, 24 de junio de 2021

DR. ALEXIS CARREL

Alexis Carrel nació en Lyon, Francia, el 28 de junio de 1873. Era hijo de un hombre de negocios, también llamado Alexis Carrel, quien murió cuando su hijo era muy pequeño, cambiándosele el nombre de Marie Joseph Auguste Carrel por el de Alexis en su honor.
Alexis fue educado en casa por su madre Anne Ricard, y también en el St. Joseph School de Lyons.
En 1889 obtuvo el título de Licenciado en Letras en la Universidad de Lyons; en 1890 la licenciatura en Ciencias y en 1900 su doctorado en la misma Universidad. 
Luego continuó su trabajo médico en el Hospital de Lyons y también enseñó Anatomía y Cirugía Operativa en la Universidad, ocupando el puesto de Prosector en el Departamento del Profesor L. Testut. 
Cuando el presidente francés Sadi Carnot visitaba Lyon, fue herido por un anarquista italiano y falleció porque los cirujanos fueron incapaces de suturar la vena porta que había sido afectada. Este hecho dejó una profunda impresión en el joven médico, quien decidió llenar ese vacío en el conocimiento médico. En 1902 publicó en el Lyon Médical una técnica para suturar vasos.
A lo largo de la siguiente década, la perfeccionó hasta el punto de poder afirmar que daba resultados excelentes a largo plazo, y podía ser usada con toda seguridad en los humanos, siguiendo un determinado protocolo. 
Hasta este momento las estructuras vasculares se suturaban mediante el uso de cánulas de hueso o de metales preciosos. En esta nueva técnica, para realizar las anastomosis hacía cortes en los extremos de los vasos y les daba la vuelta, a continuación utilizaba material parafinado y suturas finas con seda de Alasacia. 
Dicho proceder permitía evitar las hemorragias postoperatorias y la formación de coágulos sanguíneos y con la sutura de los extremos hacia fuera o revertidos, conseguía que en el interior no quedaran hilos sueltos que favorecieran la formación de trombos.
Especializado en Cirugía, Carrel comenzó un trabajo experimental en esta materia en Lyons en 1902, pero en 1904 se fue a Chicago por dos probables motivos, la escasa repercusión que tuvieron sus trabajos y contradicciones que tuvo con algunos colegas.
Por su cabeza comenzaban a explotar ideas brillantes que impulsaron su evolución científica, marcada por la lectura del libro Experiencia sobre el principio de la vida del Dr. Le Gallois. 
Si podía suturar los vasos, podía trasplantar órganos y si podía cultivar tejidos, podía hacer órganos y si podía cambiar los órganos enfermos, podía prolongar la vida y ¿quién sabe? desafiar a la misma muerte.
Todas estas ideas iban tomando forma en la cabeza del joven médico hasta que un acontecimiento inesperado golpeó a su espíritu cientificista. Entonces, Carrel descubrió que había cosas que no se veían con los microscopios ni se palpaban con las manos y él, con toda su sabiduría, apenas podía intuir.
Alexis Carrel viajó a Lourdes para presenciar algún milagro de los muchos que se relataban y lo que vio allí lo conmovió profundamente…
Al igual que los griegos peregrinaban a los templos de Asclepio para buscar la sanación, entonces los cristianos marchaban al nuevo santuario de Lourdes para beber las aguas curadoras. En una gruta a orillas del Río Grave, la Virgen se le apareció a una jovencita llamada Bernadette Soubirous (1844-1879). Las curaciones inexplicables se sucedieron y el médico del pueblo, el Dr. Pierre Romaine Dozous, comenzó a tomar nota de ellas.
Carrel era un escéptico que, como Santo Tomás, quería ver con sus propios ojos estos milagros. 
Como médico viajó a bordo de un tren que conducía enfermos hacia Lourdes en busca de una cura. 
En ese trayecto conoció a Marie Bailly, una joven afectada de peritonitis tuberculosa en el último estadio de la enfermedad. Carrel la atendió personalmente convencido de que no llegaría a destino. 
Le inyectó morfina y pidió a un sacerdote que le administrase la extremaunción. Sin embargo, Marie soportó las penurias del viaje y arribó a Lourdes donde bebió las aguas milagrosas. 
La curación extraordinaria de Marie Bailly es descripta por Carrel en su Dossier 54, relato ampliamente difundido por la prensa en Lyon. El caso estremeció a la opinión pública. 
Carrel, en su largo testimonio, se negó a usar la palabra milagro. A nadie satisfizo este escrito, ni a los creyentes ni a los escépticos. Carrel quedó atrapado entre dos mundos y su carrera académica prontamente comenzó a encontrar obstáculos insalvables. 
Las puertas de los hospitales de Lyon y de toda Francia comenzaron a cerrarse. Amargado y molesto optó por emigrar a USA donde presentó en el II Congreso de Cirugía su trabajo de anastomosis quirúrgicas vasculares. 
En 1905 trabajó en el Departamento de Fisiología de la Universidad de Chicago con el profesor GN Stewart. 
En 1906 fue adscrito al Instituto Rockefeller de Investigación Médica, Nueva York, como Miembro Asociado, convirtiéndose en Miembro Titular en 1912. En este Instituto realizó la mayoría de los experimentos que le valieron, en 1912, el Premio Nobel de Fisiología.
Durante la Guerra de 1914-1919, Carrel se desempeñó como Mayor en el Cuerpo Médico del Ejército francés y en ese momento ayudó a idear el conocido método Carrel-Dakin para tratar las heridas de guerra, que fue ampliamente utilizado.
Las investigaciones de Carrel se centraron principalmente en la cirugía experimental y el trasplante de tejidos y órganos completos. 
Ya en 1902 publicó, en Lyons Medical, una técnica para la anastomosis de un extremo a otro de los vasos sanguíneos y en 1910 demostró que los vasos sanguíneos podían conservarse durante largos períodos en cámaras frigoríficas antes de que se utilizaran como trasplantes en cirugía. 
Anteriormente, en 1908, había ideado métodos para el trasplante de órganos completos y más tarde, en 1935, en colaboración con Charles Lindbergh, el aviador que fue el primero en cruzar el Atlántico, ideó una máquina para suministrar un sistema respiratorio estéril a órganos extraídos del cuerpo.
Discutió este aspecto de su trabajo y sus implicaciones en su libro La cultura de los órganos
Carrel también publicó el conocido libro titulado Man, the Unknowny, en colaboración con Georges Debelly, un libro sobre Tratamiento de heridas infectadas.
En colaboración con el cirujano francés Theodore Tuffier, quien fue un pionero de la cirugía torácica, Carrel realizó en el corazón una exitosa serie de valvotomías, y en colaboración con Burrows cultivó células de sarcoma en cultivos de tejidos mediante la técnica de Harrison.
Carrel fue honrado por la membresía de sociedades científicas en los EE. UU., España, Rusia, Suecia, Países Bajos, Bélgica, Francia, Ciudad del Vaticano, Alemania, Italia y Grecia, y por doctorados honorarios de las Universidades de Belfast, Princeton, California y Nueva York. y las universidades de Brown y Columbia. 
Fue Comandante de la Legión de Honor de Francia y de la Orden Leopold de Bélgica, Gran Comandante de la Orden sueca de la Estrella Polar y recibió otras condecoraciones en órdenes de España, Serbia, Gran Bretaña y el Reino Unido y la Santa Sede.
Estaba casado con Anne-Marie-Laure Gourlez de La Motte, viuda de M. de La Meyrie. No tuvieron hijos.
En 1939, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Carrel fue a Francia como miembro de una misión especial del Ministerio de Sanidad francés, cargo que ocupó durante un año. 
Luego se convirtió en Director de la Fundación Carrel para el Estudio de los Problemas Humanos, creada por el Gobierno de Vichy. 
Mientras ocupaba este cargo murió en París el 5 de noviembre de 1944.


* De Conferencias Nobel , Fisiología o Medicina 1901-1921 , Elsevier Publishing Company, Amsterdam, 1967
Arístides L. García Herrera. Universidad de las Ciencias Médicas de Matanzas, Cuba